Declaración de Asunción – Cumbre de los pueblos del Sur

Córdoba – Argentina
Las Delegadas y Delegados de las organizaciones sociales, tadalafil de trabajadoras y trabajadores, campesinas, de los Pueblos Originarios, de todas las razas y credos, mujeres y hombres dignos, nos hemos encontrado aquí en la ciudad de Córdoba, Argentina para celebrar la Cumbre de los Pueblos de nuestra América del Sur.
Venimos desde la resistencia contra las políticas neoliberales imperialistas, expresadas en el libre comercio, la militarización, la dependencia financiera y la desigualdad socioeconómica que genera hambre y empobrecimiento a nuestros Pueblos. Lucha de resistencia que derrotó en Mar del Plata en noviembre de 2005, la intención del Presidente Bush de los Estados Unidos de avanzar en la consolidación del proyecto ALCA y del Acuerdo de Seguridad Continental.
Además, en este nuevo tiempo que transita nuestra Sudamérica, venimos construyendo alternativas populares a las políticas que resistimos, como aquí en Córdoba la articulación de los movimientos por el agua, la tierra y el ambiente.
Por esto, todas y todos los aquí reunidos no somos meros denunciantes de las políticas del imperio y sus aliados, sino que nos construimos desde nuestra autonomía y diversidad con el objetivo de alcanzar una sociedad más justa, fraterna y digna.
Desde esta Cumbre de los Pueblos de Sudamérica
RATIFICAMOS:
– No a los Tratados de Libre Comercio
– SI a la integración desde y para los Pueblos
– NO a la deuda externa y la injerencia de las instituciones financieras internacionales. SI a la independencia económica con soberanía financiera
– NO a la militarización y a la doctrina de Seguridad Continental. SI a la Soberanía Popular y la Autodeterminación de los Pueblos
– NO a la desigualdad del hambre y la pobreza
– SI a la distribución de la riqueza, por la universalidad del derecho a la vida y la soberanía alimentaria
En ese sentido, DECLARAMOS:
Denunciamos la política de militarización llevada a cabo por el imperialismo, que es integral e impregna todas las relaciones sociales, culturales, económicas y políticas. De ahí que los tratados comerciales, como el ALCA y los TLC bilaterales, tienen como sustento a los pactos militares. En América Latina todos los yacimientos estratégicos, minerales, energéticos, alimentarios y acuíferos son objeto de tratados para la instalación de bases para su control y dominio.
Denunciamos y rechazamos la expresión del militarismo al interior de cada país, que se traduce en control social preventivo y represión abierta contra el reclamo popular, además de autoritarismo e impunidad en todas las esferas de la vida.
Reclamamos la denuncia de todos los pactos militares y el retiro de las tropas de Estados Unidos del Paraguay, así como de las tropas de ocupación de la MINUSTAH de Haití.
Exigimos el cese de la agresión y el inmediato retiro de las tropas de EE UU de Irak, y de las de Israel del Líbano y Palestina.
Exigimos la no ratificación – y consecuente anulación – del tratado de libre comercio del MERCOSUR con Israel.
Demandamos a los gobiernos políticas que respeten los espacios comunes de los pueblos originarios en nuestras fronteras, sin dividir sus territorios ancestrales, y que retomen las recomendaciones del III Informe sobre Cuestiones Indígenas, para que los temas de los pueblos originarios sean transversalizados en el Mercosur.
Repudiamos la abstención de la Argentina el 29 de junio en la votación sobre la Declaración Universal de los Derechos Indígenas, en la Asamblea del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra.
Exigimos que se reconozca el principio de la autodeterminación política, cultural, territorial e identitaria de los Pueblos Originarios y comunidades urbanas y rurales. Exigimos la liberación de los presos políticos de los pueblos originarios en Chile.
Exigimos la realización de auditorias integrales y participativas de las deudas así como la suspensión de todo pago hasta tanto no se haya concluido con las mismas. Así podemos establecer con fundamentos quiénes realmente deben a quienes y avanzar en la identificación y sanción de los responsables del endeudamiento y cobranza ilegítimos y la restitución de lo saqueado.
Reconocemos en esta lucha contra la impunidad de los grandes capitales, mercados e instituciones financieras, una base necesaria para la generación de alternativas de soberanía e independencia financiera, incluyendo la implementación de sistemas tributarios progresivos y la coordinación de acciones e iniciativas a nivel regional que permite aprovechar y compartir solidariamente la riqueza generada por nuestros Pueblos.
Rechazamos la extranjerización de la tierra, el monocultivo y los transgénicos que dañan la salud y la soberanía alimentaria de los pueblos.
Rechazamos cualquier intento de privatización en el área educativa en todos los niveles.
Exigimos la difusión, cumplimiento y aplicación -con un mayor presupuesto para su eficacia- de las leyes de no violencia contra la mujer y de educación sexual y reproductiva.
Exigimos que los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay suscriban la Declaración de Agua de México, firmada por Bolivia, Venezuela, Cuba y Uruguay. Reclamamos la sanción de códigos de agua nacionales que sean abarcativos de todas las dimensiones del recurso, y de un código de agua de las Américas en el que deben insertarse los códigos nacionales, prestando especial atención a las reservas de agua dulce, y específicamente al Acuífero Guaraní.
Denunciamos que siendo esta región una de las más ricas del mundo en recursos naturales, capaz de producir alimentos y condiciones de vida digna al conjunto de su población, hoy posee más de la mitad de sus habitantes bajo la línea de pobreza, en especial las mujeres, los niños y los ancianos. Los Pueblos organizados exigimos a los poderes de los Estados que se ataquen las causas de la pobreza implementando políticas universales de redistribución de los bienes económicos, sociales y culturales.
Denunciamos la inconstitucionalidad de la prórroga de jurisdicción a favor del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativa a Inversiones (CIADI), dependiente del Banco Mundial. Postulamos la declaración de su nulidad, tanto por vía legislativa como judicial, y. rechazamos enfáticamente las demandas allí planteadas.
Exigimos la anulación inmediata de los Tratados Bilaterales de Inversión que los estados nacionales renuevan periódicamente. Denunciamos las facilidades y concesiones por parte de los gobiernos hacia empresas transnacionales, responsables de la explotación y el saqueo de nuestros recursos naturales. No queremos industrias sucias en nuestros países. Exigimos el cese de la construcción de las plantas de celulosa sobre las márgenes del río Uruguay, así como la prosecución de otros proyectos similares en la región.
Rechazamos toda reforma judicial que conlleve a la privatización de la Justicia.
Exigimos un aumento sustancial de los presupuestos educativos y la profunda democratización de los sistemas educativos en todos los órdenes sin dilaciones. Exigimos la participación y el respeto de los plazos que ésta requiere para la discusión de las leyes vinculadas a la educación.
Rechazamos los canjes de deuda por educación, exigiendo en este sentido una actitud de escucha a los reiterados pedidos elevados a los gobiernos por parte de organizaciones, personalidades y expertos del área de educación de intachable trayectoria.
Denunciamos la continuidad de la ronda de negociaciones actual en la OMC y reclamamos su cierre. Rechazamos en particular la oferta de sectores esenciales como canje por promesas de cambios en las políticas proteccionistas de los países del norte.
Reclamamos que el trabajo autogestionado sea reconocido como una relación económica, social y cultural a partir de un régimen jurídico, económico, laboral, social y fiscal adecuado a sus necesidades para crecer y cumplir un rol fundamental en la construcción de un proyecto de Justicia Social y de Independencia Económica de los Pueblos. En este espíritu, nos solidarizamos con la lucha llevada adelante por los trabajadores gráficos uruguayos de Coprograf, reclamando una rápida solución que haga efectiva la entrega de la planta a los trabajadores a un año de su ocupación.
Exigimos, sin desmedro para otros países, la salida al mar de Bolivia y la construcción de un puerto operado libremente por ese país hermano.
Exigir el cumplimiento de los acuerdos y convenios internacionales, como el Convenio 143 de la OIT contra la discriminación y la explotación y por la igualdad de oportunidades
MANIFESTAMOS nuestro compromiso por:
Avanzar en la construcción de instituciones y mecanismos de integración de los Pueblos con la participación ciudadana democrática y solidaria, ejercitando nuestro derecho a conocer y controlar los actos de gobierno.
Bregar por la libre circulación de los y las ciudadanas sudamericanas entre todos los países de la región.
Unificar las acciones y articulaciones organizativas de las y los trabajadores migrantes en la región, para defender los derechos sociales y laborales de los mismos. Establecer un plan de lucha contra el tráfico de personas incluyendo el tráfico infantil. Promover la propuesta de Carta de Ciudadanía Sudamericana.
Profundizar la acción de lucha contra las causas que generan el hambre y la pobreza de nuestros pueblos.
Asumirnos como Pueblos Acreedores, puesto que la deuda reclamada a nuestros países es ilegítima fraudulenta, devastadora y genocida, violadora de todos los derechos humanos y ambientales. No necesitamos de los créditos de las instituciones financieras internacionales y los mercados internacionales de capitales para desarrollarnos.
Convocarnos como Pueblos Americanos a unirnos y articular acciones continentales para confrontar y derrotar al militarismo, además de generar políticas populares y mecanismos regionales de defensa común para impedir la agresión militar del imperialismo.
Reivindicar la Seguridad Social como un derecho humano fundamental de los y las trabajadores, quienes deben participar en la administración de los sistemas de previsión social sobre bases solidarias, universales y redistributivas. Los sistemas de capitalización individual obligatorios, caracterizados por el lucro e impulsados desde los organismos financieros multilaterales, no forman parte de la seguridad social.
Promover la organización de los trabajadores de la salud con las comunidades, barrios y organizaciones de pacientes, transgrediendo los límites de la función asistencial y articulando con otras áreas como educación, cuidado y preservación del medio ambiente, fortaleciendo el cambio de modelo hacia la promoción y prevención de la salud. Promover el uso racional de medicamentos y vacunas, y garantizar por parte de los países de la región, la cobertura de todos los tratamientos integrales de enfermedades como el VIH-SIDA, oncológicas y endémicas a los y las habitantes de la región.
Construir una toma de conciencia del sistema patriarcal imperante, desde lo individual hacia lo social, así como a transformar el lenguaje desde la perspectiva de género y luchar por la despenalización y legalización el aborto.
Reconocer que la violencia no es un problema personal sino social y que juntos, organizadamente lo podemos superar.
Luchar por la distribución equitativa del agua y tierra, priorizando su función social, y la Soberanía Alimentaria como derecho de los Pueblos a decidir qué y cómo producir y alimentarse.
Garantizar los derechos humanos y sociales a la salud, la vivienda, el acceso a la justicia y a una educación que respete la identidad cultural para permitir una vida digna en el campo y la permanencia
y desarrollo de las y los jóvenes campesinos.
Considerar el acceso a la tierra urbana como derecho y no como mercancía. Asegurar la gestión democrática de la ciudad, promoviendo la participación de la sociedad en la formulación, implementación y fiscalización de las políticas públicas.
Ratificar que el agua es un derecho humano esencial, tal la declaración de las Naciones Unidas. Acompañamos, en particular, la lucha del pueblo cordobés por lograr la estatización inmediata de Aguas Cordobesas, convirtiéndola en una empresa de saneamiento estatal, de gestión pública, con participación directa y democrática de usuarios y trabajadores. Denunciamos la persistente actitud del gobernador de la provincia de mantener el modelo privatizador que ha fracasado de la mano del grupo Suez y su socio Benito Roggio, y denunciamos ante la comunidad internacional que continúa vigente la ley 9279 (diciembre de 2005) que intenta dar continuidad a la privatización, esta vez con el pulpo de Benito Roggio.
Construir poder desde las y los trabajadores y el Pueblo para empujar a los gobiernos nacionales a diseñar políticas de recuperación de nuestros recursos energéticos y naturales. Apoyar las distintas iniciativas tendientes a ese fin, incluyendo la campaña en Argentina para recoger un millón de firmas para la recuperación del petróleo. Potestad soberana de las naciones sobre el subsuelo. Por una integración energética latinoamericana a partir de empresas estatales en beneficio de los pueblos para avanzar en la independencia económica y política.
Bregar por la democratización de la sociedad en su conjunto, por la libertad y democracia sindical, la incorporación de mecanismos de participación popular en la designación de los magistrados y por la democratización de las relaciones laborales en la justicia. Ratificamos una vez más nuestro objetivo de construir una Justicia para todas y todos, y no una Justicia para el mercado.
Defender el derecho a una educación pública, laica, gratuita y de calidad para todos los y las habitantes y en todos los niveles, que contemple la diversidad cultural y los saberes ancestrales de todos los pueblos. La educación permanente debe ser considerada como eje para la formación de ciudadanos críticos, participativos en una lógica emancipadora. Reapropiarnos del conocimiento y de su producción, de la investigación científica y tecnológica, revirtiendo el proceso dependiente de transnacionalización de los mismos.
Impulsar la estrategia del Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) y de los Tratados Comerciales de los Pueblos (TCP), ya en marcha por los acuerdos entre Venezuela, Cuba y Bolivia.
Trabajar por la unidad de nuestros pueblos, que lejos de generar climas belicosos tienden a unirnos, siguiendo el camino de la segunda independencia que hemos recogido de Artigas, San Martín, Simón Bolívar y el Che.
Asumir como propios las declaraciones, propuestas y acciones reflejadas en los documentos finales del conjunto de los foros, encuentros, talleres y asambleas que formaron parte de esta Cumbre de los Pueblos.
Con estos compromisos nos convocamos a continuar fortaleciendo nuestras luchas de resistencia y la construcción popular de alternativas desde y para los Pueblos, en un nuevo encuentro en la Cumbre Social por la Integración en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en ocasión de la reunión de los Presidentes de la Comunidad Sudamericana de Naciones.

