Asamblea Anual del BID y las perspectivas de un nuevo banco

Maria Jose Romero


Today Latin American countries are faced with the option of returning to international and regional financial institutions – IMF, order World Bank and Inter-American Development Bank (IDB) – or rejecting the failed recipes of the 1990s in order to build and reinforce alternatives that allow them to face the current crisis.

The crisis is a global phenomenon that fails to forgive either regions or countries. The Institute of International Finance has forecast a dramatic reduction in private capital flows to emerging markets. While capital flows in 2007 amounted to $929 billion, they predict in 2009 flows will only reach $165 billion. Therefore, we are facing the possibility of a significant contraction of capital flows and investment in emerging economies. The question is how and by whom this contraction can be compensated.

The political argument that Latin American countries used when moving away from the IMF is the same that led them to accumulate international reserves and think of funding alternatives for the region. Now they must decide between participating in the recapitalisation of IFIs and demanding reform that gives them more power in their decision-making, or else advancing the construction of South-South cooperation mechanisms, giving shape to a regional currency and setting the Bank of the South into operation.

On the eve of the G20 meeting, South American presidents travelled to Doha to participate in the second summit of South American-Arab countries (ASPA), to strengthen the South-South axis and join forces to give more weight to their voices at the international level. Since the first meeting of ASPA in Brasilia in 2005, Brazilian exports to the Arab world have increased from $8 billion to $20 billion; while Argentinian exports also rose from $1.8 billion to $4.5 billion. According to Argentinian government officials, this relationship has been based on cooperation rather than on imposition.

The BRIC group of countries made up of Brazil, Russia, India and China, announced in March that they will only provide more money to the IMF if the institution is reformed and the voting power of emerging countries increased (see Update 65). This reform should also include the reduction of loan conditionalities for poor countries, and an increased capacity to discipline the most powerful nations.

However, many people still doubt the real magnitude of the reforms to be implemented at the IFIs. According to Argentinian economist, Benjamín Hopenhayn, a reform of the IMF’s thinking is not credible, since it needs to “change its ideology and that of the 3,000 economists that are part of the IMF.”

On the other hand, economist Anwar Shaik, professor at the New School for Social Research, of New York, has said that “global coordination would be a good idea but the question is what interests it will respond to. I do not trust the IMF or the World Bank to tell us what is right. Their track-record is awful. If coordination goes along these lines, I’d rather not have it.”

Brazilian president, Luiz Inácio Lula da Silva, has also intensified his discourse against neo-liberalism, its policies and institutions, asserting that institutions such as the IMF or World Bank had been “incapable of anticipating and controlling the financial disorder.”

In recent months, China extended currency swap arrangements worth billions of dollars to South Korea, Hong Kong, Indonesia, Malaysia and Belarus, after rejecting the requests of rich countries that it give substantial funding to the IMF in the absence of an institutional reform. This list is now joined by Argentina to which China has offered a $10.2 billion curency swap. According to Mark Weisbrot of US-based think tank Center for Economic and Policy Research this implies a specific alternative for the South American country to escape from IMF influence.

At the IDB’s 50th annual meeting in Medellin, Colombia, in March, the president of the Central Bank of Argentina, Martín Redrado talked about the convergence of macro-economic policy and made reference to the proposal for creating a single regional currency. This builds on the initiative of Venezuela to implement the Sucre as a trading currency between Venezuela, Cuba, Nicaragua and Ecuador.

Finally, the Bank of the South should be launched next May with starting capital of $10 billion from Argentina, Brazil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay and Uruguay (see Update 62).

Civil society and organisations in the region are demanding that their governments reject the IFIs and turn towards people-centred regional alternatives.


brettonwoodsproject.org


¡Los Pueblos y el Planeta requieren Anulación de la Deuda y Reparaciones YA!

La crisis financiera y económica global tiene consecuencias devastadoras en la vida de millones de personas en todo el mundo, tanto en el Sur como en el Norte, y en nuestro hogar común, el planeta Tierra.

Junto con las crisis alimentaria, climática y energética, la crisis financiera y económica ha conllevado graves impactos: entre otros, pérdidas masivas de puestos de trabajo y salarios; recortes en los fondos para garantizar los derechos humanos básicos de salud, educación, vivienda, agua, electricidad y seguridad social; expulsiones violentas de la tierra y del territorio; un incremento en la concentración del control y la explotación de los recursos naturales por parte del poder empresarial; y un incremento de las actitudes racistas y discriminatorias por género, religión y orientación sexual.

Los costos de esta crisis, ciertamente sistémica, continúan creciendo e incluyen el agravamiento de la crisis social y la intensificación de la militarización, de la guerra y de la criminalización de la protesta, incluso cuando los beneficios de los especuladores y otros buitres empiezan a recuperarse.

Los niveles de endeudamiento en el Sur global están sufriendo también el impacto de estas crisis surgidas del corazón de la economía mundial, como resultado de políticas diseñadas en favor del libre flujo de capitales en un mercado que se había declarado autorregulado. Como resultado, la bomba de la deuda está a punto de explotar nuevamente.

La reducción de ingresos fiscales, la caída de remesas de trabajadores migrantes, y las crecientes demandas sociales, económicas y ambientales, están presionando a muchos gobiernos del Sur a la búsqueda desesperada de prestamistas, borrando cualquier mejoría reciente y convirtiéndose en presas fáciles de aquellos que no ofrecen nada sino más deuda ilegítima.

Sin embargo, la deuda que se está acumulando no es solo financiera. Las falsas soluciones que se promueven ante estas crisis están generando un incremento potencialmente irreversible de las deudas ecológica, climática, social y económica, de las que son acreedores los pueblos y el planeta, especialmente en el Sur.

