Comprendiendo el proceso de integración sudamericano en 2007

albabookDurante las últimas dos décadas, drugs los procesos de liberalización e integración comercial en América Latina han perpetuado las relaciones de dependencia ecónomica de los países no industrializados respecto de los países industrializados, en base a una intensificación de la matriz exportadora basada en recursos naturales con escasa tecnologización (commodities); una apertura indiscriminada a la inversión extranjera directa y una progresiva reducción del rol regulador del Estado, configurando economías nacionales altamente desrreguladas y desprotegidas.
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Judith Valencia (ALAI)
Desde el 8 hasta al 9 de diciembre próximos se reunirán en Cochabamba, Bolivia, stuff la II Cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones y unos días antes la Cumbre Social por la Integración de los Pueblos (6 al 9). La profesora universitaria venezolana Judith Valencia reflexiona sobre los problemas del proceso de integración sudamericano).
Es cierto, que las decisiones que toman los presidentes en cada Cumbre, dependen [están amarradas] de un gran numero de reuniones [e intervenciones] previas y de toda una agenda de actividades.
Pero también, es cierto, que los cambios políticos por protagonismo social que se vienen dando desde el 2002, no dan razón para respetar compromisos ajenos. Ser fieles a la autodeterminación de los pueblos, respetar la pluralidad enunciando las disidencias, debe marcar la ruta a seguir.
La Unión del Sur, no puede partir anclada en las intenciones de los gobiernos que prevalecían en el 2000. Los pueblos habitantes de la América Latina, de Suramérica y el Caribe, resistieron desde siempre y vienen surgiendo, desde el grito de Chiapas en enero de 1994, sin pausa. Cada día ganan terreno en la lucha, afirmando la vigencia de la biodiversidad: cultura, fauna y flora. Confirmando el sentido de una manera de vivir que produce y reproduce con intención las relaciones humanas, como esencia sustantiva de la naturaleza y sentido de la sociedad. Los principios ancestrales, retornan cultivados en la voluntad política de cerrarle el paso a la ofensiva contrarrevolucionaria, que persiste en negociar entre gobiernos los territorios y la vida de sus pobladores.
Desde 1994 venimos acumulando fuerzas expresadas en revueltas, pero también en resultados electorales, que potencian las posibilidades de negar compromisos acordados por gobernantes anteriores. Con este espíritu, veíamos bien, que los Altos representantes de la Comisión Estratégica de Reflexión del Proceso de integración Suramericano (1) hubiesen acordado en su primera reunión en Montevideo y reafirmado en Buenos Aires (2):
“el documento final, a pesar del alto nivel de convergencia (…) no buscará llegar necesariamente a un texto consensuado. Podrá así, ofrecer a los Presidentes soluciones alternativas sobre una o más cuestiones relativas al futuro de la Comunidad Suramericana de Naciones”. (3)
De entrada, es para todos conocido, que los consensos posibles entre los 12 dejaría por fuera temas sustantivos. La Comisión Estratégica de Reflexión fue una salida a las divergencias expresadas -sobre todo por Venezuela- en la I Reunión de Presidentes en Brasilia/30 septiembre 2005. Hace más de un año. Demasiado pronto, para que sea tiempo suficiente, para olvidar y aparentar consensos. No seria para nada conveniente.
Ya en la Primera Cumbre de Legisladores y Líderes indígenas de Suramérica en el marco de la iniciativa de la Comunidad Suramericana de Naciones, reunida en Quito/11 al 13 de octubre 2005 , resolvieron:
“Rechazar el origen neoliberal de la Comunidad Suramericana de Naciones a través de la cual se pretende una integración en términos del libre mercado (…) Alertar … que el diseño de esta comunidad sudamericana tal como esta planteada, pone en grave riesgo lo derechos colectivos de los pueblos y nacionalidades indígenas como son, la autonomía, el territorio, la biodiversidad y los recursos naturales (…) Instar… que se constituya una instancia participativa, que responda a la solución de las verdaderas necesidades de nuestros pueblos (…) Exhortar a los gobiernos de Sudamérica que se tome en consideración las preocupaciones de los Presidentes de Venezuela y Uruguay expresadas en relación a la conformación de la Comunidad Sudamericana”
Era octubre 2005, 15 días después de Brasilia. Dos meses después, Bolivia eligió a Evo Morales Presidente. Las elecciones de Chile y Perú dieron resultados diferentes, a los procesos electorales anteriores, dando cuenta de nuevas fuerzas. Brasil y Venezuela confirman los liderazgos de Lula y Chávez.
Durante todo el 2006, se perfilaron dos lógicas/ dos posiciones: Alvaro Uribe por Colombia y Evo Morales/Hugo Chávez por Bolivia y Venezuela. Todos dos, junto a otros, con matices.