www.asc-hsa.org/node/509

Córdoba – Argentina
Las Delegadas y Delegados de las organizaciones sociales, medicine there de trabajadoras y trabajadores, buy campesinas, de los Pueblos Originarios, de todas las razas y credos, mujeres y hombres dignos, nos hemos encontrado aquí en la ciudad de Córdoba, Argentina para celebrar la Cumbre de los Pueblos de nuestra América del Sur.
Venimos desde la resistencia contra las políticas neoliberales imperialistas, expresadas en el libre comercio, la militarización, la dependencia financiera y la desigualdad socioeconómica que genera hambre y empobrecimiento a nuestros Pueblos. Lucha de resistencia que derrotó en Mar del Plata en noviembre de 2005, la intención del Presidente Bush de los Estados Unidos de avanzar en la consolidación del proyecto ALCA y del Acuerdo de Seguridad Continental.
Además, en este nuevo tiempo que transita nuestra Sudamérica, venimos construyendo alternativas populares a las políticas que resistimos, como aquí en Córdoba la articulación de los movimientos por el agua, la tierra y el ambiente.
Por esto, todas y todos los aquí reunidos no somos meros denunciantes de las políticas del imperio y sus aliados, sino que nos construimos desde nuestra autonomía y diversidad con el objetivo de alcanzar una sociedad más justa, fraterna y digna.
Desde esta Cumbre de los Pueblos de Sudamérica
RATIFICAMOS:
– No a los Tratados de Libre Comercio
– SI a la integración desde y para los Pueblos
– NO a la deuda externa y la injerencia de las instituciones financieras internacionales. SI a la independencia económica con soberanía financiera
– NO a la militarización y a la doctrina de Seguridad Continental. SI a la Soberanía Popular y la Autodeterminación de los Pueblos
– NO a la desigualdad del hambre y la pobreza
– SI a la distribución de la riqueza, por la universalidad del derecho a la vida y la soberanía alimentaria
En ese sentido, DECLARAMOS:
Denunciamos la política de militarización llevada a cabo por el imperialismo, que es integral e impregna todas las relaciones sociales, culturales, económicas y políticas. De ahí que los tratados comerciales, como el ALCA y los TLC bilaterales, tienen como sustento a los pactos militares. En América Latina todos los yacimientos estratégicos, minerales, energéticos, alimentarios y acuíferos son objeto de tratados para la instalación de bases para su control y dominio.
Denunciamos y rechazamos la expresión del militarismo al interior de cada país, que se traduce en control social preventivo y represión abierta contra el reclamo popular, además de autoritarismo e impunidad en todas las esferas de la vida.
Reclamamos la denuncia de todos los pactos militares y el retiro de las tropas de Estados Unidos del Paraguay, así como de las tropas de ocupación de la MINUSTAH de Haití.
Exigimos el cese de la agresión y el inmediato retiro de las tropas de EE UU de Irak, y de las de Israel del Líbano y Palestina.
Exigimos la no ratificación – y consecuente anulación – del tratado de libre comercio del MERCOSUR con Israel.
Demandamos a los gobiernos políticas que respeten los espacios comunes de los pueblos originarios en nuestras fronteras, sin dividir sus territorios ancestrales, y que retomen las recomendaciones del III Informe sobre Cuestiones Indígenas, para que los temas de los pueblos originarios sean transversalizados en el Mercosur.
Repudiamos la abstención de la Argentina el 29 de junio en la votación sobre la Declaración Universal de los Derechos Indígenas, en la Asamblea del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra.
Exigimos que se reconozca el principio de la autodeterminación política, cultural, territorial e identitaria de los Pueblos Originarios y comunidades urbanas y rurales. Exigimos la liberación de los presos políticos de los pueblos originarios en Chile.
Exigimos la realización de auditorias integrales y participativas de las deudas así como la suspensión de todo pago hasta tanto no se haya concluido con las mismas. Así podemos establecer con fundamentos quiénes realmente deben a quienes y avanzar en la identificación y sanción de los responsables del endeudamiento y cobranza ilegítimos y la restitución de lo saqueado.
Reconocemos en esta lucha contra la impunidad de los grandes capitales, mercados e instituciones financieras, una base necesaria para la generación de alternativas de soberanía e independencia financiera, incluyendo la implementación de sistemas tributarios progresivos y la coordinación de acciones e iniciativas a nivel regional que permite aprovechar y compartir solidariamente la riqueza generada por nuestros Pueblos.
Rechazamos la extranjerización de la tierra, el monocultivo y los transgénicos que dañan la salud y la soberanía alimentaria de los pueblos.
Rechazamos cualquier intento de privatización en el área educativa en todos los niveles.
Exigimos la difusión, cumplimiento y aplicación -con un mayor presupuesto para su eficacia- de las leyes de no violencia contra la mujer y de educación sexual y reproductiva.
Exigimos que los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay suscriban la Declaración de Agua de México, firmada por Bolivia, Venezuela, Cuba y Uruguay. Reclamamos la sanción de códigos de agua nacionales que sean abarcativos de todas las dimensiones del recurso, y de un código de agua de las Américas en el que deben insertarse los códigos nacionales, prestando especial atención a las reservas de agua dulce, y específicamente al Acuífero Guaraní.
Denunciamos que siendo esta región una de las más ricas del mundo en recursos naturales, capaz de producir alimentos y condiciones de vida digna al conjunto de su población, hoy posee más de la mitad de sus habitantes bajo la línea de pobreza, en especial las mujeres, los niños y los ancianos. Los Pueblos organizados exigimos a los poderes de los Estados que se ataquen las causas de la pobreza implementando políticas universales de redistribución de los bienes económicos, sociales y culturales.
Denunciamos la inconstitucionalidad de la prórroga de jurisdicción a favor del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativa a Inversiones (CIADI), dependiente del Banco Mundial. Postulamos la declaración de su nulidad, tanto por vía legislativa como judicial, y. rechazamos enfáticamente las demandas allí planteadas.
Exigimos la anulación inmediata de los Tratados Bilaterales de Inversión que los estados nacionales renuevan periódicamente. Denunciamos las facilidades y concesiones por parte de los gobiernos hacia empresas transnacionales, responsables de la explotación y el saqueo de nuestros recursos naturales. No queremos industrias sucias en nuestros países. Exigimos el cese de la construcción de las plantas de celulosa sobre las márgenes del río Uruguay, así como la prosecución de otros proyectos similares en la región.
Rechazamos toda reforma judicial que conlleve a la privatización de la Justicia.
Exigimos un aumento sustancial de los presupuestos educativos y la profunda democratización de los sistemas educativos en todos los órdenes sin dilaciones. Exigimos la participación y el respeto de los plazos que ésta requiere para la discusión de las leyes vinculadas a la educación.
Rechazamos los canjes de deuda por educación, exigiendo en este sentido una actitud de escucha a los reiterados pedidos elevados a los gobiernos por parte de organizaciones, personalidades y expertos del área de educación de intachable trayectoria.
Denunciamos la continuidad de la ronda de negociaciones actual en la OMC y reclamamos su cierre. Rechazamos en particular la oferta de sectores esenciales como canje por promesas de cambios en las políticas proteccionistas de los países del norte.
Reclamamos que el trabajo autogestionado sea reconocido como una relación económica, social y cultural a partir de un régimen jurídico, económico, laboral, social y fiscal adecuado a sus necesidades para crecer y cumplir un rol fundamental en la construcción de un proyecto de Justicia Social y de Independencia Económica de los Pueblos. En este espíritu, nos solidarizamos con la lucha llevada adelante por los trabajadores gráficos uruguayos de Coprograf, reclamando una rápida solución que haga efectiva la entrega de la planta a los trabajadores a un año de su ocupación.
Exigimos, sin desmedro para otros países, la salida al mar de Bolivia y la construcción de un puerto operado libremente por ese país hermano.
Exigir el cumplimiento de los acuerdos y convenios internacionales, como el Convenio 143 de la OIT contra la discriminación y la explotación y por la igualdad de oportunidades
MANIFESTAMOS nuestro compromiso por:
Avanzar en la construcción de instituciones y mecanismos de integración de los Pueblos con la participación ciudadana democrática y solidaria, ejercitando nuestro derecho a conocer y controlar los actos de gobierno.
Bregar por la libre circulación de los y las ciudadanas sudamericanas entre todos los países de la región.
Unificar las acciones y articulaciones organizativas de las y los trabajadores migrantes en la región, para defender los derechos sociales y laborales de los mismos. Establecer un plan de lucha contra el tráfico de personas incluyendo el tráfico infantil. Promover la propuesta de Carta de Ciudadanía Sudamericana.
Profundizar la acción de lucha contra las causas que generan el hambre y la pobreza de nuestros pueblos.
Asumirnos como Pueblos Acreedores, puesto que la deuda reclamada a nuestros países es ilegítima fraudulenta, devastadora y genocida, violadora de todos los derechos humanos y ambientales. No necesitamos de los créditos de las instituciones financieras internacionales y los mercados internacionales de capitales para desarrollarnos.
Convocarnos como Pueblos Americanos a unirnos y articular acciones continentales para confrontar y derrotar al militarismo, además de generar políticas populares y mecanismos regionales de defensa común para impedir la agresión militar del imperialismo.
Reivindicar la Seguridad Social como un derecho humano fundamental de los y las trabajadores, quienes deben participar en la administración de los sistemas de previsión social sobre bases solidarias, universales y redistributivas. Los sistemas de capitalización individual obligatorios, caracterizados por el lucro e impulsados desde los organismos financieros multilaterales, no forman parte de la seguridad social.
Promover la organización de los trabajadores de la salud con las comunidades, barrios y organizaciones de pacientes, transgrediendo los límites de la función asistencial y articulando con otras áreas como educación, cuidado y preservación del medio ambiente, fortaleciendo el cambio de modelo hacia la promoción y prevención de la salud. Promover el uso racional de medicamentos y vacunas, y garantizar por parte de los países de la región, la cobertura de todos los tratamientos integrales de enfermedades como el VIH-SIDA, oncológicas y endémicas a los y las habitantes de la región.
Construir una toma de conciencia del sistema patriarcal imperante, desde lo individual hacia lo social, así como a transformar el lenguaje desde la perspectiva de género y luchar por la despenalización y legalización el aborto.
Reconocer que la violencia no es un problema personal sino social y que juntos, organizadamente lo podemos superar.
Luchar por la distribución equitativa del agua y tierra, priorizando su función social, y la Soberanía Alimentaria como derecho de los Pueblos a decidir qué y cómo producir y alimentarse.
Garantizar los derechos humanos y sociales a la salud, la vivienda, el acceso a la justicia y a una educación que respete la identidad cultural para permitir una vida digna en el campo y la permanencia
y desarrollo de las y los jóvenes campesinos.
Considerar el acceso a la tierra urbana como derecho y no como mercancía. Asegurar la gestión democrática de la ciudad, promoviendo la participación de la sociedad en la formulación, implementación y fiscalización de las políticas públicas.
Ratificar que el agua es un derecho humano esencial, tal la declaración de las Naciones Unidas. Acompañamos, en particular, la lucha del pueblo cordobés por lograr la estatización inmediata de Aguas Cordobesas, convirtiéndola en una empresa de saneamiento estatal, de gestión pública, con participación directa y democrática de usuarios y trabajadores. Denunciamos la persistente actitud del gobernador de la provincia de mantener el modelo privatizador que ha fracasado de la mano del grupo Suez y su socio Benito Roggio, y denunciamos ante la comunidad internacional que continúa vigente la ley 9279 (diciembre de 2005) que intenta dar continuidad a la privatización, esta vez con el pulpo de Benito Roggio.
Construir poder desde las y los trabajadores y el Pueblo para empujar a los gobiernos nacionales a diseñar políticas de recuperación de nuestros recursos energéticos y naturales. Apoyar las distintas iniciativas tendientes a ese fin, incluyendo la campaña en Argentina para recoger un millón de firmas para la recuperación del petróleo. Potestad soberana de las naciones sobre el subsuelo. Por una integración energética latinoamericana a partir de empresas estatales en beneficio de los pueblos para avanzar en la independencia económica y política.
Bregar por la democratización de la sociedad en su conjunto, por la libertad y democracia sindical, la incorporación de mecanismos de participación popular en la designación de los magistrados y por la democratización de las relaciones laborales en la justicia. Ratificamos una vez más nuestro objetivo de construir una Justicia para todas y todos, y no una Justicia para el mercado.
Defender el derecho a una educación pública, laica, gratuita y de calidad para todos los y las habitantes y en todos los niveles, que contemple la diversidad cultural y los saberes ancestrales de todos los pueblos. La educación permanente debe ser considerada como eje para la formación de ciudadanos críticos, participativos en una lógica emancipadora. Reapropiarnos del conocimiento y de su producción, de la investigación científica y tecnológica, revirtiendo el proceso dependiente de transnacionalización de los mismos.
Impulsar la estrategia del Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) y de los Tratados Comerciales de los Pueblos (TCP), ya en marcha por los acuerdos entre Venezuela, Cuba y Bolivia.
Trabajar por la unidad de nuestros pueblos, que lejos de generar climas belicosos tienden a unirnos, siguiendo el camino de la segunda independencia que hemos recogido de Artigas, San Martín, Simón Bolívar y el Che.
Asumir como propios las declaraciones, propuestas y acciones reflejadas en los documentos finales del conjunto de los foros, encuentros, talleres y asambleas que formaron parte de esta Cumbre de los Pueblos.
Con estos compromisos nos convocamos a continuar fortaleciendo nuestras luchas de resistencia y la construcción popular de alternativas desde y para los Pueblos, en un nuevo encuentro en la Cumbre Social por la Integración en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en ocasión de la reunión de los Presidentes de la Comunidad Sudamericana de Naciones.

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Asunción – Paraguay, and 28 y 29 de junio de 2007

Las mujeres y hombres que nos hemos reunidos los días 28 y 29 de junio de 2007, treatment en Asunción, check Paraguay en la Cumbre de los Pueblos del Sur con el lema “Construyendo Soberanía”, desde la alianza de nuestras organizaciones y movimientos sociales, hacemos pública la siguiente Declaración:
Reconociendo los cambios políticos que se han experimentado en la región, la Cumbre de los Pueblos del Sur condena la persistencia del modelo productivo que las políticas neoliberales han venido implementando en la región, con la graves consecuencias para nuestros pueblos, porque ha atacado la base misma de su soberanía, a través de la explotación humana y la apropiación y mercantilización de la naturaleza, los territorios y la vida misma.
Pese a su gran potencial, hasta ahora el MERCOSUR, no ha respondido a las expectativas de cambios y avances substanciales en las condiciones de vida y trabajo de nuestros pueblos. Por el contrario, el modelo de desarrollo que ha impulsado, sigue agravando la degradación ambiental y profundizando la exclusión social al interior de los países y las desigualdades entre los mismos.
En el marco del modelo agroexportador, la expansión de los monocultivos esta provocando la destrucción masiva de la naturaleza. El auge de los agrocombustibles que ahora se fomenta, profundizará las consecuencias devastadoras que ya se vienen sufriendo con la exportación de materias primas destinadas a abastecer el consumo de los países industrializados.
En contrapartida, defendemos la soberanía alimentaria, cuyos principios articulan políticas de autonomía productiva en base a las necesidades de los pueblos, y no supeditadas a las demandas del mercado mundial. Es urgente implementar reformas agrarias basadas en los principios de la soberanía alimentaria y territorial de los pueblos campesinos e indígenas.
El modelo de desarrollo promovido en nuestro continente y su financiamiento han contribuido enormemente a la expansión de la pobreza, y a la acumulación de la ilegitima deuda de nuestros países. Esto ha resultado en megaobras de infraestructura, cuya ejecución responde a los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales y de sus socios nacionales y locales.
Actualmente, este modelo esta promoviendo la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) un conjunto gigantesco de megaproyectos orientados a facilitar la exportación de materias primas y recursos naturales de la región. Esta iniciativa va de contramano a las propuestas basadas en los intereses y las prioridades de las poblaciones, que incluyen verdaderos procesos de integración continental basados en la equidad, la inclusión, la diversidad, la soberanía local, la democracia, la justicia social, idoneidad ecológica y ambiental y la paz.
El proceso de integración energética en curso debe ser desarrollado a partir de la recuperación de la soberanía sobre los recursos energéticos de la región. Este proceso debe basarse en el fortalecimiento de las empresas estatales de energía, la nacionalización de los recursos estratégicos y la utilización de la renta así conseguida en la construcción de un desarrollo sustentable con políticas de redistribución del ingreso y la construcción de nuevas matrices a partir de fuentes renovables de energía.
Demandamos la urgente renegociación de los Tratados de Itaipu y Yacyreta así como la necesidad de una auditoria de la ilegitima deuda paraguaya, producto de los injustos términos de los tratados firmados por los gobiernos dictatoriales del Paraguay, Brasil y Argentina.
Al mismo tiempo, el neoliberalismo ha profundizado la perdida de los derechos de trabajadores y trabajadoras. El desempleo, las migraciones, la precarización de las relaciones de trabajo, la violación de derechos laborales, las discriminaciones basadas en el genero y las desigualdades salariales entre hombres y mujeres son algunas de las evidencias de que el actual modelo de desarrollo no responde a las demandas sociales de nuestros pueblos.
Los procesos de integración deben asegurar la libre circulación de trabajadores y trabajadoras, la recuperación y ampliación de los derechos laborales al mismo tiempo que garantizar el derecho de las personas a no migrar como también todos los derechos de los y las migrantes.
Por otro lado, nos oponemos al avance de la militarización en la región, que es impulsada principalmente por medio de la pretensión de instalación de bases, la realización de ejercicios militares, así como la firma de convenios que garantizan inmunidad al ejército estadounidense. Nos alarma también la utilización de fuerzas militares y la aparición de fuerzas paramilitares en el control de áreas urbanas y rurales bajo el pretexto de la seguridad publica.
Alertamos sobre la elaboración de leyes denominadas “antiterroristas” que van en el sentido de criminalizar la lucha social, los movimientos sociales y a sus lideres. Denunciamos y rechazamos estas iniciativas por ser nuevas formas de ejercicio del terrorismo de Estado ante su incapacidad de dar respuesta a los graves problemas sociales.
En este sentido, la Cumbre de los Pueblos del Sur exige la urgente libertad de los 6 ciudadanos paraguayos presos en Argentina, por tratarse de una persecución política y una violación de los derechos humanos fundamentales, solicitando el respeto a los acuerdos referentes al asilo político. Al mismo tiempo, reafirmamos la necesidad de la inmediata retirada de la Misión Militar de NN.UU. en Haití (MINUSTAH).
La integración de los pueblos implica, para nosotros, considerar las diferencias entre los mismos como una expresión de la diversidad cultural, a la vez que un desafío para que a través de la complementariedad y la solidaridad mutua se conquisten mejores condiciones de vida para todos. El combate a las asimetrías no puede agotarse en medidas compensatorias y desarticuladas, sino que debe contribuir a resolver los problemas estructurales que impiden la autonomía y el bienestar de nuestros pueblos.
Los Fondos estructurales – FOCEN deben servir para combatir las desigualdades sociales y las asimetrías entre los países, facilitando la transparencia y el control social en su formulación y ejecución.
El modelo productivo impulsado por las empresas trasnacionales para la región que ha provocado el empobrecimiento y el aumento de las desigualdades, profundizo la exclusión social, que después se pretende solucionar con políticas compensatorias para los excluidos. Exigimos políticas públicas universales que respondan efectivamente a las necesidades de hombres y mujeres de acceso a la educación, a la salud, a servicios públicos esenciales, y al ejercicio pleno de los derechos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales.
Alertamos acerca del descrédito creciente hacia la clase política debido a su manifiesta incapacidad para dar respuesta a los graves y urgentes problemas de nuestras sociedades, y a las diversas formas de corrupción e ineficiencia en la gestión publica, lo que conduce a desprestigiar las mismas instituciones democráticas. Frente a esto exhortamos a los gobernantes a fortalecer los espacios de dialogo e interacción entre pueblos y gobiernos, estimulando los mecanismos de democracia participativa y control social.
La superación de las formas de autoritarismo vividos en la región y la construcción de verdaderas democracias requiere la inclusión de la diversidad de los sujetos sociales, de las identidades y los cuerpos, y de la diversidad cultural basada en el reconocimiento de los territorios de los pueblos y naciones indígenas, que inclusive muchas veces sobrepasan las fronteras de los Estados nacionales.
Rechazamos todas las formas de discriminación, basadas en el género, las razas y etnias, la orientación sexual, las creencias o religiones, las ideologías, el origen, o cualquier otra distinción que menoscabe los derechos de las personas y limite el ejercicio de la ciudadanía.
Las organizaciones y movimientos sociales de América del Sur reunidos en Asunción ratificamos nuestra voluntad de seguir impulsando la integración de los pueblos y en este sentido apoyamos la plena inclusión de Bolivia, Venezuela y Ecuador al MERCOSUR.
Asimismo, creemos y apoyamos fuertemente la creación de una herramienta financiera que impulse iniciativas de desarrollo endógeno y sustentable de las comunidades y pueblos. La creación del Banco de los Pueblos del Sur puede representar un enorme paso y oportunidad para AMERICA Latina y el Caribe.
Por una verdadera integración que nos permita construir la soberanía desde y para los pueblos del Sur!
www.asc-hsa.org/node/509

The Hemispheric Social Alliance and the Free Trade Area of the Americas Process: The Challenges and Opportunities of Transnational Coalitions against Neo-liberalism

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MARCELO I. SAGUIER

Facultad Latinoamerica de Ciencias Sociales (FLACSO),  Argentina


El documento analiza la formación de una coalición transnacional de organizaciones de sociedades civiles coordinadas por la Alianza Social Hemisférica para oponerse al establecimiento de un área de libre comercio entre las Américas. La Alianza Social Hemisférica, ed representando sindicatos laborales, movimientos sociales, indígenas, organizaciones del medio ambiente y civiles a lo largo de las Américas, ha servido como mediadora entre múltiples expresiones de resistencia a procesos neoliberales con raíces locales/nacionales y una estrategia más amplia a nivel hemisférico, para lograr una forma sostenible y democrática de alternativa de desarrollo al proyecto de un Área de Libre Comercio entre las Américas (FTAA, por sus siglas en inglés). El documento explora los retos y oportunidades de la Alianza Social Hemisférica (HSA, por sus siglas en inglés) trazando un método del proceso político de la sociología de movimientos sociales, para construir alternativas políticas al plan del proyecto del FTAA. El argumento central es que mientras se logro ? un progreso significativo mediante la HSA al definir una base de consenso hemisférico para un plan político alternativo, permanece el reto de asegurar que el proceso de elaborar tales alternativas sea democra ?tico e incluya a la base y a los sectores populares. Por un lado, debe haber un equilibrio entre la necesidad de la capacidad de ampliar la Alianza Social Hemisférica (HSA, por sus siglas en inglés), para movilizar a las fuerzas sociales críticas del continente en una campaña contra el FTAA y, por el otro lado, para asegurarla cohesión de una coalición que se amplía cada vez más bajo la tensión por la alineación de nuevos sectores y actores.



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The Hemispheric Social Alliance and the Free Trade Area of the Americas Process: The Challenges and Opportunities of Transnational Coalitions against Neo-liberalism


MARCELO I. SAGUIER

Facultad Latinoamerica de Ciencias Sociales (FLACSO), medicine  Argentina




The paper analyses the formation of atransnational coalition of civil society organizations coordinated by the Hemispheric Social Alliance to oppose the establishment of a Free Trade Area of the Americas. Representing labour unions, capsule social movements, pilule indigenous, environmental and citizen organizations from throughout theAmericas,  the HSA has served as the mediator between multiple expressions of resistance to neo-liberalism rooted in local/national processes, and a wider strategy at the hemispheric level to pursue a sustainable and democratic form of development alternative to the FTAA project. Drawing on a political process approach from the sociology of social movements, the paper explores the challenges and opportunities of the HSA to construct political alternatives to the neo-liberal agenda of the FTAA project. The central argument is that while significant progress was achieved by the HSA in defining a hemispheric basis of consensus for an alternative political agenda, there remains the challenge of ensuring that the process of constructing such alternatives is democratic and inclusive of the grass roots sectors. On the one hand, there must be a balance between the need to increase the HSA’s capacity to mobilize critical social forces from the continent in a campaign against the FTAA and, on the other hand,  to ensure the cohesion of an expanding coalition increasingly under strain by the alignment of new sectors and actors.



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Bank of the South: Between rhetoric and a historic opportunity

Éric Toussaint


Dos tendencias opuestas están presentes en Latinoamérica

Por una parte, recipe los gobiernos de Estados Unidos y de los países de la Unión Europea consiguen sellar con los países de la región acuerdos bilaterales de libre comercio, shop favorables a las empresas del Norte. Las privatizaciones masivas de los años ochenta y noventa se hicieron en beneficio de éstas, para controlar un gran número de sectores económicos vitales para el desarrollo. Los flujos de capitales van de la región a los países más industrializados, mediante el mecanismo de la deuda, la repatriación de los beneficios de las multinacionales del Norte, la fuga de capitales organizada por los capitalistas latinoamericanos; mientras que la deuda pública interna sigue en fuerte aumento, las condiciones de vida se estancan y los más explotados se empobrecen aún un poco más, aunque algunos programas de asistencia pública limiten los daños (Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador).
Por otra parte, las numerosas movilizaciones populares de los últimos años se reflejan en la elección de gobiernos, algunos de los cuales buscan invertir el curso histórico de los últimos treinta años y afrontar la situación descrita en el párrafo anterior, reinstaurando un control público sobre los recursos naturales del país (Venezuela, Bolivia, Ecuador), sobre otros sectores claves de la economía (Venezuela) y haciendo fracasar algunos proyectos estratégicos de Estados Unidos (fracaso del ALCA en noviembre de 2005 y dificultades para ejecutar el plan Colombia, debido a la oposición de Venezuela, Ecuador, |1| y Bolivia). Algunos gobiernos emprenden reformas sociales y aplican una política redistributiva. Venezuela desde 1999, Bolivia desde 2006 -y dentro de poco Ecuador-, han emprendido una modificación de sus constituciones en un sentido más democrático. La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) agrupa a Venezuela, Bolivia, Cuba, Haití, Nicaragua y, como observador, Ecuador. Rafael Correa despidió el 26 de abril 2007 al representante del BM en Ecuador. Hugo Chávez anunció el 30 de abril 2007 que Venezuela se retiraba del FMI y del BM. Bolivia indicó que deja de reconocer la autoridad del CIADI, el Centro Internacional para el Arreglo de Diferendos relativos a las Inversiones, que depende del BM. En este panorama, la creación de un Banco del Sur |2| proyectada para fines de 2007 es una pieza importante de esta contra-tendencia.