Entre estas falsas soluciones podríamos citar nuevos préstamos para suplir las necesidades generadas por las crisis; créditos para proyectos de agrocombustibles, megaproyectos energéticos o los llamados mecanismos de desarrollo limpio; el mercado de carbono; el rol central del que se está dotando a instituciones altamente cuestionadas como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Fondo de Estabilidad Financiera o la Organización Mundial del Comercio.

También las reducciones de deuda limitadas, condicionadas e impulsadas desde los prestadores, desconociendo los compromisos de reconocer y anular sin condicionamientos, a las deudas financieras ilegítimas. En lugar de reconocer la necesidad de una transformación fundamental de un sistema cuyo fracaso se ha tornado cada vez más evidente, las respuestas de los gobiernos del Norte – en particular el G7-, de las empresas transnacionales y algunos gobiernos en el Sur, van encaminadas a salvar el sistema.

En vez de aprovecharse de las crisis a espaldas de los mismos pueblos, países y planeta que por un largo tiempo han estado pagando los costes de su enriquecimiento, deben ofrecer compensación y reparaciones por su responsabilidad en provocar una crisis criminal y por el uso desmedido de la riqueza y la naturaleza del mundo entero.

¡Ya basta! Nosotros, los pueblos, debemos unirnos local y globalmente para construir alternativas de equidad y de equilibro para todos y todas, sin deudas ni dominación.

Por ello convocamos a los movimientos y organizaciones de todo el mundo, a unir fuerzas en la SEMANA DE ACCIÓN GLOBAL CONTRA LA DEUDA Y LAS IFIs, del 12 al 18 de Octubre de 2009. Juntamente con los Pueblos Indígenas que convocan a una MINGA GLOBAL EN DEFENSA DE LA MADRE TIERRA, del 12 al 16 de octubre, y uniendo las luchas por liberarnos de la dominación de la deuda y del fundamentalismo del mercado, con las luchas por la justicia climática (13 de octubre), de las mujeres rurales y por el repudio de la deuda (15 de octubre), la soberanía alimentaria (16 de octubre) y la erradicación de la pobreza (17 de octubre), nos movilizaremos por soluciones duraderas que harán otro mundo, un mundo justo, posible.

ÚNANSE A LA ACCIÓN Y DEMANDEN:

•Anulación sin condiciones de todas las deudas financieras ilegítimas.

•Restitución y reparaciones de las deudas ecológicas, climáticas, económicas, sociales e históricas, sobre la base de auditorias integrales y participativas.

•Respeto del derecho soberano de los países a tomar medidas unilaterales para poner fin a los pagos de deuda a fin de satisfacer sus obligaciones con los derechos humanos y ambientales

•Respuestas a las crisis económica, climática, energética y alimentaria que no aumenten la carga de deuda sobre los pueblos del Sur ni sobre el planeta y no incrementen la militarización ni la criminalización de la protesta social.

•La creación de nuevas instituciones financieras y una arquitectura financiera global y regional que ponga a las personas y el planeta por delante del lucro y el poder empresarial.

¡Los pueblos del Sur son los acreedores! ¡No deben pagar! ¡Anulación de la Deuda y Reparaciones Ya!

Más info: semanadeuda@gmail.com

jubileosuramericas.org

Tendrán lugar del 12 al 18 de Octubre en todo el mundo. En esta oportunidad las demandas se centrarán sobre el reclamo de anulación de las deudas y la exigencia de reparaciones a los pueblos del sur.



¡Los Pueblos y el Planeta requieren Anulación de la Deuda y Reparaciones YA!

La crisis financiera y económica global tiene consecuencias devastadoras en la vida de millones de personas en todo el mundo, tanto en el Sur como en el Norte, y en nuestro hogar común, el planeta Tierra.

Junto con las crisis alimentaria, climática y energética, la crisis financiera y económica ha conllevado graves impactos: entre otros, pérdidas masivas de puestos de trabajo y salarios; recortes en los fondos para garantizar los derechos humanos básicos de salud, educación, vivienda, agua, electricidad y seguridad social; expulsiones violentas de la tierra y del territorio; un incremento en la concentración del control y la explotación de los recursos naturales por parte del poder empresarial; y un incremento de las actitudes racistas y discriminatorias por género, religión y orientación sexual.

Los costos de esta crisis, ciertamente sistémica, continúan creciendo e incluyen el agravamiento de la crisis social y la intensificación de la militarización, de la guerra y de la criminalización de la protesta, incluso cuando los beneficios de los especuladores y otros buitres empiezan a recuperarse.

Los niveles de endeudamiento en el Sur global están sufriendo también el impacto de estas crisis surgidas del corazón de la economía mundial, como resultado de políticas diseñadas en favor del libre flujo de capitales en un mercado que se había declarado autorregulado. Como resultado, la bomba de la deuda está a punto de explotar nuevamente.

La reducción de ingresos fiscales, la caída de remesas de trabajadores migrantes, y las crecientes demandas sociales, económicas y ambientales, están presionando a muchos gobiernos del Sur a la búsqueda desesperada de prestamistas, borrando cualquier mejoría reciente y convirtiéndose en presas fáciles de aquellos que no ofrecen nada sino más deuda ilegítima.

Sin embargo, la deuda que se está acumulando no es solo financiera. Las falsas soluciones que se promueven ante estas crisis están generando un incremento potencialmente irreversible de las deudas ecológica, climática, social y económica, de las que son acreedores los pueblos y el planeta, especialmente en el Sur.

Entre estas falsas soluciones podríamos citar nuevos préstamos para suplir las necesidades generadas por las crisis; créditos para proyectos de agrocombustibles, megaproyectos energéticos o los llamados mecanismos de desarrollo limpio; el mercado de carbono; el rol central del que se está dotando a instituciones altamente cuestionadas como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Fondo de Estabilidad Financiera o la Organización Mundial del Comercio.