Los preparativos del Banco del Sur

Desde febrero de 2007, Argentina y Venezuela, a los cuales se ha asociado Bolivia, se pusieron de acuerdo para crear el Banco del Sur. A estos tres países se agregaron rápidamente Ecuador, Paraguay, y desde hace muy poco Brasil (oficialmente desde el 3 de mayo de 2007). El texto que fue sometido a discusión a los ministros -antes de que Ecuador interviniera en la elaboración con una propuesta original- con fecha del 29 de marzo había sido redactado por Argentina y Venezuela. La propuesta ecuatoriana fue elaborada por el ministro de Economía y Finanzas de Ecuador, Ricardo Patiño, y cuatro miembros de su gabinete, a los cuales se unieron tres extranjeros, Jorge Marchini |3|, Oscar Ugarteche |4| y yo mismo |5|. Esta propuesta, elaborada en alrededor de 15 horas, fue sometida el lunes 30 de abril al presidente, Rafael Correa, que ratificó las grandes líneas. El 3 de mayo, en la reunión ministerial, presidida por el presidente de Ecuador, se aprobó la Declaración de Quito. Lo que ahora está programado es una cumbre presidencial, que tendrá lugar antes de fines de junio 2007. En ella se adoptará el texto que definirá qué es el Banco del Sur y proclamará la creación definitiva de esta institución.

¿Qué orientación propugnaba el texto redactado por Argentina y Venezuela?

El texto inicial redactado por Argentina y Venezuela (el 29 marzo 2007) tiene elementos que provocan a la vez sorpresa y rechazo. Este proyecto habría sido el único sometido a discusión de la reunión ministerial de Quito si Ecuador no hubiera decidido elaborar una nueva propuesta.
Primer elemento: el diagnóstico de partida incluye consideraciones perfectamente compatibles con la visión neoliberal -la visión del Banco Mundial, del pensamiento económico dominante, de la clase capitalista- sobre la causa de las debilidades de Latinoamérica. El texto pone en evidencia que el escaso desarrollo de los mercados financieros es la causa principal de los problemas de Latinoamérica. Las consideraciones generales precisan que es necesario promover la constitución de empresas multinacionales de capital regional, sin especificar que sean públicas, privadas o mixtas. Sin salir de las consideraciones generales, dice que se trata de estimular el desarrollo de los mercados de capitales y de los mercados financieros regionales.
Segundo elemento: el proyecto propone la creación de un Banco del Sur, que tendría las funciones de un Banco de Desarrollo y de un Fondo Monetario de Estabilización, al mismo tiempo. Un Fondo de Estabilización consiste en un organismo que ayude a los países de la región cuando, por ejemplo, se vean sometidos a ataques especulativos. Para hacer frente a estos ataques, los países necesitan reservas de cambio importantes para protegerse. El proyecto común de Argentina-Venezuela propone un solo organismo, llamado Banco del Sur, cuyas funciones sean a la vez las de un banco de desarrollo y de un fondo monetario. No hay en esto nada objetable. Por el contrario, lo que puede resultar chocante es que se insista en que su función sea el desarrollo de los mercados de capitales, de la industria, de las infraestructuras, de la energía y del comercio. En este proyecto no se da prioridad, en absoluto, a la protección del ambiente o a las políticas culturales y educativas. Visto el diagnóstico de partida, podemos temer que las políticas macroeconómicas que recomendarán se mantengan en la lógica del ajuste estructural y de las políticas monetaristas ortodoxas. También que el Banco del Sur se endeudará en los mercados financieros.
Tercer elemento importante y discutible: la propuesta de Argentina y Venezuela prevé que los derechos de voto se atribuyan en función del aporte de cada país. Así, si Argentina aporta el triple que Ecuador o Paraguay, tendrá también el triple de derechos de voto. Se aplica, por lo tanto, el mismo sistema de repartición de votos que tienen el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el BID (Banco Interamericano de Desarrollo). Se sigue así un criterio antidemocrático y se haría en esta institución, en cuanto a su funcionamiento, lo que se critica en otro lado. En cuanto a los miembros, la propuesta de Argentina y Venezuela abre la posibilidad de que Estados de Asia y de África participen con un estatus de observadores en el Banco. Esto es positivo, ya que de esta manera aumenta su dimensión como institución del Sur. Pero, a pesar de que no está explícito, podemos pensar que habrá una plaza para las instituciones financieras multilaterales. Sabemos, por otro lado, que en las discusiones que tuvieron lugar en marzo y abril de 2007, algunos miembros de los gabinetes, especialmente de Argentina, pensaban que el BM y el BID podrían ser accionistas del Banco del Sur, sin derecho de voto. Lo más grave está en la última parte, en el capítulo 8, donde se habla de «Inmunidad, Exención y Privilegio», lo que es una reproducción de los estatutos del BM, FMI y BID. También se dice en este proyecto, en el artículo 42, que los archivos son inviolables, lo que quiere decir que sería imposible hacer una auditoría al Banco del Sur. Y en el artículo 45 -allí es simplemente un «cortar y pegar» de los estatutos del BM y del FMI-, leemos que existe inmunidad total con relación a los procedimientos judiciales y administrativos, relativos a los actos ejecutados por sus funcionarios en el marco de sus misiones.
El texto propuesto por Argentina y Venezuela es totalmente coherente con la orientación política del gobierno de Kirchner en Argentina, pero, por el contrario, es totalmente incompatible con las posiciones adoptadas por Venezuela. Una explicación plausible es que los delegados argentinos y venezolanos que redactaron este texto eran técnicos formados en universidades anglosajonas y favorables a la dominante economía neoliberal. Podemos suponer que este texto nunca fue leído, aprobado y asumido por el presidente de Venezuela.

Frente al texto argentino-venezolano ¿qué prevé el proyecto presentado por Ecuador?

Ecuador propone tres instrumentos: un Fondo Monetario Regional, un Banco del Sur y la creación de una unidad monetaria del Sur, una moneda única sudamericana que permitiría los intercambios entre los países de Latinoamérica sin tener que recurrir al dólar, como sucede en general actualmente. Este tercer instrumento fue aceptado por Argentina, Venezuela, Brasil, Paraguay y Bolivia.
El texto propuesto por Ecuador comienza con consideraciones generales importantes. La primera consiste en que los dos organismos, Fondo Monetario del Sur y Banco del Sur, o el organismo único si sólo se crea el Banco del Sur, deben garantizar el ejercicio efectivo de los derechos humanos y permitir la aplicación de los acuerdos, criterios y tratados internacionales que se refieren a los derechos económicos, sociales y culturales. Se ve enseguida que el enfoque ecuatoriano no es comercial ni economicista. Es un enfoque en términos de derechos humanos. Se trata de implementar herramientas económicas que deben servir para garantizar la aplicación de los derechos humanos fundamentales. En las consideraciones se tiene en cuenta también que las políticas de tipo neoliberal del BM y FMI -está dicho implícitamente-, llevaron al agravamiento de las condiciones de vida de una gran parte de las poblaciones, a un aumento de las desigualdades en la distribución de los ingresos y de las riquezas, a una pérdida del control de los países de la región de sus recursos naturales, a un aumento de la tendencia migratoria. Frente a esto, es necesario poner en práctica políticas públicas tendientes a reforzar las estructuras que permitan a los países recuperar el control sobre los recursos naturales y su aparato productivo en la región, de los cuales una buena parte ha pasado a manos de las transnacionales del Norte.

¿Cuáles son las otras propuestas originales de Ecuador concernientes al Banco del Sur?

Lo más importante es que estos dos organismos no deben endeudarse en los mercados de capitales, a diferencia del Banco Mundial y del BID. Hay que decir que el BM, que se endeuda en los mercados de capitales, justifica a menudo su política neoliberal con el argumento de que es fundamental mantener la mención AAA como banco de préstamos en el mercado de capitales para a su vez conseguir fondos con el interés más bajo. Si se quiere desarrollar políticas que no buscan la rentabilidad a cualquier precio, no hay que depender de esta notación. Es por ello por lo que el capital del Banco del Sur, que le permita conceder préstamos, debería provenir de cuatro fuentes:
1. Un aporte de capital de los países miembros.
2. Préstamos que los países miembros le harían al Banco, pero que serían contratos que no dependieran de los bonos emitidos en los mercados de capitales regionales o del Norte.
3. Impuestos globales comunes, o sea, diferentes tipos de impuestos globales que serían aplicados por los países miembros y cuya recaudación sería transferida al Banco de Desarrollo, tales como la Tasa Tobin, impuestos sobre las ganancias repatriadas por las transnacionales, de protección al medioambiente, etc.
4. Donaciones.
Si un Fondo Monetario del Sur fuera instaurado, está previsto que el dinero que dispondrá para ayudar a los países que lo necesitaran provendrá de una parte de las reservas que cada Estado pone a disposición del Fondo en caso de necesidad. El Fondo podrá disponer, en caso de necesidad, del 20 % de las reservas de cambio de todos los países miembros. Por ejemplo si Bolivia sufre un ataque especulativo, inmediatamente el Fondo pide a los Bancos Centrales de los países miembros que le hagan una transferencia, en pocas horas, del 20 % de sus reservas para ser utilizadas en la defensa de dicho país. Hay que hacer una precisión importante: esto quiere decir que no se bloquean los fondos en forma permanente, se los reúne sólo en caso de necesidad.
Otro elemento importante dentro de los principios generales de la propuesta ecuatoriana es que los interlocutores del Banco del Sur o del Fondo son los Estados miembros. La idea es conceder préstamos destinados a las empresas públicas, a pequeños productores, al sector cooperativo, a las comunidades indígenas, etc. En principio, el Banco no prestará a las grandes sociedades transnacionales del Sur, como las que existen en Sudamérica: Petrobras, gran sociedad brasileña mixta privada-pública; PDVSA, la empresa petrolera venezolana; Techint, empresa privada argentina… No es a estas empresas a las que el Banco les prestará dinero, sino al sector público, a pequeños productores, a las comunidades locales, a los municipios, a las provincias, etc. Se les prestará el dinero a través de los Estados miembros. La idea es evitar que el Banco del Sur se convierta en un «mastodonte», como ocurre con el BM, que tiene cerca de 13.000 empleados que van por el mundo, en múltiples misiones eludiendo el contacto con los gobiernos centrales de los países del Sur. Estas misiones debilitan deliberadamente a los poderes públicos. Se piensa en una estructura del Banco sin demasiados empleados y cuyos interlocutores sean los Estados. El objetivo es que los Estados, de acuerdo con la orientación del Banco, presten principalmente a quienes lo necesitan, para la aplicación de un modelo alternativo, respetuoso con el medioambiente, que busca promover la justicia social y que ayude a los que no tienen fácil acceso a los capitales. Por lo tanto, por definición, en principio no se prestará a las grandes empresas privadas.

Otras diferencias entre el proyecto presentado por Ecuador y el argentino-venezolano

Según el proyecto ecuatoriano, está previsto que cada Estado miembro debe implementar un mecanismo para que, todos los años, se rinda cuenta del funcionamiento y de la actividad del Banco y del Fondo. Este mecanismo debe incluir una discusión parlamentaria pública.
En lugar de decir que los archivos son inviolables, el principio elegido es que estos forman parte del dominio público. Puede haber algunas excepciones provisorias, algunas decisiones del Fondo pueden ser momentáneamente de carácter confidencial en relación con ataques especulativos.
Los funcionarios del Banco y del Fondo deberán pagar sus impuestos.
No hay inmunidad. Se indica que los funcionarios del Banco o del Fondo son responsables de sus actos ante la justicia. Finalmente, se prevé que el Banco y el Fondo, en tanto que personas morales, pueden ser procesados.

¿Qué balance podemos hacer de la reunión ministerial del 3 de mayo de 2007?

En primer lugar, hay que señalar que Brasil, que hasta ese momento dudaba de su participación en el Banco, afirmó que se adhería a este proyecto. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este país, conforme a su política económica y social, y a la política exterior del gobierno de Lula, ve sobre todo a este Banco como un instrumento de política comercial, habla esencialmente de un bloque económico y toma como modelo, sin ninguna crítica, a la Unión Europea (UE). Para el CADTM y para una serie de movimientos sociales -europeos o no- la UE, tal como está constituida, no es en absoluto un modelo. Por supuesto que hay aspectos positivos importantes: el hecho de tener una moneda única, un espacio en el cual las fronteras internas se han suprimido y permiten en gran medida la libre circulación de las personas. Pero es cierto que el modelo actual de la Unión Europea promueve la aplicación de políticas neoliberales, favorece mucho más la circulación de capitales que de personas, ya que está restringido el desplazamiento de los ciudadanos de los nuevos Estados miembros del Este. La UE provoca una competencia muy fuerte entre los trabajadores. En el marco de la Unión, no ha habido nivelación hacia arriba de los códigos de trabajo ni de las obligaciones patronales con los trabajadores. Allí donde todavía existen sistemas de seguridad social favorables se busca su privatización, como en Hungría después de haber entrado en la UE.
Esta visión acrítica de la Unión Europea expresada por Brasil, es, con seguridad, compartida por otros países latinoamericanos, ya sea porque se hacen ilusiones sobre la UE, ya sea -y es lo más probable- porque con pleno conocimiento de causa comparten la idea de que es necesario privilegiar un modelo muy cercano al neoliberalismo. Estos países encuentran que la UE esta muy bien bajo su forma actual.

¿Qué podemos pensar de la adhesión de Brasil al Banco del Sur?

Dado el peso de la economía brasileña en Latinoamérica, la participación de Brasil da un impulso de salida al Banco significativamente muy importante. El problema con Brasil es la orientación del gobierno de Lula y del modelo económico y social que pone en práctica. Está claro que la integración de Brasil en el Banco del Sur lo escora a un esquema mucho más tradicional, no demasiado alejado del neoliberalismo, mientras que si Brasil no participara sería más simple llegar una definición más cercana al modelo alternativo que proponemos. Pero Brasil está en el Banco del Sur porque no puede estar ausente: si las bases del Banco no hubieran sido elaboradas a iniciativa de Venezuela y Argentina, Brasil ni siquiera se habría interesado. Pero para mantener su papel dominante no puede estar ausente del Banco del Sur.
Si nos ponemos en el lugar de Ecuador, Venezuela y Bolivia, comprenderemos el interés que muestran estos países en tener a Brasil en el Banco, puesto que es una potencia económica importante y porque una serie de gobiernos progresistas de la región desean mantener buenas relaciones con este país para evitar que refuerce su acercamiento a Estados Unidos, lo que debilitaría la región frente a la agresividad estadounidense. Existe un verdadero juego diplomático y geoestratégico. Lo ideal sería que el gobierno brasileño adoptara una política realmente de izquierda, alternativa a su alianza con Estados Unidos y a su apoyo prácticamente exclusivo a la industria agroexportadora o industrial exportadora que parte a la conquista de los mercados de la región. Pero estamos lejos de ello.

¿Qué tendencia predomina en el ámbito regional?

El gobierno actual de Paraguay es un gobierno de derecha, y podría ser reemplazado después de las elecciones presidenciales de este año. Un cura de izquierda podría ganar las elecciones. Del lado argentino, hay una retórica anti-FMI y anti-neoliberal, pero el gobierno argentino adopta una orientación de refuerzo al capitalismo en Argentina. Existen dos grandes iniciativas en Latinoamérica en este momento: por una parte este Banco del Sur y por otra, el Mercosur, que se extiende. Al principio comprendía Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Venezuela, que busca una alianza regional más fuerte en oposición al ALCA promovida por Estados Unidos, se ha adherido al Mercosur, al igual que Bolivia, y Ecuador está como observador. Tenemos por lo tanto un bloque económico que se define principalmente por las relaciones comerciales y económicas, y que está dominado por el sistema capitalista. Este bloque permite reforzar los intercambios y favorece cierto tipo de integración regional.
Por otra parte, existe otra iniciativa, el ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas, en la cual participan Venezuela y Bolivia, y se han sumado Cuba, Haití, Nicaragua y Ecuador en calidad de observador. Cinco días antes de la reunión de Quito sobre el Banco del Sur, se realizó una reunión en Venezuela sobre el ALBA, que es una propuesta de integración política cuyo eje central está constituido por Cuba-Venezuela-Bolivia. Los gobiernos de estos tres países afirman explícitamente que su orientación está enfocada a instaurar el «Socialismo del siglo XXI», una orientación anticapitalista y antiimperialista, que tiene como objetivo la solidaridad entre los pueblos.
Por consiguiente, en Latinoamérica y en el Caribe estamos en un escenario muy particular, donde tenemos dos tipos de proyectos, en parte competidores, pero que coexisten, puesto que varios países son miembros de ambos. Venezuela y Bolivia están en el Mercosur y también en el ALBA, ya que ésta tiene una orientación mucho más a la izquierda que el Mercosur y porque Cuba está en ella. Brasil, sin oponerse a Cuba, afirma claramente su amistad al gobierno de Washington.
El Banco del Sur está entre estas dos tendencias, aunque más cerca del Mercosur que del ALBA. No incluye a miembros clave del ALBA, comenzando por Cuba, pero también Haití y Nicaragua. Por supuesto, sería lógico que el Banco del Sur en un futuro se extendiera al Caribe y a Centroamérica -y por qué no a México, si hubiera un cambio de gobierno- y desarrollara relaciones privilegiadas con países en desarrollo de otros continentes, como África y Asia. El Mercosur es un bloque esencialmente económico, muy dominado por Brasil, que ejerce un tipo de «subimperialismo», una potencia económica que domina a sus socios en la región. Que sea Argentina, Venezuela, Ecuador o Paraguay, todos tienen una balanza de pagos negativa con Brasil. Este país les exporta mucho más de lo que de ellos importa. Por otra parte, está dotado de empresas transnacionales, como Petrobras, que controla sectores económicos clave de sus vecinos. Con otras transnacionales esta petrolera se impone en el sector del gas y el petróleo boliviano; otras empresas brasileñas tienen una fuerte presencia en Paraguay. El Mercosur, dominado por Brasil, aliado a Argentina, se parece más a la Unión Europea, dominada por el trío franco-germano-británico, con una orientación claramente capitalista neoliberal, mientras que el ALBA es un proyecto más político que económico, basado sobre todo en los intercambios de tipo trueque o donaciones. Venezuela hace importantes donaciones a Nicaragua, Bolivia y Haití. El ALBA me parece un proyecto realmente interesante. ¿Qué es lo que va ser determinante? Será la orientación política de los gobiernos y la lucha de los movimientos sociales.
Ecuador tiene una orientación radical, favorable a un reparto de ingresos en favor de los más explotados, de los más oprimidos. No renovará el acuerdo para ceder la base militar de Manta a Estados Unidos a partir de 2009. Cuestiona el tipo de explotación petrolera que destruye una parte de su territorio en el Amazonas, por ejemplo. Se observa con claridad que la política de Ecuador, desde ese punto de vista, está más próxima a la de Venezuela y a la de Bolivia que a la de Brasil. En Paraguay se podría producir un cambio, con un presidente izquierdista. Por otra parte, no hay que excluir grandes movilizaciones en Brasil, en particular, por parte del Movimiento de los Sin Tierra (MST), que impulsa la acción por una verdadera reforma agraria, en oposición a la política de Lula. Se podría tener en los meses y años venideros un refuerzo de la dinámica de los pueblos en acción y del proyecto del ALBA. La orientación del Banco del Sur dependerá de los gobiernos que sostengan su creación. Aunque hay que temer que predomine la orientación avanzada por Brasil y Argentina, el juego todavía está abierto. Es ahora cuando hay que dar todo el apoyo posible para que el proyecto del Banco del Sur concrete todas las esperanzas que suscita.