También las reducciones de deuda limitadas, condicionadas e impulsadas desde los prestadores, desconociendo los compromisos de reconocer y anular sin condicionamientos, a las deudas financieras ilegítimas. En lugar de reconocer la necesidad de una transformación fundamental de un sistema cuyo fracaso se ha tornado cada vez más evidente, las respuestas de los gobiernos del Norte – en particular el G7-, de las empresas transnacionales y algunos gobiernos en el Sur, van encaminadas a salvar el sistema.

En vez de aprovecharse de las crisis a espaldas de los mismos pueblos, países y planeta que por un largo tiempo han estado pagando los costes de su enriquecimiento, deben ofrecer compensación y reparaciones por su responsabilidad en provocar una crisis criminal y por el uso desmedido de la riqueza y la naturaleza del mundo entero.

¡Ya basta! Nosotros, los pueblos, debemos unirnos local y globalmente para construir alternativas de equidad y de equilibro para todos y todas, sin deudas ni dominación.

Por ello convocamos a los movimientos y organizaciones de todo el mundo, a unir fuerzas en la SEMANA DE ACCIÓN GLOBAL CONTRA LA DEUDA Y LAS IFIs, del 12 al 18 de Octubre de 2009. Juntamente con los Pueblos Indígenas que convocan a una MINGA GLOBAL EN DEFENSA DE LA MADRE TIERRA, del 12 al 16 de octubre, y uniendo las luchas por liberarnos de la dominación de la deuda y del fundamentalismo del mercado, con las luchas por la justicia climática (13 de octubre), de las mujeres rurales y por el repudio de la deuda (15 de octubre), la soberanía alimentaria (16 de octubre) y la erradicación de la pobreza (17 de octubre), nos movilizaremos por soluciones duraderas que harán otro mundo, un mundo justo, posible.

ÚNANSE A LA ACCIÓN Y DEMANDEN:

•Anulación sin condiciones de todas las deudas financieras ilegítimas.

•Restitución y reparaciones de las deudas ecológicas, climáticas, económicas, sociales e históricas, sobre la base de auditorias integrales y participativas.

•Respeto del derecho soberano de los países a tomar medidas unilaterales para poner fin a los pagos de deuda a fin de satisfacer sus obligaciones con los derechos humanos y ambientales

•Respuestas a las crisis económica, climática, energética y alimentaria que no aumenten la carga de deuda sobre los pueblos del Sur ni sobre el planeta y no incrementen la militarización ni la criminalización de la protesta social.

•La creación de nuevas instituciones financieras y una arquitectura financiera global y regional que ponga a las personas y el planeta por delante del lucro y el poder empresarial.

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Tendrán lugar del 12 al 18 de Octubre en todo el mundo. En esta oportunidad las demandas se centrarán sobre el reclamo de anulación de las deudas y la exigencia de reparaciones a los pueblos del sur.



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tanto en el Sur como en el Norte, healing y en nuestro hogar común, el planeta Tierra.

Junto con las crisis alimentaria, climática y energética, la crisis financiera y económica ha conllevado graves impactos: entre otros, pérdidas masivas de puestos de trabajo y salarios; recortes en los fondos para garantizar los derechos humanos básicos de salud, educación, vivienda, agua, electricidad y seguridad social; expulsiones violentas de la tierra y del territorio; un incremento en la concentración del control y la explotación de los recursos naturales por parte del poder empresarial; y un incremento de las actitudes racistas y discriminatorias por género, religión y orientación sexual.

Los costos de esta crisis, ciertamente sistémica, continúan creciendo e incluyen el agravamiento de la crisis social y la intensificación de la militarización, de la guerra y de la criminalización de la protesta, incluso cuando los beneficios de los especuladores y otros buitres empiezan a recuperarse.

Los niveles de endeudamiento en el Sur global están sufriendo también el impacto de estas crisis surgidas del corazón de la economía mundial, como resultado de políticas diseñadas en favor del libre flujo de capitales en un mercado que se había declarado autorregulado. Como resultado, la bomba de la deuda está a punto de explotar nuevamente.

La reducción de ingresos fiscales, la caída de remesas de trabajadores migrantes, y las crecientes demandas sociales, económicas y ambientales, están presionando a muchos gobiernos del Sur a la búsqueda desesperada de prestamistas, borrando cualquier mejoría reciente y convirtiéndose en presas fáciles de aquellos que no ofrecen nada sino más deuda ilegítima.

Sin embargo, la deuda que se está acumulando no es solo financiera. Las falsas soluciones que se promueven ante estas crisis están generando un incremento potencialmente irreversible de las deudas ecológica, climática, social y económica, de las que son acreedores los pueblos y el planeta, especialmente en el Sur.

Entre estas falsas soluciones podríamos citar nuevos préstamos para suplir las necesidades generadas por las crisis; créditos para proyectos de agrocombustibles, megaproyectos energéticos o los llamados mecanismos de desarrollo limpio; el mercado de carbono; el rol central del que se está dotando a instituciones altamente cuestionadas como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Fondo de Estabilidad Financiera o la Organización Mundial del Comercio.

También las reducciones de deuda limitadas, condicionadas e impulsadas desde los prestadores, desconociendo los compromisos de reconocer y anular sin condicionamientos, a las deudas financieras ilegítimas. En lugar de reconocer la necesidad de una transformación fundamental de un sistema cuyo fracaso se ha tornado cada vez más evidente, las respuestas de los gobiernos del Norte – en particular el G7-, de las empresas transnacionales y algunos gobiernos en el Sur, van encaminadas a salvar el sistema.

En vez de aprovecharse de las crisis a espaldas de los mismos pueblos, países y planeta que por un largo tiempo han estado pagando los costes de su enriquecimiento, deben ofrecer compensación y reparaciones por su responsabilidad en provocar una crisis criminal y por el uso desmedido de la riqueza y la naturaleza del mundo entero.

¡Ya basta! Nosotros, los pueblos, debemos unirnos local y globalmente para construir alternativas de equidad y de equilibro para todos y todas, sin deudas ni dominación.

Por ello convocamos a los movimientos y organizaciones de todo el mundo, a unir fuerzas en la SEMANA DE ACCIÓN GLOBAL CONTRA LA DEUDA Y LAS IFIs, del 12 al 18 de Octubre de 2009. Juntamente con los Pueblos Indígenas que convocan a una MINGA GLOBAL EN DEFENSA DE LA MADRE TIERRA, del 12 al 16 de octubre, y uniendo las luchas por liberarnos de la dominación de la deuda y del fundamentalismo del mercado, con las luchas por la justicia climática (13 de octubre), de las mujeres rurales y por el repudio de la deuda (15 de octubre), la soberanía alimentaria (16 de octubre) y la erradicación de la pobreza (17 de octubre), nos movilizaremos por soluciones duraderas que harán otro mundo, un mundo justo, posible.

ÚNANSE A LA ACCIÓN Y DEMANDEN:

•Anulación sin condiciones de todas las deudas financieras ilegítimas.

•Restitución y reparaciones de las deudas ecológicas, climáticas, económicas, sociales e históricas, sobre la base de auditorias integrales y participativas.

•Respeto del derecho soberano de los países a tomar medidas unilaterales para poner fin a los pagos de deuda a fin de satisfacer sus obligaciones con los derechos humanos y ambientales

•Respuestas a las crisis económica, climática, energética y alimentaria que no aumenten la carga de deuda sobre los pueblos del Sur ni sobre el planeta y no incrementen la militarización ni la criminalización de la protesta social.

•La creación de nuevas instituciones financieras y una arquitectura financiera global y regional que ponga a las personas y el planeta por delante del lucro y el poder empresarial.

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jubileosuramericas.org

Por Pablo Dávalos

Hay un desgaste evidente del modelo neoliberal en América Latina que se ha expresado en la adhesión electoral a candidaturas que han sido críticas del neoliberalismo, o que, en todo caso, han construido sus discursos políticos  y electorales desde el rechazo y la crítica a las imposiciones del ajuste y estabilización neoliberal,


como son los casos de Ollanta Humala en el Perú, de López Obrador en México, o los gobiernos de Chávez en Venezuela, Kirchner  en Argentina, Vásquez en Uruguay, Morales en Bolivia, Lula en Brasil, y, más recientemente, Correa en Ecuador y Ortega en Nicaragua. También existe, de parte de algunos gobiernos, una necesidad de establecer  distancias no solo formales sino reales con el FMI, como lo demostraron las decisiones de Argentina y Brasil de cumplir anticipadamente sus compromisos financieros con esta multilateral. Existe, entonces, un contexto en América  Latina en el que ningún gobierno de la región, a diferencia de décadas anteriores, adscribiría de manera pública a las recomendaciones del FMI y haría de los programas de ajuste el sustento de sus políticas públicas.

Empero de ello, la persistencia y presencia del ajuste y reforma estructural es profunda en la región. Las distancias que desde algunos gobiernos se han puesto con el Fondo Monetario Internacional, no significa que éstos empiecen  un proceso de reversión de las políticas neoliberales. La reforma
estructural del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, que hicieron un énfasis especial en provocar fuertes cambios institucionales, ha  transformado profundamente el tejido institucional y ha desmantelado las capacidades regulatorias del Estado, al tiempo que ha fortalecido a grupos financieros, monopolios, y ha multiplicado la existencia de redes clientelares y las prácticas asistencialistas. Estas reformas estructuralesde carácter neoliberal han sido tan fuertes que incluso han obstaculizado la creación de alternativas al desarrollo en la región.

La condicionalidad invisible y la persistencia del ajuste neoliberal

Es decir, existe un vacío en el que la crítica al modelo neoliberal corre el riesgo de ser una retórica de legitimación política ante electorados  descontentos del ajuste y la reforma estructural, antes que una propuesta que implique cambios reales en la relación entre el capital, el trabajo, el Estado y el mercado.

Es por ello que el desgaste del FMI en la región, no sea correlativo al  desgaste que pudiesen tener el BID o la Corporación Andina de Fomento, CAF; y que, a la larga, la dinámica del ajuste y la estabilización persista aún  por vía de algo que podríamos denominar como  “condicionalidad invisible” (o  condicionalidad implícita), lo que ha asegurado la presencia del neoliberalismo en la región.

En efecto, la condicionalidad invisible es el recurso mediante el cual el BID, la CAF, o el mismo Banco Mundial, crean líneas de crédito para el  desarrollo, pero sus desembolsos se ven condicionados a que los países cumplan con las metas establecidas previamente por el FMI en cuanto a disciplina fiscal, que se expresa en superávit fiscal, a liberalización  comercial, apertura de la cuenta de capitales, y desregulación económica. De esta manera, el FMI sigue presente en la región, bajo la cobertura del financiamiento al desarrollo hecho por la banca multilateral.

Es por ello que, de las iniciativas recientes que han emergido desde gobiernos críticos al neoliberalismo, una de las más importantes sea aquella de crear el Banco del Sur como banca subregional que vendría a transformar  las relaciones de poder al interior de la banca multilateral de desarrollo, y reproblematizar al desarrollo en un contexto en el que la ideología liberal ha cerrado el campo de posibles humanos, sobre todo a los discursos  y propuestas críticas y alternativas.

En efecto, la creación del Banco del Sur se inscribiría de lleno en el debate sobre la necesidad de una nueva arquitectura financiera mundial y la búsqueda de nuevas modalidades al financiamiento al desarrollo, en un  contexto en el que la economía de casino mundial ha generado poderosos marcos institucionales para someter a sus decisiones, no solo a países determinados sino al conjunto de la economía mundial, como lo demuestra la  primacía macroeconómica que pretenden tener los índices de riesgo país de las bancas de inversión.