Notas

|1| El presidente ecuatoriano Rafael Correa anunció que no renovará la concesión de la base militar de Manta al gobierno de Estados Unidos, cuando finalice dicha concesión, en el año 2009.

|2| Ver varios materiales sobre el Banco del Sur: http://www.cadtm.org/rubrique.php3?… y http://www.cadtm.org/es.mot.php3?id…

|3| Miembro de Economistas de Izquierda de Argentina (EDI), miembro del Observatorio Internacional de la Deuda (OID) y profesor de Economía en la Universidad de Buenos Aires.

|4| Profesor de Economía en la Universidad de México. Miembro de la Organización Latindadd y del OID.

|5| El presente texto sólo compromete a su autor.

Eric Toussaint : Doctor en Ciencias Políticas, Presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo – Bélgica www.cadtm.org , autor de Banco mundial: el golpe de estado permanente. La agenda oculta del Consenso de Washington, Editorial Viejo Topo (Barcelona), 2007, autor de Banco del Sur, marco internacional y alternativas

Traducción: Griselda Pinero y Raúl Quiroz

Éric Toussaint


Dos tendencias opuestas están presentes en Latinoamérica

Por una parte, los gobiernos de Estados Unidos y de los países de la Unión Europea consiguen sellar con los países de la región acuerdos bilaterales de libre comercio, favorables a las empresas del Norte. Las privatizaciones masivas de los años ochenta y noventa se hicieron en beneficio de éstas, para controlar un gran número de sectores económicos vitales para el desarrollo. Los flujos de capitales van de la región a los países más industrializados, mediante el mecanismo de la deuda, la repatriación de los beneficios de las multinacionales del Norte, la fuga de capitales organizada por los capitalistas latinoamericanos; mientras que la deuda pública interna sigue en fuerte aumento, las condiciones de vida se estancan y los más explotados se empobrecen aún un poco más, aunque algunos programas de asistencia pública limiten los daños (Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador).
Por otra parte, las numerosas movilizaciones populares de los últimos años se reflejan en la elección de gobiernos, algunos de los cuales buscan invertir el curso histórico de los últimos treinta años y afrontar la situación descrita en el párrafo anterior, reinstaurando un control público sobre los recursos naturales del país (Venezuela, Bolivia, Ecuador), sobre otros sectores claves de la economía (Venezuela) y haciendo fracasar algunos proyectos estratégicos de Estados Unidos (fracaso del ALCA en noviembre de 2005 y dificultades para ejecutar el plan Colombia, debido a la oposición de Venezuela, Ecuador, |1| y Bolivia). Algunos gobiernos emprenden reformas sociales y aplican una política redistributiva. Venezuela desde 1999, Bolivia desde 2006 -y dentro de poco Ecuador-, han emprendido una modificación de sus constituciones en un sentido más democrático. La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) agrupa a Venezuela, Bolivia, Cuba, Haití, Nicaragua y, como observador, Ecuador. Rafael Correa despidió el 26 de abril 2007 al representante del BM en Ecuador. Hugo Chávez anunció el 30 de abril 2007 que Venezuela se retiraba del FMI y del BM. Bolivia indicó que deja de reconocer la autoridad del CIADI, el Centro Internacional para el Arreglo de Diferendos relativos a las Inversiones, que depende del BM. En este panorama, la creación de un Banco del Sur |2| proyectada para fines de 2007 es una pieza importante de esta contra-tendencia.

Los preparativos del Banco del Sur

Desde febrero de 2007, Argentina y Venezuela, a los cuales se ha asociado Bolivia, se pusieron de acuerdo para crear el Banco del Sur. A estos tres países se agregaron rápidamente Ecuador, Paraguay, y desde hace muy poco Brasil (oficialmente desde el 3 de mayo de 2007). El texto que fue sometido a discusión a los ministros -antes de que Ecuador interviniera en la elaboración con una propuesta original- con fecha del 29 de marzo había sido redactado por Argentina y Venezuela. La propuesta ecuatoriana fue elaborada por el ministro de Economía y Finanzas de Ecuador, Ricardo Patiño, y cuatro miembros de su gabinete, a los cuales se unieron tres extranjeros, Jorge Marchini |3|, Oscar Ugarteche |4| y yo mismo |5|. Esta propuesta, elaborada en alrededor de 15 horas, fue sometida el lunes 30 de abril al presidente, Rafael Correa, que ratificó las grandes líneas. El 3 de mayo, en la reunión ministerial, presidida por el presidente de Ecuador, se aprobó la Declaración de Quito. Lo que ahora está programado es una cumbre presidencial, que tendrá lugar antes de fines de junio 2007. En ella se adoptará el texto que definirá qué es el Banco del Sur y proclamará la creación definitiva de esta institución.

¿Qué orientación propugnaba el texto redactado por Argentina y Venezuela?

El texto inicial redactado por Argentina y Venezuela (el 29 marzo 2007) tiene elementos que provocan a la vez sorpresa y rechazo. Este proyecto habría sido el único sometido a discusión de la reunión ministerial de Quito si Ecuador no hubiera decidido elaborar una nueva propuesta.
Primer elemento: el diagnóstico de partida incluye consideraciones perfectamente compatibles con la visión neoliberal -la visión del Banco Mundial, del pensamiento económico dominante, de la clase capitalista- sobre la causa de las debilidades de Latinoamérica. El texto pone en evidencia que el escaso desarrollo de los mercados financieros es la causa principal de los problemas de Latinoamérica. Las consideraciones generales precisan que es necesario promover la constitución de empresas multinacionales de capital regional, sin especificar que sean públicas, privadas o mixtas. Sin salir de las consideraciones generales, dice que se trata de estimular el desarrollo de los mercados de capitales y de los mercados financieros regionales.
Segundo elemento: el proyecto propone la creación de un Banco del Sur, que tendría las funciones de un Banco de Desarrollo y de un Fondo Monetario de Estabilización, al mismo tiempo. Un Fondo de Estabilización consiste en un organismo que ayude a los países de la región cuando, por ejemplo, se vean sometidos a ataques especulativos. Para hacer frente a estos ataques, los países necesitan reservas de cambio importantes para protegerse. El proyecto común de Argentina-Venezuela propone un solo organismo, llamado Banco del Sur, cuyas funciones sean a la vez las de un banco de desarrollo y de un fondo monetario. No hay en esto nada objetable. Por el contrario, lo que puede resultar chocante es que se insista en que su función sea el desarrollo de los mercados de capitales, de la industria, de las infraestructuras, de la energía y del comercio. En este proyecto no se da prioridad, en absoluto, a la protección del ambiente o a las políticas culturales y educativas. Visto el diagnóstico de partida, podemos temer que las políticas macroeconómicas que recomendarán se mantengan en la lógica del ajuste estructural y de las políticas monetaristas ortodoxas. También que el Banco del Sur se endeudará en los mercados financieros.
Tercer elemento importante y discutible: la propuesta de Argentina y Venezuela prevé que los derechos de voto se atribuyan en función del aporte de cada país. Así, si Argentina aporta el triple que Ecuador o Paraguay, tendrá también el triple de derechos de voto. Se aplica, por lo tanto, el mismo sistema de repartición de votos que tienen el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el BID (Banco Interamericano de Desarrollo). Se sigue así un criterio antidemocrático y se haría en esta institución, en cuanto a su funcionamiento, lo que se critica en otro lado. En cuanto a los miembros, la propuesta de Argentina y Venezuela abre la posibilidad de que Estados de Asia y de África participen con un estatus de observadores en el Banco. Esto es positivo, ya que de esta manera aumenta su dimensión como institución del Sur. Pero, a pesar de que no está explícito, podemos pensar que habrá una plaza para las instituciones financieras multilaterales. Sabemos, por otro lado, que en las discusiones que tuvieron lugar en marzo y abril de 2007, algunos miembros de los gabinetes, especialmente de Argentina, pensaban que el BM y el BID podrían ser accionistas del Banco del Sur, sin derecho de voto. Lo más grave está en la última parte, en el capítulo 8, donde se habla de «Inmunidad, Exención y Privilegio», lo que es una reproducción de los estatutos del BM, FMI y BID. También se dice en este proyecto, en el artículo 42, que los archivos son inviolables, lo que quiere decir que sería imposible hacer una auditoría al Banco del Sur. Y en el artículo 45 -allí es simplemente un «cortar y pegar» de los estatutos del BM y del FMI-, leemos que existe inmunidad total con relación a los procedimientos judiciales y administrativos, relativos a los actos ejecutados por sus funcionarios en el marco de sus misiones.
El texto propuesto por Argentina y Venezuela es totalmente coherente con la orientación política del gobierno de Kirchner en Argentina, pero, por el contrario, es totalmente incompatible con las posiciones adoptadas por Venezuela. Una explicación plausible es que los delegados argentinos y venezolanos que redactaron este texto eran técnicos formados en universidades anglosajonas y favorables a la dominante economía neoliberal. Podemos suponer que este texto nunca fue leído, aprobado y asumido por el presidente de Venezuela.

Frente al texto argentino-venezolano ¿qué prevé el proyecto presentado por Ecuador?

Ecuador propone tres instrumentos: un Fondo Monetario Regional, un Banco del Sur y la creación de una unidad monetaria del Sur, una moneda única sudamericana que permitiría los intercambios entre los países de Latinoamérica sin tener que recurrir al dólar, como sucede en general actualmente. Este tercer instrumento fue aceptado por Argentina, Venezuela, Brasil, Paraguay y Bolivia.
El texto propuesto por Ecuador comienza con consideraciones generales importantes. La primera consiste en que los dos organismos, Fondo Monetario del Sur y Banco del Sur, o el organismo único si sólo se crea el Banco del Sur, deben garantizar el ejercicio efectivo de los derechos humanos y permitir la aplicación de los acuerdos, criterios y tratados internacionales que se refieren a los derechos económicos, sociales y culturales. Se ve enseguida que el enfoque ecuatoriano no es comercial ni economicista. Es un enfoque en términos de derechos humanos. Se trata de implementar herramientas económicas que deben servir para garantizar la aplicación de los derechos humanos fundamentales. En las consideraciones se tiene en cuenta también que las políticas de tipo neoliberal del BM y FMI -está dicho implícitamente-, llevaron al agravamiento de las condiciones de vida de una gran parte de las poblaciones, a un aumento de las desigualdades en la distribución de los ingresos y de las riquezas, a una pérdida del control de los países de la región de sus recursos naturales, a un aumento de la tendencia migratoria. Frente a esto, es necesario poner en práctica políticas públicas tendientes a reforzar las estructuras que permitan a los países recuperar el control sobre los recursos naturales y su aparato productivo en la región, de los cuales una buena parte ha pasado a manos de las transnacionales del Norte.

¿Cuáles son las otras propuestas originales de Ecuador concernientes al Banco del Sur?

Lo más importante es que estos dos organismos no deben endeudarse en los mercados de capitales, a diferencia del Banco Mundial y del BID. Hay que decir que el BM, que se endeuda en los mercados de capitales, justifica a menudo su política neoliberal con el argumento de que es fundamental mantener la mención AAA como banco de préstamos en el mercado de capitales para a su vez conseguir fondos con el interés más bajo. Si se quiere desarrollar políticas que no buscan la rentabilidad a cualquier precio, no hay que depender de esta notación. Es por ello por lo que el capital del Banco del Sur, que le permita conceder préstamos, debería provenir de cuatro fuentes:
1. Un aporte de capital de los países miembros.
2. Préstamos que los países miembros le harían al Banco, pero que serían contratos que no dependieran de los bonos emitidos en los mercados de capitales regionales o del Norte.
3. Impuestos globales comunes, o sea, diferentes tipos de impuestos globales que serían aplicados por los países miembros y cuya recaudación sería transferida al Banco de Desarrollo, tales como la Tasa Tobin, impuestos sobre las ganancias repatriadas por las transnacionales, de protección al medioambiente, etc.
4. Donaciones.
Si un Fondo Monetario del Sur fuera instaurado, está previsto que el dinero que dispondrá para ayudar a los países que lo necesitaran provendrá de una parte de las reservas que cada Estado pone a disposición del Fondo en caso de necesidad. El Fondo podrá disponer, en caso de necesidad, del 20 % de las reservas de cambio de todos los países miembros. Por ejemplo si Bolivia sufre un ataque especulativo, inmediatamente el Fondo pide a los Bancos Centrales de los países miembros que le hagan una transferencia, en pocas horas, del 20 % de sus reservas para ser utilizadas en la defensa de dicho país. Hay que hacer una precisión importante: esto quiere decir que no se bloquean los fondos en forma permanente, se los reúne sólo en caso de necesidad.
Otro elemento importante dentro de los principios generales de la propuesta ecuatoriana es que los interlocutores del Banco del Sur o del Fondo son los Estados miembros. La idea es conceder préstamos destinados a las empresas públicas, a pequeños productores, al sector cooperativo, a las comunidades indígenas, etc. En principio, el Banco no prestará a las grandes sociedades transnacionales del Sur, como las que existen en Sudamérica: Petrobras, gran sociedad brasileña mixta privada-pública; PDVSA, la empresa petrolera venezolana; Techint, empresa privada argentina… No es a estas empresas a las que el Banco les prestará dinero, sino al sector público, a pequeños productores, a las comunidades locales, a los municipios, a las provincias, etc. Se les prestará el dinero a través de los Estados miembros. La idea es evitar que el Banco del Sur se convierta en un «mastodonte», como ocurre con el BM, que tiene cerca de 13.000 empleados que van por el mundo, en múltiples misiones eludiendo el contacto con los gobiernos centrales de los países del Sur. Estas misiones debilitan deliberadamente a los poderes públicos. Se piensa en una estructura del Banco sin demasiados empleados y cuyos interlocutores sean los Estados. El objetivo es que los Estados, de acuerdo con la orientación del Banco, presten principalmente a quienes lo necesitan, para la aplicación de un modelo alternativo, respetuoso con el medioambiente, que busca promover la justicia social y que ayude a los que no tienen fácil acceso a los capitales. Por lo tanto, por definición, en principio no se prestará a las grandes empresas privadas.

Otras diferencias entre el proyecto presentado por Ecuador y el argentino-venezolano

Según el proyecto ecuatoriano, está previsto que cada Estado miembro debe implementar un mecanismo para que, todos los años, se rinda cuenta del funcionamiento y de la actividad del Banco y del Fondo. Este mecanismo debe incluir una discusión parlamentaria pública.
En lugar de decir que los archivos son inviolables, el principio elegido es que estos forman parte del dominio público. Puede haber algunas excepciones provisorias, algunas decisiones del Fondo pueden ser momentáneamente de carácter confidencial en relación con ataques especulativos.
Los funcionarios del Banco y del Fondo deberán pagar sus impuestos.
No hay inmunidad. Se indica que los funcionarios del Banco o del Fondo son responsables de sus actos ante la justicia. Finalmente, se prevé que el Banco y el Fondo, en tanto que personas morales, pueden ser procesados.

¿Qué balance podemos hacer de la reunión ministerial del 3 de mayo de 2007?

En primer lugar, hay que señalar que Brasil, que hasta ese momento dudaba de su participación en el Banco, afirmó que se adhería a este proyecto. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este país, conforme a su política económica y social, y a la política exterior del gobierno de Lula, ve sobre todo a este Banco como un instrumento de política comercial, habla esencialmente de un bloque económico y toma como modelo, sin ninguna crítica, a la Unión Europea (UE). Para el CADTM y para una serie de movimientos sociales -europeos o no- la UE, tal como está constituida, no es en absoluto un modelo. Por supuesto que hay aspectos positivos importantes: el hecho de tener una moneda única, un espacio en el cual las fronteras internas se han suprimido y permiten en gran medida la libre circulación de las personas. Pero es cierto que el modelo actual de la Unión Europea promueve la aplicación de políticas neoliberales, favorece mucho más la circulación de capitales que de personas, ya que está restringido el desplazamiento de los ciudadanos de los nuevos Estados miembros del Este. La UE provoca una competencia muy fuerte entre los trabajadores. En el marco de la Unión, no ha habido nivelación hacia arriba de los códigos de trabajo ni de las obligaciones patronales con los trabajadores. Allí donde todavía existen sistemas de seguridad social favorables se busca su privatización, como en Hungría después de haber entrado en la UE.
Esta visión acrítica de la Unión Europea expresada por Brasil, es, con seguridad, compartida por otros países latinoamericanos, ya sea porque se hacen ilusiones sobre la UE, ya sea -y es lo más probable- porque con pleno conocimiento de causa comparten la idea de que es necesario privilegiar un modelo muy cercano al neoliberalismo. Estos países encuentran que la UE esta muy bien bajo su forma actual.

¿Qué podemos pensar de la adhesión de Brasil al Banco del Sur?

Dado el peso de la economía brasileña en Latinoamérica, la participación de Brasil da un impulso de salida al Banco significativamente muy importante. El problema con Brasil es la orientación del gobierno de Lula y del modelo económico y social que pone en práctica. Está claro que la integración de Brasil en el Banco del Sur lo escora a un esquema mucho más tradicional, no demasiado alejado del neoliberalismo, mientras que si Brasil no participara sería más simple llegar una definición más cercana al modelo alternativo que proponemos. Pero Brasil está en el Banco del Sur porque no puede estar ausente: si las bases del Banco no hubieran sido elaboradas a iniciativa de Venezuela y Argentina, Brasil ni siquiera se habría interesado. Pero para mantener su papel dominante no puede estar ausente del Banco del Sur.
Si nos ponemos en el lugar de Ecuador, Venezuela y Bolivia, comprenderemos el interés que muestran estos países en tener a Brasil en el Banco, puesto que es una potencia económica importante y porque una serie de gobiernos progresistas de la región desean mantener buenas relaciones con este país para evitar que refuerce su acercamiento a Estados Unidos, lo que debilitaría la región frente a la agresividad estadounidense. Existe un verdadero juego diplomático y geoestratégico. Lo ideal sería que el gobierno brasileño adoptara una política realmente de izquierda, alternativa a su alianza con Estados Unidos y a su apoyo prácticamente exclusivo a la industria agroexportadora o industrial exportadora que parte a la conquista de los mercados de la región. Pero estamos lejos de ello.

¿Qué tendencia predomina en el ámbito regional?