De ahí que la creación del Banco del Sur debe ser vista desde una perspectiva política y epistemológica, más que financiera o económica. Debe adoptarse una perspectiva política porque la creación del Banco del Sur implica la disputa en el locus central del sistema mundo en su hora neoliberal: la financiarización y especulación como centros de gravedad de  la economía mundial, que definen nuevas relaciones de poder y cuyas expresiones son las estrategias de dominio, imposición y colonialismo inherentes a la banca multilateral de desarrollo.

El mecanismo de la “no-objeción” y el control colonial de la banca multilateral

En efecto, detrás del financiamiento a proyectos de desarrollo hechos por la banca multilateral, en la ocurrencia el BID, la CAF y el Banco Mundial, existen prácticas colonialistas que utilizan la noción de desarrollo y  crecimiento económico como mascarones de proa para acentuar y profundizar, tanto las condiciones de aquello que en los años setenta la CEPAL denominaba la dependencia, cuanto del control, asimilación o la ruptura de las resistencias sociales al neoliberalismo.

Hay que recordar que la banca multilateral creó un mecanismo de control en todos los proyectos de desarrollo que aplica en la región, y que se denomina como el mecanismo de la “no-objeción”. Este mecanismo permite el control absoluto sobre los recursos, las metodologías, los tiempos, los mecanismos, los técnicos y las respuestas que las sociedades generan ante los proyectos de desarrollo de la banca multilateral.

La “no-objeción” es parte de un ejercicio de poder en función de objetivos  determinados desde la dinámica del sistema mundo y la lucha por la hegemonía mundial, antes que por las características de un determinado modelo de desarrollo. Es por ello que, luego del financiamiento de un proyecto de  desarrollo por parte de esta banca multilateral, la sociedad y el Estado terminan más desarmados, más vulnerables, y el tejido social aparece más fragmentado, y más susceptible a la manipulación clientelar y asistencialista. El verdadero rol de la banca multilateral no es tanto el financiamiento al desarrollo, como el ejercicio de un poder colonial, de ahí que su dinámica releve más de la política que de la economía o las finanzas.

Pero hay otra dinámica tan importante como esos ejercicios de imposición política que nacen desde la “no-objeción”, y hacen referencia a la episteme desde la cual se construye el financiamiento al desarrollo; es en virtud de  ello, que hay que considerar que la banca multilateral ha trabajado de manera profunda para reconceptualizar los marcos teóricos desde los cuales se comprende la realidad y, hasta el momento, ha ganado la batalla  epistemológica; quizá el signo de los tiempos de la derrota del pensamiento crítico sea la adscripción que ha hecho la CEPAL a los contenidos epistémicos del discurso neoclásico.

Banca multilateral y la epistemología del poder

Los institutos de investigación relacionados con la banca multilateral, e incluso los mismos estudios financiados desde esta banca, han posicionado con fuerza conceptos funcionales a las nuevas relaciones de poder. Gracias a  ellos se ha generado un debate en una sola dirección y bajo un solo esquema teórico: el neoliberalismo y su expresión económica en el pensamiento monetarista y neoclásico.

Así por ejemplo, tenemos el trabajo teórico hecho por el Banco Mundial  alrededor de la pobreza, y la disputa epistemológica suscitada sobre este fenómeno, y en el cual el Banco Mundial ha logrado convertir a la pobreza en un fenómeno económico e individual, gracias a su noción del “dólar diario”, fracturando y disolviendo esa rica discusión que veía a la pobreza como fenómeno social y como fenómeno político, y adscribiéndola ahora a las coordenadas del mercado y el homo economicus.

La panoplia conceptual hecha desde la banca multilateral es extensa y ha  cobrado carta de naturalización en las ciencias sociales y en la economía sin que medie siquiera un proceso de reelaboración crítica. Por ejemplo, las nociones de competitividad, aperturismo, etnodesarrollo, pobreza, capital humano, capital social, desarrollo local, descentralización y autonomía, poderes locales, cadenas productivas, participación ciudadana, flexibilización laboral, diálogo social, regionalización y mancomunidades, desarrollo sustentable, gobernabilidad, género y pobreza, ciudadanía, etc.,son parte de la discusión tanto de los denominados policy makers cuanto de las mismas ciencias sociales.

Estos aspectos deben ser considerados como relevantes al momento de discutir la conformación de la Banca del Sur, porque no se trata solamente de la creación de una institución financiera que realice créditos de financiamiento al desarrollo, sino de una estrategia de recuperación de las nociones de soberanía, regulación y una nueva contractualidad social que supere las nociones neoliberales de “economía social de mercado”.

El Banco del Sur: desafíos y oportunidades

Por ello, la creación del Banco del Sur no debe verse desde una visión financiera sino desde una visión geopolítica y epistémica, que implique: la reformulación de los contenidos del financiamiento para el desarrollo; las posibilidades de integración bajo criterios de complementariedad y subsidiariedad, y la generación de un pensamiento propio que se deslinde demanera definitiva de los marcos teóricos del neoliberalismo.

En virtud de ello, haya que pensar que la trampa inherente a la Banca del Sur sería convertirla en un instrumento que financie proyectos de desarrollo y que empiece a competir en esa línea con el BID, el Banco Mundial y la CAF, o que cumpla con las tareas de la privatización del territorio proyectadas en el IIRSA, complementando de esta manera a la banca multilateral.

La idea de pensar, proponer y crear el Banco del Sur debe ser, en realidad, para una reformulación de la arquitectura financiera global en la cual se pueda defender a los países de las apuestas de casino que hacen los especuladores financieros, que pueda desprenderse de las decisiones de arbitraje a la inversión y que se asientan en el riesgo país, y que permita  un intercambio e integración sustentados en nuevas ideas de crecimiento con equidad, interculturalidad y plurinacionalidad.

Es decir, el Banco del Sur, debería ser parte de esas nuevas propuestas que buscan proteger a los países de la globalización financiera y de la intromisión política que implican las condicionalidades del BID, de la CAF, del Banco Mundial y del FMI, sea en su forma implícita, como condicionalidad invisible, sea en su forma explícita de control a través del mecanismo de la no-objeción.

Para ello, el Banco del Sur debe integrarse de manera democrática en el que en su directorio el representante de un país tenga un voto, y que ese voto sea previamente consensuado y transparentado con organizaciones sociales y  sectores productivos, es decir, la agenda del directorio del Banco del Sur, siempre deberá ser abierta, democrática, transparente, plural y consensuada.

En segundo lugar, el Banco del Sur tiene la oportunidad enorme de crear una  unidad de cuenta regional, en la ocurrencia el peso latinoamericano, quepuede indexarse en una pega deslizante al euro. Esta podría ser una salida para los tipos de cambio fijo adheridos al dólar, sobre todo en los casos de Ecuador y El Salvador; y puede permitir una transición del área dólar, en la cual casi todas las monedas de la región están de una u otra manera “pegadas” al dólar, hacia el rescate de la soberanía monetaria de la región.

Los créditos del Banco del Sur se harían en función de esa moneda común, y se emitirán en euros, que es una divisa con poder liberatorio mundial y con capacidad de mantener su función de reserva de valor mundial, al menos hasta que la región pueda establecer una estrategia de integración monetaria y  pueda finalmente consolidarse la moneda común latinoamericana. Pero en ningún momento el Banco del Sur debe pensar en mantener sus unidades de cuenta en dólares, salvo como cámara de compensación.

Un aspecto fundamental del Banco del Sur es su relación con la banca multilateral, una relación que no puede ser ni subordinada ni dependiente. La banca multilateral, en realidad, expresa una situación de colonialismo y  de imposición. Detrás de cada préstamo de la banca multilateral están una serie de condicionamientos que se convierten en instrumentos políticos de dominación, chantaje, e incluso, como en el caso del Banco Mundial, de destrucción de las organizaciones sociales y populares.

El Banco del Sur puede abrir, en ese sentido, varias líneas de crédito en las siguientes direcciones:

1) un fondo de transferencias para cubrir los saldos de los proyectos BID y  Banco Mundial que están pendientes en la región, sobre todo para la construcción de infraestructura local, y que han implicado la adopción de onerosas condicionalidades explícitas o implícitas como, por ejemplo,  establecer fideicomisos para el pago de la deuda multilateral con los recursos de las tarifas de los servicios públicos financiados por esta banca multilateral; o el endeudamiento público con el BID o el Banco Mundial, pero  con la condición de que una vez terminada la obra se la transfiera al sector privado. Este fondo de transferencias permitirá evacuar los proyectos emergentes que han sido o están siendo financiados con recursos BID y Banco  Mundial, para atenuar el peso de la condicionalidad, relativizar el peso político de estas multilaterales, y rescatar la soberanía de los países sobre su propio endeudamiento, sobre todo en las áreas de salud y educación que son temas sensibles y que han sido prioridades de la banca multilateral; esta línea de créditos deben permitir la recuperación de la soberanía sobre el financiamiento al desarrollo;

2) una línea de créditos para la reactivación productiva, sobre todo de  aquellos sectores que más sufrieron los embates de las políticas de estabilización y ajuste macroeconómico, y que conformaban el entramado de producción y servicios de las economías locales; la idea es que a partir del Banco del Sur se vaya rearticulando el ciclo ahorro-inversión local hacia la reconstitución de un sector productivo nacional que pueda establecer alianzas y estrategias de integración comercial en un espacio económico  común;

3) líneas de crédito para I + D, es decir, investigación para el desarrollo, en donde se puede pensar en un banco de proyectos de investigación con las universidades de la región. Esto puede provocar la necesidad de coordinar, armonizar e integrar la producción del saber y la técnica a nivel de la región, en un contexto en el que las redes tecnológicas y la producción del conocimiento científico está controlado desde el norte, estas líneas de  crédito pueden articularse dentro de lo que se denomina inversión de riesgo pero que implica la apertura de nuevos espacios de producción y generación
de valor agregado;

4) una línea emergente para solucionar problemas de liquidez provocados por déficit en cuenta corriente de balanza de pagos, y a fin de no competir con el FLAR se puede pensar en mecanismos de sindicación de créditos entre el Banco del Sur y el FLAR, de tal manera que se pueda mantener una institución importante como el FLAR dentro de las dinámicas de control del ahorro de la región. Estos créditos a la cuenta corriente de balanza de pagos desprenderían de manera definitiva a la región del área de influencia del  FMI.

Esto implica que los colaterales y las garantías sean diferentes para cada una de las líneas de crédito. Sin embargo, aquello que debe separar radicalmente al Banco del Sur de la banca multilateral es la existencia de  la  condicionalidad, que se expresa en el mecanismo de la “no-objeción”. En ese sentido, el Banco del Sur debe generar garantías para cada una de sus líneas de crédito, pero en ningún caso puede establecer condicionalidades de  política económica para los países miembros. Además, el colateral debe ser separado radicalmente de cualquier intento de imposición vía condicionalidades o mecanismos parecidos a la “no-objeción”.

Los recursos que pueden ingresar al Banco del Sur pueden ser: el ahorro  gubernamental expresado en las reservas internacionales, los fondos de pensiones gubernamentales, los excedentes en la exportación provocados por ganancias excepcionales por los precios de los comodities, y las cuotas de pertenencia al Banco que aportan los países que los constituyen.

El Banco del Sur puede también establecer alianzas con otros países de otras regiones para absorber liquidez de corto o mediano plazo generando  instrumentos financieros, como papeles con rentabilidad variable. Para ello podrían establecerse alianzas estratégicas con otros organismos financieros y bancas centrales de países amigos.

El Banco del Sur debería proponer una línea de reflexión sobre la economía  política de la región para recuperar la soberanía epistemológica, que al momento está secuestrada por los discursos tecnocráticos de la banca multilateral. Los conceptos operadores de las nociones de desarrollo, como aquellos de crecimiento, renta, pobreza, equidad, etc., están construidos desde las necesidades de legitimación teórica del centro antes que de la necesidad de comprensión de los problemas de la periferie.