El gobierno actual de Paraguay es un gobierno de derecha, y podría ser reemplazado después de las elecciones presidenciales de este año. Un cura de izquierda podría ganar las elecciones. Del lado argentino, hay una retórica anti-FMI y anti-neoliberal, pero el gobierno argentino adopta una orientación de refuerzo al capitalismo en Argentina. Existen dos grandes iniciativas en Latinoamérica en este momento: por una parte este Banco del Sur y por otra, el Mercosur, que se extiende. Al principio comprendía Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Venezuela, que busca una alianza regional más fuerte en oposición al ALCA promovida por Estados Unidos, se ha adherido al Mercosur, al igual que Bolivia, y Ecuador está como observador. Tenemos por lo tanto un bloque económico que se define principalmente por las relaciones comerciales y económicas, y que está dominado por el sistema capitalista. Este bloque permite reforzar los intercambios y favorece cierto tipo de integración regional.
Por otra parte, existe otra iniciativa, el ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas, en la cual participan Venezuela y Bolivia, y se han sumado Cuba, Haití, Nicaragua y Ecuador en calidad de observador. Cinco días antes de la reunión de Quito sobre el Banco del Sur, se realizó una reunión en Venezuela sobre el ALBA, que es una propuesta de integración política cuyo eje central está constituido por Cuba-Venezuela-Bolivia. Los gobiernos de estos tres países afirman explícitamente que su orientación está enfocada a instaurar el «Socialismo del siglo XXI», una orientación anticapitalista y antiimperialista, que tiene como objetivo la solidaridad entre los pueblos.
Por consiguiente, en Latinoamérica y en el Caribe estamos en un escenario muy particular, donde tenemos dos tipos de proyectos, en parte competidores, pero que coexisten, puesto que varios países son miembros de ambos. Venezuela y Bolivia están en el Mercosur y también en el ALBA, ya que ésta tiene una orientación mucho más a la izquierda que el Mercosur y porque Cuba está en ella. Brasil, sin oponerse a Cuba, afirma claramente su amistad al gobierno de Washington.
El Banco del Sur está entre estas dos tendencias, aunque más cerca del Mercosur que del ALBA. No incluye a miembros clave del ALBA, comenzando por Cuba, pero también Haití y Nicaragua. Por supuesto, sería lógico que el Banco del Sur en un futuro se extendiera al Caribe y a Centroamérica -y por qué no a México, si hubiera un cambio de gobierno- y desarrollara relaciones privilegiadas con países en desarrollo de otros continentes, como África y Asia. El Mercosur es un bloque esencialmente económico, muy dominado por Brasil, que ejerce un tipo de «subimperialismo», una potencia económica que domina a sus socios en la región. Que sea Argentina, Venezuela, Ecuador o Paraguay, todos tienen una balanza de pagos negativa con Brasil. Este país les exporta mucho más de lo que de ellos importa. Por otra parte, está dotado de empresas transnacionales, como Petrobras, que controla sectores económicos clave de sus vecinos. Con otras transnacionales esta petrolera se impone en el sector del gas y el petróleo boliviano; otras empresas brasileñas tienen una fuerte presencia en Paraguay. El Mercosur, dominado por Brasil, aliado a Argentina, se parece más a la Unión Europea, dominada por el trío franco-germano-británico, con una orientación claramente capitalista neoliberal, mientras que el ALBA es un proyecto más político que económico, basado sobre todo en los intercambios de tipo trueque o donaciones. Venezuela hace importantes donaciones a Nicaragua, Bolivia y Haití. El ALBA me parece un proyecto realmente interesante. ¿Qué es lo que va ser determinante? Será la orientación política de los gobiernos y la lucha de los movimientos sociales.
Ecuador tiene una orientación radical, favorable a un reparto de ingresos en favor de los más explotados, de los más oprimidos. No renovará el acuerdo para ceder la base militar de Manta a Estados Unidos a partir de 2009. Cuestiona el tipo de explotación petrolera que destruye una parte de su territorio en el Amazonas, por ejemplo. Se observa con claridad que la política de Ecuador, desde ese punto de vista, está más próxima a la de Venezuela y a la de Bolivia que a la de Brasil. En Paraguay se podría producir un cambio, con un presidente izquierdista. Por otra parte, no hay que excluir grandes movilizaciones en Brasil, en particular, por parte del Movimiento de los Sin Tierra (MST), que impulsa la acción por una verdadera reforma agraria, en oposición a la política de Lula. Se podría tener en los meses y años venideros un refuerzo de la dinámica de los pueblos en acción y del proyecto del ALBA. La orientación del Banco del Sur dependerá de los gobiernos que sostengan su creación. Aunque hay que temer que predomine la orientación avanzada por Brasil y Argentina, el juego todavía está abierto. Es ahora cuando hay que dar todo el apoyo posible para que el proyecto del Banco del Sur concrete todas las esperanzas que suscita.


Notas

|1| El presidente ecuatoriano Rafael Correa anunció que no renovará la concesión de la base militar de Manta al gobierno de Estados Unidos, cuando finalice dicha concesión, en el año 2009.

|2| Ver varios materiales sobre el Banco del Sur: http://www.cadtm.org/rubrique.php3?… y http://www.cadtm.org/es.mot.php3?id…

|3| Miembro de Economistas de Izquierda de Argentina (EDI), miembro del Observatorio Internacional de la Deuda (OID) y profesor de Economía en la Universidad de Buenos Aires.

|4| Profesor de Economía en la Universidad de México. Miembro de la Organización Latindadd y del OID.

|5| El presente texto sólo compromete a su autor.

P.-S.

Eric Toussaint : Doctor en Ciencias Políticas, Presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo – Bélgica www.cadtm.org , autor de Banco mundial: el golpe de estado permanente. La agenda oculta del Consenso de Washington, Editorial Viejo Topo (Barcelona), 2007, autor de Banco del Sur, marco internacional y alternativas

Traducción: Griselda Pinero y Raúl Quiroz

Éric Toussaint


Dos tendencias opuestas están presentes en Latinoamérica

Por una parte, los gobiernos de Estados Unidos y de los países de la Unión Europea consiguen sellar con los países de la región acuerdos bilaterales de libre comercio, decease favorables a las empresas del Norte. Las privatizaciones masivas de los años ochenta y noventa se hicieron en beneficio de éstas, ailment para controlar un gran número de sectores económicos vitales para el desarrollo. Los flujos de capitales van de la región a los países más industrializados, mediante el mecanismo de la deuda, la repatriación de los beneficios de las multinacionales del Norte, la fuga de capitales organizada por los capitalistas latinoamericanos; mientras que la deuda pública interna sigue en fuerte aumento, las condiciones de vida se estancan y los más explotados se empobrecen aún un poco más, aunque algunos programas de asistencia pública limiten los daños (Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador).
Por otra parte, las numerosas movilizaciones populares de los últimos años se reflejan en la elección de gobiernos, algunos de los cuales buscan invertir el curso histórico de los últimos treinta años y afrontar la situación descrita en el párrafo anterior, reinstaurando un control público sobre los recursos naturales del país (Venezuela, Bolivia, Ecuador), sobre otros sectores claves de la economía (Venezuela) y haciendo fracasar algunos proyectos estratégicos de Estados Unidos (fracaso del ALCA en noviembre de 2005 y dificultades para ejecutar el plan Colombia, debido a la oposición de Venezuela, Ecuador, |1| y Bolivia). Algunos gobiernos emprenden reformas sociales y aplican una política redistributiva. Venezuela desde 1999, Bolivia desde 2006 -y dentro de poco Ecuador-, han emprendido una modificación de sus constituciones en un sentido más democrático. La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) agrupa a Venezuela, Bolivia, Cuba, Haití, Nicaragua y, como observador, Ecuador. Rafael Correa despidió el 26 de abril 2007 al representante del BM en Ecuador. Hugo Chávez anunció el 30 de abril 2007 que Venezuela se retiraba del FMI y del BM. Bolivia indicó que deja de reconocer la autoridad del CIADI, el Centro Internacional para el Arreglo de Diferendos relativos a las Inversiones, que depende del BM. En este panorama, la creación de un Banco del Sur |2| proyectada para fines de 2007 es una pieza importante de esta contra-tendencia.

Los preparativos del Banco del Sur

Desde febrero de 2007, Argentina y Venezuela, a los cuales se ha asociado Bolivia, se pusieron de acuerdo para crear el Banco del Sur. A estos tres países se agregaron rápidamente Ecuador, Paraguay, y desde hace muy poco Brasil (oficialmente desde el 3 de mayo de 2007). El texto que fue sometido a discusión a los ministros -antes de que Ecuador interviniera en la elaboración con una propuesta original- con fecha del 29 de marzo había sido redactado por Argentina y Venezuela. La propuesta ecuatoriana fue elaborada por el ministro de Economía y Finanzas de Ecuador, Ricardo Patiño, y cuatro miembros de su gabinete, a los cuales se unieron tres extranjeros, Jorge Marchini |3|, Oscar Ugarteche |4| y yo mismo |5|. Esta propuesta, elaborada en alrededor de 15 horas, fue sometida el lunes 30 de abril al presidente, Rafael Correa, que ratificó las grandes líneas. El 3 de mayo, en la reunión ministerial, presidida por el presidente de Ecuador, se aprobó la Declaración de Quito. Lo que ahora está programado es una cumbre presidencial, que tendrá lugar antes de fines de junio 2007. En ella se adoptará el texto que definirá qué es el Banco del Sur y proclamará la creación definitiva de esta institución.

¿Qué orientación propugnaba el texto redactado por Argentina y Venezuela?

El texto inicial redactado por Argentina y Venezuela (el 29 marzo 2007) tiene elementos que provocan a la vez sorpresa y rechazo. Este proyecto habría sido el único sometido a discusión de la reunión ministerial de Quito si Ecuador no hubiera decidido elaborar una nueva propuesta.
Primer elemento: el diagnóstico de partida incluye consideraciones perfectamente compatibles con la visión neoliberal -la visión del Banco Mundial, del pensamiento económico dominante, de la clase capitalista- sobre la causa de las debilidades de Latinoamérica. El texto pone en evidencia que el escaso desarrollo de los mercados financieros es la causa principal de los problemas de Latinoamérica. Las consideraciones generales precisan que es necesario promover la constitución de empresas multinacionales de capital regional, sin especificar que sean públicas, privadas o mixtas. Sin salir de las consideraciones generales, dice que se trata de estimular el desarrollo de los mercados de capitales y de los mercados financieros regionales.
Segundo elemento: el proyecto propone la creación de un Banco del Sur, que tendría las funciones de un Banco de Desarrollo y de un Fondo Monetario de Estabilización, al mismo tiempo. Un Fondo de Estabilización consiste en un organismo que ayude a los países de la región cuando, por ejemplo, se vean sometidos a ataques especulativos. Para hacer frente a estos ataques, los países necesitan reservas de cambio importantes para protegerse. El proyecto común de Argentina-Venezuela propone un solo organismo, llamado Banco del Sur, cuyas funciones sean a la vez las de un banco de desarrollo y de un fondo monetario. No hay en esto nada objetable. Por el contrario, lo que puede resultar chocante es que se insista en que su función sea el desarrollo de los mercados de capitales, de la industria, de las infraestructuras, de la energía y del comercio. En este proyecto no se da prioridad, en absoluto, a la protección del ambiente o a las políticas culturales y educativas. Visto el diagnóstico de partida, podemos temer que las políticas macroeconómicas que recomendarán se mantengan en la lógica del ajuste estructural y de las políticas monetaristas ortodoxas. También que el Banco del Sur se endeudará en los mercados financieros.
Tercer elemento importante y discutible: la propuesta de Argentina y Venezuela prevé que los derechos de voto se atribuyan en función del aporte de cada país. Así, si Argentina aporta el triple que Ecuador o Paraguay, tendrá también el triple de derechos de voto. Se aplica, por lo tanto, el mismo sistema de repartición de votos que tienen el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el BID (Banco Interamericano de Desarrollo). Se sigue así un criterio antidemocrático y se haría en esta institución, en cuanto a su funcionamiento, lo que se critica en otro lado. En cuanto a los miembros, la propuesta de Argentina y Venezuela abre la posibilidad de que Estados de Asia y de África participen con un estatus de observadores en el Banco. Esto es positivo, ya que de esta manera aumenta su dimensión como institución del Sur. Pero, a pesar de que no está explícito, podemos pensar que habrá una plaza para las instituciones financieras multilaterales. Sabemos, por otro lado, que en las discusiones que tuvieron lugar en marzo y abril de 2007, algunos miembros de los gabinetes, especialmente de Argentina, pensaban que el BM y el BID podrían ser accionistas del Banco del Sur, sin derecho de voto. Lo más grave está en la última parte, en el capítulo 8, donde se habla de «Inmunidad, Exención y Privilegio», lo que es una reproducción de los estatutos del BM, FMI y BID. También se dice en este proyecto, en el artículo 42, que los archivos son inviolables, lo que quiere decir que sería imposible hacer una auditoría al Banco del Sur. Y en el artículo 45 -allí es simplemente un «cortar y pegar» de los estatutos del BM y del FMI-, leemos que existe inmunidad total con relación a los procedimientos judiciales y administrativos, relativos a los actos ejecutados por sus funcionarios en el marco de sus misiones.
El texto propuesto por Argentina y Venezuela es totalmente coherente con la orientación política del gobierno de Kirchner en Argentina, pero, por el contrario, es totalmente incompatible con las posiciones adoptadas por Venezuela. Una explicación plausible es que los delegados argentinos y venezolanos que redactaron este texto eran técnicos formados en universidades anglosajonas y favorables a la dominante economía neoliberal. Podemos suponer que este texto nunca fue leído, aprobado y asumido por el presidente de Venezuela.

Frente al texto argentino-venezolano ¿qué prevé el proyecto presentado por Ecuador?

Ecuador propone tres instrumentos: un Fondo Monetario Regional, un Banco del Sur y la creación de una unidad monetaria del Sur, una moneda única sudamericana que permitiría los intercambios entre los países de Latinoamérica sin tener que recurrir al dólar, como sucede en general actualmente. Este tercer instrumento fue aceptado por Argentina, Venezuela, Brasil, Paraguay y Bolivia.
El texto propuesto por Ecuador comienza con consideraciones generales importantes. La primera consiste en que los dos organismos, Fondo Monetario del Sur y Banco del Sur, o el organismo único si sólo se crea el Banco del Sur, deben garantizar el ejercicio efectivo de los derechos humanos y permitir la aplicación de los acuerdos, criterios y tratados internacionales que se refieren a los derechos económicos, sociales y culturales. Se ve enseguida que el enfoque ecuatoriano no es comercial ni economicista. Es un enfoque en términos de derechos humanos. Se trata de implementar herramientas económicas que deben servir para garantizar la aplicación de los derechos humanos fundamentales. En las consideraciones se tiene en cuenta también que las políticas de tipo neoliberal del BM y FMI -está dicho implícitamente-, llevaron al agravamiento de las condiciones de vida de una gran parte de las poblaciones, a un aumento de las desigualdades en la distribución de los ingresos y de las riquezas, a una pérdida del control de los países de la región de sus recursos naturales, a un aumento de la tendencia migratoria. Frente a esto, es necesario poner en práctica políticas públicas tendientes a reforzar las estructuras que permitan a los países recuperar el control sobre los recursos naturales y su aparato productivo en la región, de los cuales una buena parte ha pasado a manos de las transnacionales del Norte.

¿Cuáles son las otras propuestas originales de Ecuador concernientes al Banco del Sur?

Lo más importante es que estos dos organismos no deben endeudarse en los mercados de capitales, a diferencia del Banco Mundial y del BID. Hay que decir que el BM, que se endeuda en los mercados de capitales, justifica a menudo su política neoliberal con el argumento de que es fundamental mantener la mención AAA como banco de préstamos en el mercado de capitales para a su vez conseguir fondos con el interés más bajo. Si se quiere desarrollar políticas que no buscan la rentabilidad a cualquier precio, no hay que depender de esta notación. Es por ello por lo que el capital del Banco del Sur, que le permita conceder préstamos, debería provenir de cuatro fuentes:
1. Un aporte de capital de los países miembros.
2. Préstamos que los países miembros le harían al Banco, pero que serían contratos que no dependieran de los bonos emitidos en los mercados de capitales regionales o del Norte.
3. Impuestos globales comunes, o sea, diferentes tipos de impuestos globales que serían aplicados por los países miembros y cuya recaudación sería transferida al Banco de Desarrollo, tales como la Tasa Tobin, impuestos sobre las ganancias repatriadas por las transnacionales, de protección al medioambiente, etc.
4. Donaciones.
Si un Fondo Monetario del Sur fuera instaurado, está previsto que el dinero que dispondrá para ayudar a los países que lo necesitaran provendrá de una parte de las reservas que cada Estado pone a disposición del Fondo en caso de necesidad. El Fondo podrá disponer, en caso de necesidad, del 20 % de las reservas de cambio de todos los países miembros. Por ejemplo si Bolivia sufre un ataque especulativo, inmediatamente el Fondo pide a los Bancos Centrales de los países miembros que le hagan una transferencia, en pocas horas, del 20 % de sus reservas para ser utilizadas en la defensa de dicho país. Hay que hacer una precisión importante: esto quiere decir que no se bloquean los fondos en forma permanente, se los reúne sólo en caso de necesidad.
Otro elemento importante dentro de los principios generales de la propuesta ecuatoriana es que los interlocutores del Banco del Sur o del Fondo son los Estados miembros. La idea es conceder préstamos destinados a las empresas públicas, a pequeños productores, al sector cooperativo, a las comunidades indígenas, etc. En principio, el Banco no prestará a las grandes sociedades transnacionales del Sur, como las que existen en Sudamérica: Petrobras, gran sociedad brasileña mixta privada-pública; PDVSA, la empresa petrolera venezolana; Techint, empresa privada argentina… No es a estas empresas a las que el Banco les prestará dinero, sino al sector público, a pequeños productores, a las comunidades locales, a los municipios, a las provincias, etc. Se les prestará el dinero a través de los Estados miembros. La idea es evitar que el Banco del Sur se convierta en un «mastodonte», como ocurre con el BM, que tiene cerca de 13.000 empleados que van por el mundo, en múltiples misiones eludiendo el contacto con los gobiernos centrales de los países del Sur. Estas misiones debilitan deliberadamente a los poderes públicos. Se piensa en una estructura del Banco sin demasiados empleados y cuyos interlocutores sean los Estados. El objetivo es que los Estados, de acuerdo con la orientación del Banco, presten principalmente a quienes lo necesitan, para la aplicación de un modelo alternativo, respetuoso con el medioambiente, que busca promover la justicia social y que ayude a los que no tienen fácil acceso a los capitales. Por lo tanto, por definición, en principio no se prestará a las grandes empresas privadas.

Otras diferencias entre el proyecto presentado por Ecuador y el argentino-venezolano

Según el proyecto ecuatoriano, está previsto que cada Estado miembro debe implementar un mecanismo para que, todos los años, se rinda cuenta del funcionamiento y de la actividad del Banco y del Fondo. Este mecanismo debe incluir una discusión parlamentaria pública.
En lugar de decir que los archivos son inviolables, el principio elegido es que estos forman parte del dominio público. Puede haber algunas excepciones provisorias, algunas decisiones del Fondo pueden ser momentáneamente de carácter confidencial en relación con ataques especulativos.
Los funcionarios del Banco y del Fondo deberán pagar sus impuestos.
No hay inmunidad. Se indica que los funcionarios del Banco o del Fondo son responsables de sus actos ante la justicia. Finalmente, se prevé que el Banco y el Fondo, en tanto que personas morales, pueden ser procesados.

¿Qué balance podemos hacer de la reunión ministerial del 3 de mayo de 2007?

En primer lugar, hay que señalar que Brasil, que hasta ese momento dudaba de su participación en el Banco, afirmó que se adhería a este proyecto. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este país, conforme a su política económica y social, y a la política exterior del gobierno de Lula, ve sobre todo a este Banco como un instrumento de política comercial, habla esencialmente de un bloque económico y toma como modelo, sin ninguna crítica, a la Unión Europea (UE). Para el CADTM y para una serie de movimientos sociales -europeos o no- la UE, tal como está constituida, no es en absoluto un modelo. Por supuesto que hay aspectos positivos importantes: el hecho de tener una moneda única, un espacio en el cual las fronteras internas se han suprimido y permiten en gran medida la libre circulación de las personas. Pero es cierto que el modelo actual de la Unión Europea promueve la aplicación de políticas neoliberales, favorece mucho más la circulación de capitales que de personas, ya que está restringido el desplazamiento de los ciudadanos de los nuevos Estados miembros del Este. La UE provoca una competencia muy fuerte entre los trabajadores. En el marco de la Unión, no ha habido nivelación hacia arriba de los códigos de trabajo ni de las obligaciones patronales con los trabajadores. Allí donde todavía existen sistemas de seguridad social favorables se busca su privatización, como en Hungría después de haber entrado en la UE.
Esta visión acrítica de la Unión Europea expresada por Brasil, es, con seguridad, compartida por otros países latinoamericanos, ya sea porque se hacen ilusiones sobre la UE, ya sea -y es lo más probable- porque con pleno conocimiento de causa comparten la idea de que es necesario privilegiar un modelo muy cercano al neoliberalismo. Estos países encuentran que la UE esta muy bien bajo su forma actual.

¿Qué podemos pensar de la adhesión de Brasil al Banco del Sur?

Dado el peso de la economía brasileña en Latinoamérica, la participación de Brasil da un impulso de salida al Banco significativamente muy importante. El problema con Brasil es la orientación del gobierno de Lula y del modelo económico y social que pone en práctica. Está claro que la integración de Brasil en el Banco del Sur lo escora a un esquema mucho más tradicional, no demasiado alejado del neoliberalismo, mientras que si Brasil no participara sería más simple llegar una definición más cercana al modelo alternativo que proponemos. Pero Brasil está en el Banco del Sur porque no puede estar ausente: si las bases del Banco no hubieran sido elaboradas a iniciativa de Venezuela y Argentina, Brasil ni siquiera se habría interesado. Pero para mantener su papel dominante no puede estar ausente del Banco del Sur.
Si nos ponemos en el lugar de Ecuador, Venezuela y Bolivia, comprenderemos el interés que muestran estos países en tener a Brasil en el Banco, puesto que es una potencia económica importante y porque una serie de gobiernos progresistas de la región desean mantener buenas relaciones con este país para evitar que refuerce su acercamiento a Estados Unidos, lo que debilitaría la región frente a la agresividad estadounidense. Existe un verdadero juego diplomático y geoestratégico. Lo ideal sería que el gobierno brasileño adoptara una política realmente de izquierda, alternativa a su alianza con Estados Unidos y a su apoyo prácticamente exclusivo a la industria agroexportadora o industrial exportadora que parte a la conquista de los mercados de la región. Pero estamos lejos de ello.

¿Qué tendencia predomina en el ámbito regional?

El gobierno actual de Paraguay es un gobierno de derecha, y podría ser reemplazado después de las elecciones presidenciales de este año. Un cura de izquierda podría ganar las elecciones. Del lado argentino, hay una retórica anti-FMI y anti-neoliberal, pero el gobierno argentino adopta una orientación de refuerzo al capitalismo en Argentina. Existen dos grandes iniciativas en Latinoamérica en este momento: por una parte este Banco del Sur y por otra, el Mercosur, que se extiende. Al principio comprendía Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Venezuela, que busca una alianza regional más fuerte en oposición al ALCA promovida por Estados Unidos, se ha adherido al Mercosur, al igual que Bolivia, y Ecuador está como observador. Tenemos por lo tanto un bloque económico que se define principalmente por las relaciones comerciales y económicas, y que está dominado por el sistema capitalista. Este bloque permite reforzar los intercambios y favorece cierto tipo de integración regional.
Por otra parte, existe otra iniciativa, el ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas, en la cual participan Venezuela y Bolivia, y se han sumado Cuba, Haití, Nicaragua y Ecuador en calidad de observador. Cinco días antes de la reunión de Quito sobre el Banco del Sur, se realizó una reunión en Venezuela sobre el ALBA, que es una propuesta de integración política cuyo eje central está constituido por Cuba-Venezuela-Bolivia. Los gobiernos de estos tres países afirman explícitamente que su orientación está enfocada a instaurar el «Socialismo del siglo XXI», una orientación anticapitalista y antiimperialista, que tiene como objetivo la solidaridad entre los pueblos.
Por consiguiente, en Latinoamérica y en el Caribe estamos en un escenario muy particular, donde tenemos dos tipos de proyectos, en parte competidores, pero que coexisten, puesto que varios países son miembros de ambos. Venezuela y Bolivia están en el Mercosur y también en el ALBA, ya que ésta tiene una orientación mucho más a la izquierda que el Mercosur y porque Cuba está en ella. Brasil, sin oponerse a Cuba, afirma claramente su amistad al gobierno de Washington.
El Banco del Sur está entre estas dos tendencias, aunque más cerca del Mercosur que del ALBA. No incluye a miembros clave del ALBA, comenzando por Cuba, pero también Haití y Nicaragua. Por supuesto, sería lógico que el Banco del Sur en un futuro se extendiera al Caribe y a Centroamérica -y por qué no a México, si hubiera un cambio de gobierno- y desarrollara relaciones privilegiadas con países en desarrollo de otros continentes, como África y Asia. El Mercosur es un bloque esencialmente económico, muy dominado por Brasil, que ejerce un tipo de «subimperialismo», una potencia económica que domina a sus socios en la región. Que sea Argentina, Venezuela, Ecuador o Paraguay, todos tienen una balanza de pagos negativa con Brasil. Este país les exporta mucho más de lo que de ellos importa. Por otra parte, está dotado de empresas transnacionales, como Petrobras, que controla sectores económicos clave de sus vecinos. Con otras transnacionales esta petrolera se impone en el sector del gas y el petróleo boliviano; otras empresas brasileñas tienen una fuerte presencia en Paraguay. El Mercosur, dominado por Brasil, aliado a Argentina, se parece más a la Unión Europea, dominada por el trío franco-germano-británico, con una orientación claramente capitalista neoliberal, mientras que el ALBA es un proyecto más político que económico, basado sobre todo en los intercambios de tipo trueque o donaciones. Venezuela hace importantes donaciones a Nicaragua, Bolivia y Haití. El ALBA me parece un proyecto realmente interesante. ¿Qué es lo que va ser determinante? Será la orientación política de los gobiernos y la lucha de los movimientos sociales.
Ecuador tiene una orientación radical, favorable a un reparto de ingresos en favor de los más explotados, de los más oprimidos. No renovará el acuerdo para ceder la base militar de Manta a Estados Unidos a partir de 2009. Cuestiona el tipo de explotación petrolera que destruye una parte de su territorio en el Amazonas, por ejemplo. Se observa con claridad que la política de Ecuador, desde ese punto de vista, está más próxima a la de Venezuela y a la de Bolivia que a la de Brasil. En Paraguay se podría producir un cambio, con un presidente izquierdista. Por otra parte, no hay que excluir grandes movilizaciones en Brasil, en particular, por parte del Movimiento de los Sin Tierra (MST), que impulsa la acción por una verdadera reforma agraria, en oposición a la política de Lula. Se podría tener en los meses y años venideros un refuerzo de la dinámica de los pueblos en acción y del proyecto del ALBA. La orientación del Banco del Sur dependerá de los gobiernos que sostengan su creación. Aunque hay que temer que predomine la orientación avanzada por Brasil y Argentina, el juego todavía está abierto. Es ahora cuando hay que dar todo el apoyo posible para que el proyecto del Banco del Sur concrete todas las esperanzas que suscita.


Notas

|1| El presidente ecuatoriano Rafael Correa anunció que no renovará la concesión de la base militar de Manta al gobierno de Estados Unidos, cuando finalice dicha concesión, en el año 2009.

|2| Ver varios materiales sobre el Banco del Sur: http://www.cadtm.org/rubrique.php3?… y http://www.cadtm.org/es.mot.php3?id…

|3| Miembro de Economistas de Izquierda de Argentina (EDI), miembro del Observatorio Internacional de la Deuda (OID) y profesor de Economía en la Universidad de Buenos Aires.

|4| Profesor de Economía en la Universidad de México. Miembro de la Organización Latindadd y del OID.

|5| El presente texto sólo compromete a su autor.

P.-S.

Eric Toussaint : Doctor en Ciencias Políticas, Presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo – Bélgica www.cadtm.org , autor de Banco mundial: el golpe de estado permanente. La agenda oculta del Consenso de Washington, Editorial Viejo Topo (Barcelona), 2007, autor de Banco del Sur, marco internacional y alternativas

Traducción: Griselda Pinero y Raúl Quiroz

Gabriel Papa*

The proposal to fund the Bank of the South has generated enthusiasm but also scepticism among political leaders, try civil society representatives and regional analysts. The challenge that this institution will have to face is considerable , even more so when it is to be created with the principal objective of becoming an alternative to the IMF, IDB and World Bank in order to build the biggest financial integration tool for the development of Latin American peoples.

ONE. It is usually stated that Latin American governments – in the face of non-fulfilment of the many goals periodically set regarding regional integration – react by setting even more ambitious goals. Within the kingdom of “magical realism”, rhetoric usually takes the place of the patient setting up of institutions and long-standing commitments. It is with this kind of scepticism that most part of the regional public opinion, analysts, and even governments, have undertaken the proposal to set up the Bank of the South.

Consistently, though displaying less scepticism and quite a dose of cynicism and political intentionality, many opinion-makers suggest this is nothing but a new initiative of Venezuelan president Hugo Chávez in his attempt to establish some regional hegemony by taking advantage of the country’s abundant oil-related resources. Meanwhile, clever Néstor Kirchner and ideological allies Rafael Correa and Evo Morales only limit themselves to accompanying and taking advantage of the Bolivarian President’s initiative. From this approach, the most reasonable odds are for Brazilian President Lula minimizing and subduing the proposal. And, as it has become a constant feature of the approach taken by the progressive government’s economic team, Uruguay confronts or looks sideways whenever trying to differ from any significant and moderately conflicting initiative originating in Venezuela. Even more so if this is conceived and/or supported by the governments of Argentina, Bolivia and Ecuador.

In the other end, we have those who sistematically reduce the complex task of integration to a simple mathematical addition. To the addition of square kilometres of area, millions of people/consumers, hundreds of million units of all kinds of natural resources and products, and billions of dollars concerning the respective GDPs, they now add in the billions of dollars in reserves held by the different central banks in the region. Thus, the bank that would become an alternative to the IMF, IDB and World Bank in creating the great financial tool regarding integration for the development of countries in the region would be set up.

TWO. In any case, is a regional financial tool justified in order, for instance, to stand up to the considerable negative effects regularly arising from international financial markets lately – which have been made worse by the financial deregulation policy promoted by international financing institutions (IFIs)? Yes, of course it is! “The financial instability of countries in the region has worsened due to a lack of suitable mechanisms to provide emergency financing for countries facing balance-of-payment problems caused by external disruptions. The lack of an emergency financing network within the regional and international spheres has led countries to pursue a policy of self-insurance that is basically built on the accumulation of international reserves, which is far from being the most effective option for protection against world economy fluctuations. Proposals aimed at the reform of international financial markets and institutions have intensified in recent years. However, in terms of the adoption of strategies aimed at improving international financial agreements, the role played by regional financial institutions has been underestimated”, as stated by the quite moderate José Luis Machinea (ECLAC Executive Secretary) and Daniel Titelman (head of the Development Studies Unit) in a neat note included in the quite sensible magazine (issue N° 91) published by the “economically correct” ECLAC.

Is this an unprecedented initiative, a product of the feverish minds of idle bureaucrats or the intentionality of obscure politicians? No, it is absolutely not. “As from the 1997 Asian crisis, in fact, the demand for regional financial cooperation aimed at creating mechanisms for preventing further financial crises has been on the increase. This demand is focused on the granting of emergency loans, on the one hand, and on the development of financial markets which are stronger and offer greater liquidity, on the other. An example of recent attempts in that direction is the Chiang Mai Initiative (Thailand), dating back to 2000, which provides for the creation of a short-term liquidity service that operates through a bilateral monetary exchange network, as well as the initiative for the creation of an Asian bond market with a view to setting up a fully developed regional bond market”, adds the moderate publication.

THREE. Is there a reason for the countries of the region to try to create a financial fund, which can be rapidly mobilised and without conditionalities, with the purpose of assisting those countries first affected by new external financial crises? Yes, indeed, and every country has something to gain if this were to be the case. On the one hand, the great international liquidity has allowed countries to accumulate reserves, thus providing practical support to the proposal and placing it far away from the unimportant rhetoric. On the other hand, recent events evidence that the IMF has reacted late, scarcely and badly to the requests for assistance resulting from financial crises.

But, more importantly, what historical evidence shows is that the IMF and other IFIs have their own public policy agenda and that this does not necessarily coincide with the decisions or needs of developing economies. It is precisely in those critical moments when the IFIs and mainly the IMF try to impose their policies – whether the governments like them or not – but always with an increased degree of firmness and chances of success.

For example, if Robert Zoellick was appointed as the new president of the World Bank, and taking into account that as former US Trade representative he was the main promoter of the FTAA, is there any doubt of the type of trade openness policies he would promote? Is it reasonable for the World Bank to have this as the only view regarding the parameters around which international trade should move? On the other hand, do the countries of the region have extremely urgent needs to be fulfiled in what regards the financing of joint production projects (either private, public or public-private) and/or strong income-producing infrastructure both socially and economically? Of course they do. And the emergence of a new regional finance actor may – even due to the advantages brought about by the competition among institutions – be beneficial in this regard.

Is there a space and the need to try to develop a financial regional institution, involving the design of mechanisms aimed at promoting local currency bond issues, bond issues linked to GDP growth or to the price of export products? Yes.

Moreover, would it be convenient to promote mechanisms aimed at reducing the use of dollars for payments involving trade within the region? Yes. We learn from experience but these tasks are not simple, and are exposed to serious risks as well, and cannot be carried out solely under the influence of an integrationist will and in active opposition to IFIs.

And finally, is it feasible to expect that a sole institution will be able to carry out all the above-mentioned tasks? No, certainly not.

FOUR. Some practical examples. The Bank of the South would be governed by the principle of “one country, one vote” and the amount of paid-in capital would not be too large, at least in an early stage. If this is the case, it will have to resort to international markets to obtain, through the issue of securities, the resources to be later channelled to different projects. In the global financial market, regional banks such as the IDB and the Andean Development Corporation (CAF in Spanish), the former more than the latter, both have access to “investment grade”, which allows them to have access to long-term resources at favourable interest rates. This, in turn, leaves them in a favourable position when they have to make loans. This is the kind of mechanism that the Bank of the South will have to apply and it would not be reasonable for it to make loans at higher interest rates or under less favourable conditions than the other institutions. The purpose of the above is to highlight the point that a bank is not a club of political friends and that it will have to be managed in a professional way, even though the political and integrationist component is, as it should be, constituent part of its identity.

In any case and as it is implied in its name, the Bank of the South will have to be much more than a mechanism to channel funds from Venezuela to an Argentina that still cannot resort to global markets, or a way to direct funds from Venezuela to projects in Bolivia and Ecuador. And its institutional design and chart should be explicit in that regard.

The window of opportunity is open and the technical and political capacity of governments in the region has been satisfactorily challenged.

Gabriel Papa is an economist and columnist in Brecha, a weekly magazine that is published in Montevideo, Uruguay.

Rethinking the Trading System

Dot Keet
The new alternative regionalisms being promoted by social movements are ‘alternative’ to the increasingly neoliberal directions being taken, and the regional trade and investment liberalization programmes being adopted or reinforced in the existing regional groupings of countries of the South. Social movement strategies for alternative regionalisms are also designed to counter the so-called ‘regional support’ plans containing contradictory conditionalities set by foreign governments, particularly the USA and the EU; by international institutions, particularly the International Monetary Fund (IMF), World Bank (WB) and the World Trade Organization (WTO); and by transnational corporate interests.
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Aileen Kwa

The world trade negotiations of the so called “Doha Development Round” at the WTO are in the limelight. High expectations on a successful conclusion of the round are placed by a majority of governments both from the North and the South and by the international business communities. A more cautious position is taken by a number of renowned international economists, trade union organizations and NGOs who are calling for much greater attention on social and environmental concerns and a slowing down and better “sequencing” of trade liberalization efforts and economic reforms without questioning the WTO as central trade negotiation forum, malady in rule making and in dispute settlement entirely.
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Banco del Sur: Hacia la autonomía financiera

The launch of the Bank of the South is an ambitious and strategic gambit in regional integration, one that could result in a truly regional development bank. Despite Brazilian concerns, this new institution is ready to be launched.

“Positive,” Joseph Stiglitz, Nobel Laureate in Economics, concluded in a recent speech to the Argentine business association in Buenos Aires. He noted that the new Bank of the South (BoS) would allow South American nations to assist each others’ economies, adding that a major obstacle for emerging markets is a lack of long-term financing, and development banks have been successful in the past at filling this void.

On May 22 in Asunción Paraguay, the six founding states—Argentina, Brazil, Bolivia, Paraguay, Ecuador, and Venezuela—reached an agreement on the Bank of the South after two months of negotiations. The BoS will begin operations in 2008. It was to be formally presented to the public in the next presidential summit in Venezuela on June 26, although the date has been delayed. Unlike the International Monetary Fund (IMF) and World Bank, the BoS assigns a single vote to each member country, independent of the size of its financial contribution.

The First Steps

Venezuelan president Hugo Chávez initially proposed the idea of the Bank of the South. Argentine president Nestor Kirchner soon followed suit.

The first step was to throw down the gauntlet. Chávez and Kirchner did this on Feb. 21 in Puerto Ordaz, Venezuela, during the inauguration of the first active oil well in a joint venture between their two state energy companies, Energia Argentina S.A. (Enarsa) and Petroleos de Venezuela S.A. (PDVSA).

The two presidents proposed creation of an institution to quickly and effectively finance regional development projects in a more independent manner. Currently there are two regional banks. The River Plate Basin Financial Fund (FONPLATA), consisting of Argentina, Bolivia, Brazil, Paraguay, and Uruguay, has a mere US$410 million at its disposal. The Andean Promotional Corporation (CAF) manages US$10.5 billion, available for investment in infrastructure. Both banks are related to the World Bank and the IMF, and are structured along the same lines.

During the annual governing meeting of the Inter-American Development Bank (IADB), held in March 2007 in Guatemala, the Argentine and Venezuelan finance ministers made some progress on technical matters and solidified objectives for the proposed institution. In early May, representatives of the six countries reached a consensus known as “The Quito Declaration” that proposed the creation of the Bank in the first quarter of 20071. They also agreed to a stabilization fund designed to aid countries suffering international speculative attacks, and to develop a regional currency. The critical challenge was bringing Brazil on board.

Difficulties and Obstacles

There are two countries professing left-wing progressive governments that are notably absent from the bank’s founding members—Chile and Uruguay. The former has a bilateral trade agreement with the United States and applies neoliberal economic policies. The latter, although a full member of the South American Common Market (Mercosur), has serious political issues with its neighbors, Brazil and Argentina. Uruguay has collided repeatedly with Brazil on trade issues and resents the fact that its powerful neighbor announced its refusal to accept Uruguay’s intention of signing a unilateral trade agreement with the United States. In Argentina’s case the main issue is a dispute over a new paper pulp mill built on the Uruguayan bank of the river that forms Uruguay’s western border with Argentina.

Another difficulty relates to the situation in Brazil. Brazil already has its own development bank, the National Bank of Social and Economic Development (BNDES), and does not need to create a new regional financial entity. It may also be that Brazil would be required to supply more funds than it might expect to receive.

The BNDES currently handles more funds than all other regional development organizations put together, including the IADB2. For this reason Brazil is leaning toward the reactivation of currently existent banking entities.

Despite frictions on economic issues, the main problems confronting the Bank of the South are political. In May two positions evolved: the first was that of the Venezuelan and Argentinean finance ministers, the second, that of Ecuador. Each group drafted documents reflecting their views. According to the Ecuadorian documents, the joint Argentine/Venezuelan position lacked environmental protection, cultural, and educational policies. Furthermore it took the position that each nation’s vote should be allotted according to the funds provided. In general their criticism was that much of the proposed ordinances were carbon copies of those of the World Bank, the IMF, and the IADB3.