En ese sentido, el Banco del Sur abre posibilidades de disputar al neoliberalismo en territorios antes prohibidos: de una parte el financiamiento al desarrollo con respeto a la soberanía y a la integración de los pueblos, y, de otra, el pensamiento teórico sobre un desarrollo  equitativo, intercultural, democrático, soberano y plurinacional.

Aunque no se trató en la reunión oficial, shop las perspectivas sobre el Banco del Sur dominaron algunas reuniones bilaterales.

Los días 19 y 20 de marzo se llevó a cabo la 48ª Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Guatemala. En su discurso inaugural, su Presidente, Luis Alberto Moreno, destacó entre los principales desafíos de la región la necesidad de “proveer oportunidades para la mayoría de bajos ingresos en Latinoamérica y el Caribe, de manera tal que el reciente período de crecimiento de la región derive en mayores beneficios económicos y sociales”. En este sentido -y en consonancia con el la iniciativa lanzada por el banco el año pasado, “Oportunidades para la mayoría”, que buscó concentrar el trabajo del organismo en aumentar el acceso de los sectores de bajos ingresos a productos y servicios que permitan mejorar sus ingresos y calidad de vida-, el principal tema que intentó apuntar durante la reunión fue la lucha contra la desigualdad y la pobreza. En este contexto se anunció oficialmente la decisión del organismo de aliviar la deuda de Bolivia, Guyana, Haití, Honduras y Nicaragua, sumando en total más de cuatro mil millones de dólares, y una serie de iniciativas orientadas a mejorar la competitividad y reducir la pobreza de América Latina y el Caribe.

Relacionados a este tema, y siguiendo el interés del presidente del organismo en aumentar su vínculo con el sector privado, se llevaron a cabo tres seminarios que durante la Asamblea abordaron las posibilidades de crear un ambiente propicio para: la inversión y la innovación tecnológica por parte del sector público; la inclusión social; y la cooperación con el sector privado para reducir las disparidades económicas y sociales.[ Días antes, en el Foro de Negocios Interamericano, el Presidente Moreno había considerado que “los problemas sociales tienen un impacto adverso en los negocios. Cada vez es más claro que el éxito de los negocios a largo plazo depende de una sociedad exitosa, cohesionada y estable”.

En su discurso de la asamblea anual se refirió también al tema que actualmente está en boga a nivel internacional, el cambio climático. Señaló como desafío la necesidad de reducir el uso de energía fósil y promover las fuentes alternativas de energía que contribuyan a un desarrollo sustentable y a nuevas oportunidades comerciales, reduciendo a la vez los efectos negativos sobre el medio ambiente. Reconoció a Brasil su liderazgo mundial en energías alternativas y lo invitó a colaborar con otros países por medio de la transferencia de tecnología.

Éste había sido uno de los temas de mayor repercusión de la visita a Brasil del Presidente estadounidense, George Bush, a mediados de marzo, ocasión en la que firmaron un memorando de entendimiento para cooperar en materia de energía alternativa. Pero algunos representantes europeos también se mostraron interesados en estrechar lazos con Brasil en este aspecto. A las expresiones de interés por parte del Presidente alemán, Horst Köhler, en su reciente gira por Sudamérica, se sumaron las del Primer Ministro italiano, Romano Prodi, de visita en Brasil hacia fines de marzo. En el contexto de esta visita, la empresa brasileña, Petrobrás, y la italiana, Eni, firmaron un memorando de entendimiento para el desarrollo conjunto de nuevas tecnologías para la producción de biocombustibles.

Entre otros temas que abordó la reunión del BID sobresalieron algunas iniciativas recientes que el banco promueve para aumentar la transparencia, reducir la corrupción y apoyar a los países en medidas que contribuyan a estos fines. Entre ellas, el banco firmó un acuerdo con el gobierno de Noruega para el establecimiento del primer Fondo de Actividades Anticorrupción.

En las sesiones plenarias no se trató uno de los temas que protagonizó reuniones bilaterales y “pasillos”: la creación del Banco del Sur, una posibilidad impulsada por la presidencia de Venezuela y que cuenta con el apoyo de algunos países sudamericanos. De las declaraciones del ministro de Hacienda venezolano, Roberto Cabeza, se supo que la intención es crear el banco durante el primer semestre de 2007, aunque esta entidad “no sustituirá a ninguna organización”. Desde la administración venezolana se considera que aunque no se pueda negar “que el banco ha financiado infraestructura y que el alivio de la deuda a los países más pobres de la región han sido importantes”, “el BID es un banco de los norteamericanos”. Frente a la consulta sobre las posibilidades de cambiar la relación de poder en el banco en lugar de crear uno nuevo, el ministro señaló que “el 30% [de poder de voto] que tiene Estados Unidos es insalvable (…) intentar esto en el BID sería una pérdida de tiempo”.

De acuerdo a lo trascendido, el nuevo banco tendría un capital inicial de 7 mil millones de dólares y se nutriría de fondos de los países participantes, aunque en los primeros años las reservas se atesorarían en cada banco central. La idea fue apoyada en primer lugar por Argentina, cuya Ministra de Economía, Felisa Miceli, se ocupó de acentuar que “esto no es contra el BID”. Según el argentino La Nación, los objetivos del banco serían más ambiciosos e incluirían la intención de generar lentamente una plaza regional de capitales. Esto estaría en sintonía con la idea de reemplazar al dólar como moneda de intercambio comercial entre los países, para favorecer las operaciones de empresas medianas y pequeñas, aliviándoles el costo del cambio de moneda. Hacia eso van, hasta el momento, las negociaciones de Argentina y Brasil, que tienen previsto en julio poner en marcha un plan piloto bilateral que permita comerciar en monedas locales, para en un futuro extenderlo a todo el Mercosur. Volviendo al banco, Brasil, aunque se ha incorporado a las reuniones que analizarán su creación, oficialmente ha subrayado que prefiere fortalecer entidades regionales ya existentes, como la Corporación Andina de Fomento.