The document presented by Ecuador proposed three pillars: a regional monitory fund, the BoS, and a regional currency. It bases these on the guiding principle that “the implementation of economic instruments should bring about the guarantee of fundamental human rights.”4 This perspective implies that the bank’s clients should not be large corporations; rather it should give loans “to the public sector, to small producers, to local communities, to municipalities, and to states or provinces.”5

Finally the document asserts that BoS should not be a behemoth like the World Bank with its 13,000 employees, and it should account for operations and activities on an annual basis. It required an annual public debate for the bank to explain its activities to the citizenry whose taxes it used.

The two concepts of the BoS are clearly contradictory and it does not seem possible to arrive at a consensus. To date all parties have agreed to some of the Ecuadorian proposals, such as equal voting rights. What remains to be decided is whether the bank has responsibility for intervening in financial crises (à la IMF) or whether it be viewed as a partner in economic development.

Brazil and Argentina are working toward a regional currency for Mercosur countries within the next four years. This year the two countries will launch a bilateral exchange of currencies. Whatever happens, it seems clear that the foundation and consolidation of the BoS shall depend on the ongoing volition of regional governments. Also necessary is that the majority of the countries involved maintain their current political orientation, which is not a sure thing, especially in the case of the all-important Brazil.

A New Financial Architecture

The founding documents of the BoS propose the creation of a financial architecture that will bring greater autonomy to the region, buffering it from international capital markets. “To break the vicious circle of financing in the region, where our reserves are placed in northern banks at interest rates below what we are charged when they lend to us,” the document states6. In short, the new bank offers the dual benefits of escaping the financial controls exercised by developed countries and capital markets. The six member countries currently have US$164 billion deposited in northern developed countries.

In some ways, the Bank of the South forms part of the process of distancing their economies from neoliberal economic policy that has characterized many of the countries in the region to one degree or another. In 2006 both Brazil and Argentina paid off their IMF loans ahead of schedule and began to withdraw in practice from that institution. Last March, the eleven countries of the Union of South American Nations (formerly the CSN) proposed the creation of a regional stabilizing fund of US$5 billion7 to prevent speculative attacks on national currencies. According to the member countries, this was a means to avoid dependence on the IMF in crisis situations, thereby creating a complementary mechanism to that proposed in the Bank of the South.

Nevertheless, in order to comply with its charter the BoS should not simply play a regional financial role but should counteract the effects of decades of deregulation and reduced economic protection. Neoliberalism is not just an economic creed but a determining factor in all facets of society. For that very reason the BoS cannot limit itself to competing with the IADB, the World Bank, and the CAF in financing development projects, but should instead question the core definition of the term “development” as understood by these organizations8.

To begin with, the new bank should confront the process of converting the planet into an object of international finance, which is a key precept of neoliberal policy. Also, it should provide an impetus for development based on sovereignty of the peoples and integration that is not founded on free market precepts but on egalitarian and fraternal relations between peoples, regions, and nations.

As such, the financing of large infrastructure projects—one of the main themes for all regional banks—should give priority to internal development. Until recently, the common interpretation of the term infrastructure was that of finding the best way to link regional countries with markets in the developed world to export their raw materials to serve multinationals and northern markets.

Argentine economist Aldo Ferrer writes, “The Bank of the South should not be considered as an alternative to the IMF purely in the sense of its financial operations, instead it should be viewed as a bank for investment in technological and social change.9” Energy will be one of the first priorities of the new bank and one of its first projects will be to finance the proposed South American Gas Pipeline, which will link Venezuela with Argentina, passing through Brazil. This will be a real regional integration project because the gas transport is oriented toward regional economic development as opposed to exporting it to markets in the developed world.

Finally the Bank of the South can play a decisive role in reuniting a region divided by decades of neoliberalism. To implement the neoliberal model, its main beneficiaries—the financial institutions and monopolistic corporations—have weakened or dismantled the power of the nation state. It may be that one of the primary tasks of the BoS could be rebuilding state control and regulations10.

These types of questions are at the center of the Latin American regional agenda. The Bank of the South should not be considered an end in itself but rather a tool to further the changes currently underway. This is its main potential. It is coming into being to accomplish this, and all other tasks should be considered secondary.

It will be, above all, a different kind of bank: its members shouldn’t see it as a way of advancing their personal careers, its funds should not be destined to accumulate maximum earnings but dedicated to fulfilling the needs of the peoples and those who have historically been excluded.


End Notes

  1. The Quito Declaration can be found at: http://www.cadtm.org/
  2. Brazil’s BNDES has US$120 billion for use strictly within Brazil and the IADB has US$100 billion for the whole region.
  3. See Eric Toussaint’s article, co-editor of the Ecuadorian document.
  4. Ibid.
  5. Ibid.
  6. Argentine newspaper La Nación, March 25, 2007.
  7. Argentine newspaper Página 12, March 17, 2007.
  8. See: Pablo Dávalos, ob. cit.
  9. Mercosur press agency, May 26, 2007.
  10. Ibid.

Translated for the Americas Program by Tony Phillips.

Raúl Zibechi is a member of the Editorial Council of the weekly Brecha in Montevideo, Uruguay, a teacher and researcher focused on social movements at the Multiversidad Franciscana de América Latina, and adviser to social groups. He is a monthly collaborator of the Americas Program (www.americaspolicy.org).


MARCELO I. SAGUIER

Facultad Latinoamerica de Ciencias Sociales (FLACSO), nurse  Argentina




The paper analyses the formation of atransnational coalition of civil society organizations coordinated by the Hemispheric Social Alliance to oppose the establishment of a Free Trade Area of the Americas. Representing labour unions, social movements, indigenous, environmental and citizen organizations from throughout theAmericas,  the HSA has served as the mediator between multiple expressions of resistance to neo-liberalism rooted in local/national processes, and a wider strategy at the hemispheric level to pursue a sustainable and democratic form of development alternative to the FTAA project. Drawing on a political process approach from the sociology of social movements, the paper explores the challenges and opportunities of the HSA to construct political alternatives to the neo-liberal agenda of the FTAA project. The central argument is that while significant progress was achieved by the HSA in defining a hemispheric basis of consensus for an alternative political agenda, there remains the challenge of ensuring that the process of constructing such alternatives is democratic and inclusive of the grass roots sectors. On the one hand, there must be a balance between the need to increase the HSA’s capacity to mobilize critical social forces from the continent in a campaign against the FTAA and, on the other hand,  to ensure the cohesion of an expanding coalition increasingly under strain by the alignment of new sectors and actors.



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Raúl Zibechi


El lanzamiento del Banco del Sur es una de las más ambiciosas jugadas a favor de la integración regional, order a la que puede dar un impulso como banco para el desarrollo. Pese a las dudas de Brasil, la nueva institución está lista para el despegue.

“Positivo” sentenció Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, en una reciente disertación en Buenas Aires ante la Asociación Empresaria Argentina. Argumentó que de esa manera los países del Sur se podrán ayudar mutuamente porque “en los mercados emergentes el problema es la falta de financiación a largo plazo y los bancos de desarrollo han sido exitosos en llenar ese vacío”.

El Banco del Sur comenzará a operar en 2008 pero su presentación en sociedad, si no hay complicaciones a última hora, está prevista para la próxima cumbre de presidentes a realizarse el 26 de junio en Venezuela. El acuerdo final, luego de más de dos meses de negociaciones, se alcanzó entre seis países—Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay, Ecuador y Venezuela—el 22 de mayo pasado en Asunción, Paraguay. Para diferenciarse de las instituciones financieras globales como el Banco Mundial y el FMI, cada país tendrá un voto independientemente del dinero que aporte.


Los primeros pasos

La propuesta inicial correspondió al presidente venezolano Hugo Chávez y poco después se le sumó el argentino Néstor Kirchner. El primer paso fue lanzar el desafío. Esto lo hicieron conjuntamente Chávez y Kirchner el 21 de febrero en Puerto Ordaz, Venezuela, cuando se puso en funcionamiento el primer pozo de explotación de crudo encarado por las empresas estatales Energía Argentina S. A. (Enarsa) y Petróleos de Venezuela S. A. (Pdvsa).

La propuesta es crear una institución que sirva para financiar de manera más rápida, efectiva y de modo más independiente que otros bancos de fomento los proyectos regionales de desarrollo. Hasta ahora existen dos bancos regionales. El Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata), integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, que tiene activos por apenas 410 millones de dólares. El otro es la Corporación Andina de Fomento (CAF) que cuenta con 10.500 millones para inversiones en infraestructura. Ambos están relacionados al Banco Mundial y al FMI, y manejan idénticos criterios.

Durante la Reunión Anual de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), realizada en marzo de 2007 en Guatemala, los ministros de Economía de Argentina y Venezuela avanzaron en la búsqueda de definiciones técnicas y en los objetivos de la institución a crear. A principios de mayo representantes de los seis países llegaron a un acuerdo conocido como Declaración de Quito en el que deciden la creación del Banco del Sur en el primer semestre de 2007. Decidieron además crear un Fondo de Estabilización para ayudar a los países que sufran ataques especulativos de las finanzas globales y desarrollar una moneda única regional. Pero lo más importante fue la incorporación de Brasil.


Dificultades y obstáculos

Como puede observarse por la lista de países comprometidos en el Banco del Sur, faltan dos que están gobernados por partidos o fuerzas que se reclaman progresistas o de izquierda: Chile y Uruguay. El primero tiene un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y mantiene una compacta política neoliberal. El segundo, aunque es miembro pleno del Mercosur, tiene serias divergencias con sus vecinos Brasil y Argentina. Con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva por razones comerciales y porque Brasilia se niega a aceptar que un socio comercial firme un TLC en solitario con Estados Unidos. Con Argentina las diferencias están focalizadas en el conflicto por las plantas de celulosa en la ribera del fronterizo río Uruguay.

La segunda dificultad radica en las diferencias de enfoque de Brasil. Este país cuenta ya con un banco de desarrollo (el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social), y por lo tanto no necesitaría la creación de nuevo organismo financiero regional. A esa nueva estructura Brasil tendría que aportar quizá más dinero del que pudiera recibir, ya que el BNDES dispone de más fondos que los demás organismos regionales incluyendo al BID. Por eso prefiere que se reactiven las instituciones financieras ya existentes.

Pero los problemas son más políticos que económicos. En mayo surgieron dos posiciones: la de los ministros de Economía de Argentina y Venezuela y la de los ecuatorianos. Ambos elaboraron documentos que reflejan las diferencias. Según uno de los redactores del documento ecuatoriano, el de Argentina y Venezuela no contempla la protección al medio ambiente y las políticas culturales y educativas, y defiende que cada país tenga derecho al voto en forma proporcional al aporte económico realizado. Pero la mayor diferencia consiste en que buena parte de los estatutos son “una reproducción de los estatutos del BM, el FMI y el BID”.

Por su parte, el documento presentado por Ecuador propone tres instrumentos: un Fondo Monetario Regional, un Banco del Sur y una moneda regional. Este texto parte de que el objetivo del banco consiste en buscar “implementar herramientas económicas que deben servir para garantizar la aplicación de los derechos humanos fundamentales”. Según esta orientación, los interlocutores del Banco no deben ser las grandes empresas sino los estados y le debe prestar dinero “al sector publico, a pequeños productores, a las comunidades locales, a los municipios, a las provincias”.

Por último, el Banco del Sur no debería ser un “mastodonte” como el Banco Mundial que tiene 13,000 empleados, y debería rendir cuenta todos los años de su funcionamiento y su actividad. Para ello debe producirse una discusión parlamentaria pública de modo que la población tenga acceso a las actividades del Banco y puede hacer un seguimiento del uso de recursos que provienen de los impuestos que pagan todos los ciudadanos.

Las dos concepciones sobre el Banco del Sur son francamente opuestas y no parece fácil que pueda llegar a consenso. De todos modos, algunas de las iniciativas presentadas por Ecuador, como el voto igualitario, han sido aceptadas por todos. Aún falta definir si será un banco para salvar situaciones de crisis, como el FMI, o un socio para impulsar el desarrollo. Brasil y Argentina trabajan en la idea de que en los próximos cuatro años pueda crearse una moneda única del Mercosur. Este año ambos países comenzarán a realizar el intercambio bilateral en sus propias monedas. En todo caso, parece evidente que la creación y la consolidación del Banco del Sur va a depender de la voluntad de los gobiernos de la región. Y esto se relaciona con la continuidad de las actuales orientaciones en la mayor parte de los países, cosa que no parece segura sobre todo en el caso clave de Brasil.


Una nueva arquitectura financiera

El documento base del Banco del Sur aspira a generar una arquitectura financiera que otorgue a la región mayor autonomía del mercado internacional de capitales. “Romper con el círculo vicioso en el financiamiento a la región que supone poner nuestras reservas en bancos del Norte a tasas de interés que son inferiores a las que nos cobran mediante los organismos que manejan a la hora prestarnos”, señala el documento. En suma, el nuevo banco busca el doble objetivo de zafar del control de los países del Norte y del mercado de capitales. Los seis países que integran el Banco tienen depósitos de 164 mil millones de dólares en el Norte.

De alguna manera el Banco del Sur forma parte de los procesos de toma de distancia del neoliberalismo que se vienen registrando en buena parte de los países de la región, con intensidades y ritmos diferentes. Recordemos que a lo largo de 2006 tanto Brasil como Argentina cumplieron anticipadamente sus compromisos con el FMI y comenzaron a poner distancias reales de ese organismo. En marzo pasado, los once países de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) se propusieron crear un Fondo de Estabilización Regional como forma de prevenir ataques especulativos contra las monedas nacionales, con un fondo de 5,000 millones de dólares. Según los países miembros de la CSN, es una forma de evitar la dependencia del FMI en situaciones de crisis, creando un mecanismo complementario del Banco del Sur.

Sin embargo, para que el banco consiga sus objetivos deberá no sólo inscribirse en la nueva relación de fuerzas regional, sino combatir los efectos de dos décadas de apertura económica y desregulación. El neoliberalismo no es sólo una propuesta económica sino que abarca todos los aspectos de la sociedad. Por eso el Banco del Sur no puede limitarse a competir con el BID, el Banco Mundial y la CAF a la hora de financiar proyectos para el desarrollo, sino que debe cuestionar las nociones que conforman el núcleo del concepto de desarrollo tal como lo entienden esos organismos.

En primer lugar, trabajar contra el proceso de financierización del planeta que es una de las principales características del neoliberalismo. En paralelo, el tipo de desarrollo a impulsar debe estar vinculado a la soberanía de los pueblos y a la integración, que no pueden asentarse en el libre mercado sino en relaciones igualitarias y fraternas entre pueblos, regiones y naciones. Por lo tanto, la financiación de grandes obras de infraestructura, que es uno de los principales objetivos de todos los bancos en nuestra región, debe dar prioridad a un desarrollo endógeno. Hasta ahora, cuando se habla de infraestructura se piensa en la mejor forma de conectar nuestros países con los mercados globales para colocar los recursos naturales a disposición de las multinacionales y los mercados de los países del Norte.

En ese sentido, el economista argentino Aldo Ferrer señaló que “el Banco no debería ser concebido como un FMI alternativo para operaciones puramente financieras, sino como un banco de inversión y cambio tecnológico, incluyendo programas sociales”. La cuestión energética será una de las prioridades del nuevo banco y uno de sus primeros proyectos a financiar puede ser el Gasoducto del Sur, que unirá Venezuela con Argentina pasando por Brasil. Será una obra de integración regional, en la que el gas no estará destinado a los mercados del Norte sino al desarrollo de los países.

Por último, el Banco del Sur puede jugar un papel decisivo a la hora de restañar el tejido institucional herido por el neoliberalismo. Para poder implementar este modelo, sus principales beneficiarios—grupos financieros y monopolios—debilitaron y desmantelaron los estados nacionales. Recuperar la capacidad de regulación y control de los estados de la región puede ser una de las tareas asignadas a la banca regional.

Son estas las cuestiones que están en el centro de la agenda regional. El Banco del Sur no está destinado a ser un objetivo en sí mismo sino apenas una herramienta para profundizar los cambios en marcha. Esta es su principal potencialidad: para ello nace y a esos objetivos se subordina.

Será, por lo tanto, un banco diferente: sus miembros no deben aspirar a hacer carrera personal; sus fondos no estarán destinados a acumular ganancias sino a ponerse al servicio de las necesidades de los pueblos y de los excluidos.


Notas

  1. La Declaración de Quito puede leerse en www.cadtm.org.
  2. EL BNDES dispone de 120 mil millones de dólares para invertir en Brasil mientras el BID cuenta con 100 mil millones para toda la región.
  3. Véase el artículo de Eric Toussaint, quien ha sido co-redactor del documento ecuatoriano.
  4. Idem.
  5. Idem.
  6. La Nación, 25 de marzo de 2007.
  7. Página 12, 17 de marzo de 2007.
  8. Véase Pablo Dávalos, ob. cit.
  9. Agencia Periodística del Mercosur, 26 de mayo de 2007.
  10. Idem.

Raúl Zibechi es miembro del Consejo de Redacción del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales. Es colaborador mensual con el Programa de las Américas (www.ircamericas.org).