Según El País, muchos de los gobernadores del BID -en su mayoría ministros o presidentes de bancos centrales de los respectivos países- prefirieron no pronunciarse claramente sobre esta iniciativa. Por su lado, el presidente del BID, en conferencia de prensa, se limitó a decir que la creación del banco se trataba de “una decisión soberana de los países que lo quieran conformar” y que “para Latinoamérica lo importante es tener alternativas y para nosotros lo que significa es ser todos los días más competitivos”. Las críticas que dieron origen a la propuesta alternativa del Banco del Sur se combinaron con un nuevo intento de la gestión norteamericana de mejorar sus relaciones con América Latina, reflejado en la gira de su presidente por algunos países de la región en marzo. En este contexto, un medio de prensa de Guatemala, país anfitrión, percibió una actitud de mayor apertura en el organismo interamericano señalando que “por primera vez en casi 50 años, se escucharon voces que demandan una redefinición del banco regional, en auxilio pronto de los mayoritarios sectores pobres, si es que desea consolidarse como la fuente principal de financiamiento para el desarrollo”. La asamblea del año próximo tendrá lugar en Estados Unidos.

NOTAS

Notas de prensa del BID: “IDB approves diverse portfolio to improve competitiveness and reduce poverty in Latin America and the Caribbean”, 19/03/20007. “IDB Annual Meeting closes with blueprint for expanding opportunities to region’s underserved majority”, 20/03/2007.

Nota de prensa del BID: “Moreno: IDB will be platform for contract of equality of opportunities for Latin America and the Caribbean”, 20/03/2007.

Nota de prensa del BID: “IDB Annual Meeting closes with blueprint for expanding opportunities to region’s underserved majority”, 20/03/2007. Cabe señalar una reciente publicación de investigadores del BID, en la que consideran positivos los resultados de las privatizaciones llevadas a cabo en América Latina, pese a la percepción negativa generalizada. Alberto Chong y Eduardo Lora, “¿Valieron la pena las privatizaciones?”, Nueva Sociedad, Buenos Aires, Enero-Febrero 2007.

Nota de prensa del BID: “IDB President calls on private sector to help closet he economic and social gap in Latin America and the Caribbean”, 17/03/2007.

Nota de prensa del BID: “IDB Annual Meeting opens with call to reduce inequality and extend development benefits to low-income majority”, 19/03/2007. Cabe señalar que los próximos 16 y 17 de abril tendrá lugar la Cumbre Energética de Suramérica en Nueva Esparta, Venezuela.

Horst Köhler visitó Paraguay, Brasil y Colombia a principios de marzo. Ver “Relaciones con Europa e integración en América Latina”, OBREAL/EULARO Newsletter Nº45, 16/03/2007.

Nota de prensa de Petrobrás: “Petrobras e Eni iniciam estudos sobre projetos conjuntos em biocombustíveis”, 27/03/2007.

Nota de prensa del BID: “IDB President Moreno calls civil society ‘major ally’ in providing opportunities to the majority in the region”, 17/03/2007. Cabe señalar el debate que existe sobre los efectos que podría tener el hecho de destinar materias primas alimenticias a la generación de biocombustible. Además de las fuentes que mencionamos en artículos anteriores, señalamos aquí la reciente intervención crítica del presidente cubano, Fidel Castro. “Condenados a muerte prematura por hambre y sed más de 3 mil millones de personas en el mundo”, Granma, La Habana, 28/03/2007.

Que será establecido bajo el Programa para el Desarrollo de Cooperación Técnica del banco (Program for Development of Technical Cooperation). Nota de prensa del BID: “IDB and Norway sign agreement for establishment of innovative anticorruption fund”, 19/03/2007.

Piedad Viñas, “El BID cierra Asamblea en la que planeó la sombra de su competidor en ciernes”, El País, MAdrid, 21/03/2007.

Cabe recordar que el poder de voto corresponde a la participación del país en el fondo de capital ordinario del banco.

En el caso de Argentina, esto intenta evitar la posibilidad de que las reservas sean embargadas por bonistas que han hecho juicios en el exterior contra el país. Javier Blanco, “¿Créditos regionales o castillos de arena?”, La Nación, Buenos Aires, 25/03/2007.

Janes Rocha, “Comércio com Argentina já será despolarizado em julho”, Valor, 26/03/2007. El pasado Consejo de Mercado Común aprobó la decisión Nº38 sobre transacciones comerciales en monedas locales, disponible en: http://www.obreal.unibo.it/VirtualLibrary.aspx?IdVirtual=170&IdNewsletter=48.

Ver las declaraciones del ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, en “Relaciones con Europa e integración en América Latina”, OBREAL/EULARO Newsletter Nº45, 16/03/2007. A fines de marzo hubo variadas reuniones de esta comisión que buscaron dinamizar el proyecto, con la perspectiva de presentar un borrador del proyecto en una reunión del Mercosur prevista para la segunda quincena de abril. Annabella Quiroga, “A Caracas, por el Banco del Sur”, Clarín, 24/03/2007.

En cambio su colega, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, el chileno José Miguel Insulza, le dio la bienvenida al proyecto, considerando que “si va a significar más y mejores crédtiso para los países de América Latina, es bueno”. Piedad Viñas, “El BID cierra Asamblea en la que planeó la sombra de su competidor en ciernes”, El País, 21/03/2007. Otra crítica al proyecto puede verse en Adrián Guissarri, “Una solución ilusoria para países adolescentes”, La Nación, Buenos Aires, 25/03/2007.

“Lo que el BID nos dejó”, El Periódico, Guatemala, 24/03/2007.


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