O regionalismo pós-liberal, na América do Sul: origens, iniciativas e dilemas

Enrique V. Iglesias, President of the Inter-American Development Bank

The celebration of INTAL’s 35th Anniversary is an opportune time to stop and reflect on where we have been, cure where we are and where we are going in our processes of regional economic integration in Latin America and the Caribbean. Indeed, medications such a review is timely in light of the explosion of regional initiatives over the last ten years. As seen in
the attached table, more than twenty new agreements have been signed since 1990 – ranging from free trade areas to customs unions with wider common market objectives – and many more are in different stages of negotiation. Indeed, now virtually all the Bank’s member countries are embarking on one or more regional integration initiatives.
Regionalism also is a world-wide phenomenon that is paralleling the forces of globalization: today nearly all members of the World Trade Organization (WTO) are members of a regional agreement and those few who are not are in discussions that could lead to one.
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V Cumbre del ALBA   Publicado el 03/05/2007

PROYECTO GRANNACIONAL ALBA – EDUCACIÓN

Necesitamos convertir la educación en la principal fortaleza de las transformaciones que estamos produciendo en nuestras naciones, medications
para robustecer la conciencia histórica acerca de la unión de los pueblos latinoamericanos.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de educación:

PROYECTOS

” Plan Grannacional para el desarrollo de la misión de alfabetización los países miembros del ALBA y en otros de América Latina y el Caribe, con la integración de las experiencias obtenida en Cuba, advice Venezuela y Bolivia.
” Plan de formación universitaria que priorice las carreras de medicina social, trabajo social, entre otras.
” Programa común de formación social para el trabajo productivo.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Social del ALBA

ALBA – CULTURA

La identidad cultural nos proporciona un sólido piso para la integración y la unión de los pueblos. Es el punto de partida de todo cuanto queremos y podemos hacer. En nuestro caso es una de las mayores ventajas que tenemos frente a un mundo tan diverso y heterogéneo.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área cultural:

PROYECTOS

” Fondo Cultural del Alba para: producción y distribución conjunta de cine, coproducción Grannacional de espacios de radio y televisión, edición y distribución latinoamericana de libros y publicaciones, conformación de redes de librerías compartidas.
” Apertura de seis Casas del Alba: en La Habana, La Paz, Quito, Caracas, Managua y Puerto Príncipe.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Social del ALBA

ALBA – COMERCIO JUSTO – TCP

Para el logro de este objetivo resulta fundamental la articulación de todas las iniciativas en el campo productivo en un plan de complementación económica integral.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de comercio justo:

PROYECTOS

” Creación de una empresa Grannacional de suministros industriales del ALBA cuyo objeto será la comercialización de insumos, equipos y maquinarias para la industria.
” Creación de una empresa Grannacional de Importaciones y Exportaciones del ALBA.
” Creación de las Tiendas del ALBA que constituirán una red de almacenamiento y comercialización de bienes terminados de los países miembro del ALBA.
” Creación de la Feria Internacional del ALBA.
” Creación del Centro Grannacional de formación para el diseño y ejecución de proyectos de investigación, innovación tecnológica, asistencia técnica y formación para mejorar la capacidad y la calidad productiva de nuestros países.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA

ALBA – FINANCIERO

Ciertamente todos los avances en el terreno de la independencia económica, con sus derivaciones en la producción alimentaria, expansión de la producción, crecimiento económico y el comercio justo, están conectados a las fortalezas financieras.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área financiera:

PROYECTOS

” Creación del Fondo Económico de Cooperación y de Inversiones productivas del ALBA.
” Venezuela compromete un aporte inicial de 250 millones de dólares
” Emisión de Bono ALBA, hasta un millardo de USD.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión de Inversión y Finanzas del ALBA

ALBA – ALIMENTACIÓN

El ALBA está obligado a garantizar la alimentación de nuestros Pueblos en calidad y cantidad suficientes. El logro de este objetivo constituye la prueba de fuego del conjunto de proyectos estructurantes. Alcanzar el autoabastecimiento compartido en la producción y distribución de alimentos, garantizando la seguridad alimentaria debe estar en el centro de los planes estratégicos de largo plazo.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de alimentación:

PROYECTOS

” Creación del “Banco de Alimentos”, para garantizar el abastecimiento.
” Creación de una empresa Grannacional de producción Agroalimentaria.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión de Inversión y Finanzas del ALBA

ALBA – SALUD

El proyecto ALBA en salud es una de las más poderosas armas de justicia social para demostrar en la práctica la superioridad humana de las nuevas políticas y relaciones generadas desde el ALBA.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de salud:

PROYECTOS

” Plan Grannacional para el desarrollo de la Misión Salud de los países del ALBA que conduzca los planes en sus distintos niveles y optimice la inversión y los recursos para la recuperación e implantación de sistemas públicos de salud de acceso universal en todos nuestros países. Así como el suministro y los instrumentos para la investigación, desarrollo para el aprovechamiento del recurso de biodiversidad de nuestra región.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Social del ALBA

ALBA – TELECOMUNICACIONES

Nuestro proyecto debe apuntar hacia una amplia y extensiva utilización de esta herramienta, sobre todo, para la batalla de ideas, que en el campo de la educación y la formación ideo-política estamos librando.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de telecomunicaciones:

PROYECTO

” Crear una empresa de telecomunicaciones Grannacional.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA

ALBA – TRANSPORTE

Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de transporte:

PROYECTOS

” Transporte aéreo:
” Propiciar la creación de una corporación “Grannacional” de las líneas aéreas estatales que asocien rutas y equipos sin perder la autonomía de las mismas. La misma pudiera asumir la denominación de ALSUR (Alas del Sur o ALBA Sur) que establezca las rutas Caracas – Managua – La Paz – Quito – La Habana – Puerto Príncipe.
” Propiciar la creación de una empresa “Grannacional” de mantenimiento y construcción de aeronaves.
” Transporte marítimo:
” Para lograr facilitar los intercambios entre los países del ALBA y sus aliados es necesario transformar TransALBA o crear una nueva empresa naviera “Grannacional” del Sur, para el transporte de carga y de pasajeros, que diseñe rutas y disponga de equipos apropiados para la comunicación marítima entre los mismos.
” Incorporar el resto de los países del ALBA a la iniciativa de las empresas mixtas ya constituidas.
” Diseñar y habilitar las rutas para la comunicación fluvial entre los países del Sur.
” Transporte terrestre:
” Desarrollar un plan de comunicación terrestre para la Región visión ALBA, alternativo al propiciado por los organismos multilaterales.
” Propiciar la creación de una empresa Grannacional para el desarrollo de infraestructura en la Región.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA

ALBA – TURISMO

Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de turismo:

PROYECTOS

” Elaboración del Plan Macro de Turismo Social.
” Declaración de la Universidad Turística del ALBA
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA

ALBA – MINERÍA

Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de minería:

PROYECTOS

” Creación de una empresa Grannacional de cooperación, investigación y desarrollo en el área geológico minero.
” Creación de una empresa Grannacional para el desarrollo de la industria del aluminio.
” Creación de una empresa Grannacional para el desarrollo de las industrias de cemento para los países del ALBA.
” Creación de una empresa Grannacional para el manejo de bosques, producción y comercialización de productos de industria de la madera.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA

ALBA – INDUSTRIAL

Se hace necesario realizar una gran alianza entre las industrias pesadas y ligeras, creando Empresas Gran-Nacionales para fortalecer la soberanía industrial en nuestro continente.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área industrial:

PROYECTOS

” Creación de Empresa Grannacional de Artículos y Bienes de Acero Inoxidable.
” Desarrollo de Plantas de productos de Línea Blanca para los países del ALBA y de Latinoamérica con la cooperación de países aliado (Beliorusia, Irán, China)
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA

ALBA – ENERGÍA

Se hace necesario realizar una gran alianza entre las empresas nacionales de energía con el fin de lograr los objetivos del Tratado Energético del ALBA, para ello se creará una empresa Gran Nacional de Energía que abarcará las áreas de petróleo, gas, refinación, petroquímica, desarrollo de infraestructura de transporte, de almacenamiento, de distribución, electricidad, energías alternativas y transporte marítimo.

En base a lo expresado en cuanto la unidad, los presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área energética:

PROYECTO BOLIVIA

” Distribución de combustible a través del abanderamiento de quince (15) estaciones de servicio por un monto de USD 4.7 MM
” Construcción de dos (2) plantas de extracción de líquidos de gas natural:
a.- Planta situada en el norte del país en santa cruz con una capacidad de 200 MMPCD y una inversión de USD 70 MM.
b.- Situada al sur del país con una capacidad de 300 MMPCD y una inversión estimada de USD 100 MM.
” Proyecto para la generación térmica (diesel) de potencia eléctrica con una capacidad 40 MW, con un costo estimado de USD 30 MM.
” Proyecto para el mejoramiento de la eficiencia en el uso de la energía eléctrica mediante la sustitución de equipos ineficientes por equipos ahorradores con una inversión estimada de USD 5 MM.
” Planta de producción de asfalto con una capacidad de 10 MBD y con una inversión estimada de USD 150 MM.
” Proyecto para la exploración y explotación en cuatro campos de gas en Bolivia con una inversión estimada para la fase inicial de USD 620 MM.

CUBA

” Remodelación y puesta en funcionamiento de la refinería Cienfuegos con una capacidad de refinación de 65 MBD y con una inversión estimada para la fase inicial de USD 83 MM.
” Construcción de una planta de regasificación de GNL con una capacidad de 100 MPCD y una inversión estimada de USD 8 MM.

NICARAGUA

” Planta de refinación de 150 MBD y con una inversión estimada de USD 3550 MM.
” Proyecto para la generación térmica (diesel) de potencia eléctrica con una capacidad 120 MW (60 MW diesel 60 MW fuel oil), con un costo estimado de USD 89 MM.

HAITÍ

” Construcción de una planta de regasificación de GNL con una capacidad de 50 MPCD y una inversión estimada de USD 4 MM.
” Proyecto para la generación térmica (fuel oil) de potencia eléctrica con una capacidad 60 MW, con un costo estimado de USD 56 MM.
” Proyecto para la visualización, conceptualización y construcción de una refinería de 10 MBD con una inversión estimada de USD 80 MM.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Energética del ALBA
Por la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, Presidente de la República
Por el Gobierno de la República de Bolivia, Evo Morales Presidente
Por el Gobierno de la República de Cuba, Carlos Lage, Vicepresidente de la República
Por el Gobierno de la República de Nicaragua, Daniel Ortega, Presidente de la República.

V Cumbre del ALBA   Publicado el 03/05/2007
PROYECTO GRANNACIONAL ALBA – EDUCACIÓN
Necesitamos convertir la educación en la principal fortaleza de las transformaciones que estamos produciendo en nuestras naciones, cure para robustecer la conciencia histórica acerca de la unión de los pueblos latinoamericanos.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de educación:
PROYECTOS
” Plan Grannacional para el desarrollo de la misión de alfabetización los países miembros del ALBA y en otros de América Latina y el Caribe, con la integración de las experiencias obtenida en Cuba, Venezuela y Bolivia.
” Plan de formación universitaria que priorice las carreras de medicina social, trabajo social, entre otras.
” Programa común de formación social para el trabajo productivo.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Social del ALBA
ALBA – CULTURA
La identidad cultural nos proporciona un sólido piso para la integración y la unión de los pueblos. Es el punto de partida de todo cuanto queremos y podemos hacer. En nuestro caso es una de las mayores ventajas que tenemos frente a un mundo tan diverso y heterogéneo.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área cultural:
PROYECTOS
” Fondo Cultural del Alba para: producción y distribución conjunta de cine, coproducción Grannacional de espacios de radio y televisión, edición y distribución latinoamericana de libros y publicaciones, conformación de redes de librerías compartidas.
” Apertura de seis Casas del Alba: en La Habana, La Paz, Quito, Caracas, Managua y Puerto Príncipe.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Social del ALBA
ALBA – COMERCIO JUSTO – TCP
Para el logro de este objetivo resulta fundamental la articulación de todas las iniciativas en el campo productivo en un plan de complementación económica integral.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de comercio justo:
PROYECTOS
” Creación de una empresa Grannacional de suministros industriales del ALBA cuyo objeto será la comercialización de insumos, equipos y maquinarias para la industria.
” Creación de una empresa Grannacional de Importaciones y Exportaciones del ALBA.
” Creación de las Tiendas del ALBA que constituirán una red de almacenamiento y comercialización de bienes terminados de los países miembro del ALBA.
” Creación de la Feria Internacional del ALBA.
” Creación del Centro Grannacional de formación para el diseño y ejecución de proyectos de investigación, innovación tecnológica, asistencia técnica y formación para mejorar la capacidad y la calidad productiva de nuestros países.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA
ALBA – FINANCIERO
Ciertamente todos los avances en el terreno de la independencia económica, con sus derivaciones en la producción alimentaria, expansión de la producción, crecimiento económico y el comercio justo, están conectados a las fortalezas financieras.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área financiera:
PROYECTOS
” Creación del Fondo Económico de Cooperación y de Inversiones productivas del ALBA.
” Venezuela compromete un aporte inicial de 250 millones de dólares
” Emisión de Bono ALBA, hasta un millardo de USD.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión de Inversión y Finanzas del ALBA
ALBA – ALIMENTACIÓN
El ALBA está obligado a garantizar la alimentación de nuestros Pueblos en calidad y cantidad suficientes. El logro de este objetivo constituye la prueba de fuego del conjunto de proyectos estructurantes. Alcanzar el autoabastecimiento compartido en la producción y distribución de alimentos, garantizando la seguridad alimentaria debe estar en el centro de los planes estratégicos de largo plazo.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de alimentación:
PROYECTOS
” Creación del “Banco de Alimentos”, para garantizar el abastecimiento.
” Creación de una empresa Grannacional de producción Agroalimentaria.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión de Inversión y Finanzas del ALBA
ALBA – SALUD
El proyecto ALBA en salud es una de las más poderosas armas de justicia social para demostrar en la práctica la superioridad humana de las nuevas políticas y relaciones generadas desde el ALBA.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de salud:
PROYECTOS
” Plan Grannacional para el desarrollo de la Misión Salud de los países del ALBA que conduzca los planes en sus distintos niveles y optimice la inversión y los recursos para la recuperación e implantación de sistemas públicos de salud de acceso universal en todos nuestros países. Así como el suministro y los instrumentos para la investigación, desarrollo para el aprovechamiento del recurso de biodiversidad de nuestra región.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Social del ALBA
ALBA – TELECOMUNICACIONES
Nuestro proyecto debe apuntar hacia una amplia y extensiva utilización de esta herramienta, sobre todo, para la batalla de ideas, que en el campo de la educación y la formación ideo-política estamos librando.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de telecomunicaciones:
PROYECTO
” Crear una empresa de telecomunicaciones Grannacional.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA
ALBA – TRANSPORTE
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de transporte:
PROYECTOS
” Transporte aéreo:
” Propiciar la creación de una corporación “Grannacional” de las líneas aéreas estatales que asocien rutas y equipos sin perder la autonomía de las mismas. La misma pudiera asumir la denominación de ALSUR (Alas del Sur o ALBA Sur) que establezca las rutas Caracas – Managua – La Paz – Quito – La Habana – Puerto Príncipe.
” Propiciar la creación de una empresa “Grannacional” de mantenimiento y construcción de aeronaves.
” Transporte marítimo:
” Para lograr facilitar los intercambios entre los países del ALBA y sus aliados es necesario transformar TransALBA o crear una nueva empresa naviera “Grannacional” del Sur, para el transporte de carga y de pasajeros, que diseñe rutas y disponga de equipos apropiados para la comunicación marítima entre los mismos.
” Incorporar el resto de los países del ALBA a la iniciativa de las empresas mixtas ya constituidas.
” Diseñar y habilitar las rutas para la comunicación fluvial entre los países del Sur.
” Transporte terrestre:
” Desarrollar un plan de comunicación terrestre para la Región visión ALBA, alternativo al propiciado por los organismos multilaterales.
” Propiciar la creación de una empresa Grannacional para el desarrollo de infraestructura en la Región.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA
ALBA – TURISMO
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de turismo:
PROYECTOS
” Elaboración del Plan Macro de Turismo Social.
” Declaración de la Universidad Turística del ALBA
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA
ALBA – MINERÍA
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área de minería:
PROYECTOS
” Creación de una empresa Grannacional de cooperación, investigación y desarrollo en el área geológico minero.
” Creación de una empresa Grannacional para el desarrollo de la industria del aluminio.
” Creación de una empresa Grannacional para el desarrollo de las industrias de cemento para los países del ALBA.
” Creación de una empresa Grannacional para el manejo de bosques, producción y comercialización de productos de industria de la madera.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA
ALBA – INDUSTRIAL
Se hace necesario realizar una gran alianza entre las industrias pesadas y ligeras, creando Empresas Gran-Nacionales para fortalecer la soberanía industrial en nuestro continente.
Los Presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área industrial:
PROYECTOS
” Creación de Empresa Grannacional de Artículos y Bienes de Acero Inoxidable.
” Desarrollo de Plantas de productos de Línea Blanca para los países del ALBA y de Latinoamérica con la cooperación de países aliado (Beliorusia, Irán, China)
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Económica del ALBA
ALBA – ENERGÍA
Se hace necesario realizar una gran alianza entre las empresas nacionales de energía con el fin de lograr los objetivos del Tratado Energético del ALBA, para ello se creará una empresa Gran Nacional de Energía que abarcará las áreas de petróleo, gas, refinación, petroquímica, desarrollo de infraestructura de transporte, de almacenamiento, de distribución, electricidad, energías alternativas y transporte marítimo.
En base a lo expresado en cuanto la unidad, los presidentes discutieron y aprobaron por consenso los siguientes proyectos Grannacionales del ALBA en el área energética:
PROYECTO BOLIVIA
” Distribución de combustible a través del abanderamiento de quince (15) estaciones de servicio por un monto de USD 4.7 MM
” Construcción de dos (2) plantas de extracción de líquidos de gas natural:
a.- Planta situada en el norte del país en santa cruz con una capacidad de 200 MMPCD y una inversión de USD 70 MM.
b.- Situada al sur del país con una capacidad de 300 MMPCD y una inversión estimada de USD 100 MM.
” Proyecto para la generación térmica (diesel) de potencia eléctrica con una capacidad 40 MW, con un costo estimado de USD 30 MM.
” Proyecto para el mejoramiento de la eficiencia en el uso de la energía eléctrica mediante la sustitución de equipos ineficientes por equipos ahorradores con una inversión estimada de USD 5 MM.
” Planta de producción de asfalto con una capacidad de 10 MBD y con una inversión estimada de USD 150 MM.
” Proyecto para la exploración y explotación en cuatro campos de gas en Bolivia con una inversión estimada para la fase inicial de USD 620 MM.
CUBA
” Remodelación y puesta en funcionamiento de la refinería Cienfuegos con una capacidad de refinación de 65 MBD y con una inversión estimada para la fase inicial de USD 83 MM.
” Construcción de una planta de regasificación de GNL con una capacidad de 100 MPCD y una inversión estimada de USD 8 MM.
NICARAGUA
” Planta de refinación de 150 MBD y con una inversión estimada de USD 3550 MM.
” Proyecto para la generación térmica (diesel) de potencia eléctrica con una capacidad 120 MW (60 MW diesel 60 MW fuel oil), con un costo estimado de USD 89 MM.
HAITÍ
” Construcción de una planta de regasificación de GNL con una capacidad de 50 MPCD y una inversión estimada de USD 4 MM.
” Proyecto para la generación térmica (fuel oil) de potencia eléctrica con una capacidad 60 MW, con un costo estimado de USD 56 MM.
” Proyecto para la visualización, conceptualización y construcción de una refinería de 10 MBD con una inversión estimada de USD 80 MM.
Se acuerda remitir esta aprobación a la Comisión Energética del ALBA
Por la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, Presidente de la República
Por el Gobierno de la República de Bolivia, Evo Morales Presidente
Por el Gobierno de la República de Cuba, Carlos Lage, Vicepresidente de la República
Por el Gobierno de la República de Nicaragua, Daniel Ortega, Presidente de la República.

Pedro da Motta Veiga, adiposity
Sandra P. Ríos

América do Sul é palco, ask nos últimos anos, help de um processo de revisão crítica das políticas econômicas adotadas na região na década de 90. Isso tem implicações para as iniciativas de integração econômica que proliferaram, naquele período, no marco do que se denominou o “regionalismo aberto”.

Emerge hoje, através de projetos bastante heterogêneos como a
CSAN e a ALBA, um regionalismo pós-liberal na região. Característica essencial dessa modalidade de regionalismo é o fato de estar vinculado a uma crítica ampla ao paradigma liberal que inspirava as iniciativas de integração intra-regionais durante os anos 90, mas também grande parte da agenda doméstica de política econômica nos países da região.
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Regional Integration in Latin America: Dawn of an Alternative to Neoliberalism?

Jean Grugel
New forms of regionalism are now a central element in global governance. It is sometimes suggested that new regionalism represents an opportunity for transnational civil society activism. I explore this argument through a comparison of processes of collective action in two emerging frames of regionalism governance in the Americas, the FTAA/Summit of the Americas and Mercosur. I show that, while civil society activism has regionalized to some extent in relation to both hemispheric regionalism and sub-regionalism, seek this process is far more marked in the former. I suggest, further, that the influence of civil society actors in regionalist governance in the Americas is extremely limited. This is due to persistent institutional barriers to inclusion, the practical obstacles for many groups of scaling up to the regional/transnational level and the particular difficulties associated with accessing trade-based negotiations.
grugel_regionalistgovernance

Paul Kellogg

At the turn of the century, it seemed inevitable that regional integration in Latin America would occur under the rubric of the Free Trade Area of the Americas (FTAA) and US hegemony. But 2005—the year the FTAA was to have been launched—has come and gone, stuff and the whole FTAA project is in tatters. This article will examine two regional integration initiatives, which have emerged in its wake—the Union of South American Nations (UNASUR) and the Bolivarian Alternative for the Americas (ALBA). Both represent a challenge to US-led integration. However, the Venezuelan-centered ALBA is potentially a much more radical challenge to neoliberalism than the Brazilian-centered UNASUR.
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