Así la situación, no podemos aceptar “medias tintas” y dejar que declaren solo sobre los consensos. Debemos exigirles delimitación de posiciones y coincidencias ciertas, sin retóricas.
Así las cosas, quiero referirme a algunos aspectos heredados -y arrastrados como políticas de hechos cumplidos-, desde la Reunión de Presidentes de América del Sur, Brasilia 1 septiembre de 2000, convocada por F.H. Cardoso. Es de destacar aspectos del texto de la Declaración Final:
“satisfacción de la V Reunión del ALCA/Toronto/noviembre 1999… zona de libre comercio entre el MERCOSUR y la CAN… impulso de la integración trasfronteriza… integración y desarrollo de la integración física…el papel motriz de la energía… telecomunicaciones…”
A buen entendedor pocas palabras. Malsana herencia.
No es cierto, que la Declaración Presidencial de Cusco del 8 de diciembre 2004, sea el punto de partida. La intención que trasluce el seguimiento de La Comunidad Suramericana de Naciones, presenta la herencia de resoluciones de tres encuentros anteriores y Brasil/Itamaraty, cumpliendo con la Secretaria Pro-Tempore, no deja pasar oportunidad sin recordarlo.
A mi entender, los pueblos insurgentes deben mostrarse intransigentes ante tres de los aspectos heredados. No podemos/ ni debemos dejar pasar:
– La convergencia CAN/MERCOSUR.
– Las áreas de acción prioritarias [Agenda Prioritaria].
– La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) ( www.iirsa.org)
La Comunidad Suramericana como espacio para la integración de los Pueblos no puede partir de la convergencia CAN/MERCOSUR. Todas dos, son experiencias teñidas, por signos de acoplamiento al proyecto imperial ALCA. Queda en evidencia, solo leyendo, los Acuerdos de Complementación Económica y sabiendo de las intenciones de filtrar las negociaciones de los TLC’S de los andinos con Estados Unidos a través de la normativa andina, y de plantearse converger hacia el MERCOSUR, nos conducen a sostener que:
“la Comunidad Suramericana de Naciones debe trascender MERCOSUR, debe trascender la CAN, y estas dos instituciones deben desaparecer progresivamente en un Plan Estratégico”. (4)
La Agenda Prioritaria, no es tan prioritaria para lo social al colocar en 7º lugar, en lenguaje convencional:
“la promoción de la cohesión social, de la inclusión social y de la justicia social”.
Ya el lenguaje es una burla. La correlación de fuerzas políticas de la región debe exigirles ya a los gobernantes un Plan de Emergencia Social que de una vez por todas permita un cauce para el vivir-bien de los pueblos de estos territorios. Propuestas una y mil veces sostenidas como banderas de lucha.
A estas alturas del proceso de transformación social que vivimos día a día, vergüenza les debe dar a los gobernantes y funcionarios hablar del IIRSA/2000. Leerlo eriza la piel. Negocios que nada tienen que ver con el bien vivir de los pobladores. Basándose en una verdad, la necesidad de comunicarnos, proponen una solución absurda que lejos esta de tener que ver con la unión de los pueblos suramericanos. (5)
Concluyo con palabras claras que delatan y nos alertan sobre la intención IIRSA
“los dos ejes [caso Paraguay]… garantizan un transito expedito para mercancías, personas y por supuesto también tropas. En realidad… se observa claramente una subregionalización de América del Sur que establece nuevas fronteras… este proyecto… propiciaría agrupamientos regionales o espacios de cohesión muy distintos a los de los actuales Estados Latinoamericanos y llamaría al establecimiento de legislaciones supranacionales sobre bases diferentes a las de la defensa de las soberanías nacionales…” (6)
La Unión de los Pueblos del Sur no debe fundarse en una herencia de gobernantes. Es hora de exigir borrón y cuentas nuevas.
Debemos impedir cualquier ruta ‘hacia el ALCA’. El proyecto de Declaración Presidencial ya viene circulando y ojalá algunos gobiernos detengan la intención que recorre casi todo el proyecto. ¿Cuál es? Dejar pasar un año y al final imitar cambiar para que nada cambie. Rebautizar con el nombre Comunidad Suramericana, lo mismo: Convergencia CAN/MERCOSUR, en aspectos medulares:
“Reafirmar la estructura organizativa definida en la Declaración de Brasilia (párrafos 8 a 15)…” [Inaudito]
Dos detalles:
“Las reuniones Ministeriales Sectoriales… examinaran y promoverán proyectos y políticas especificas… salud, educación, cultura, ciencia y tecnología, seguridad, infraestructura de energía… En este sentido estas reuniones se realizaran valiéndose de los mecanismos existentes en el MERCOSUR y en la CAN (prr 11) y “… en el área de infraestructura promoverán… la agenda conversada…” (IIRSA) (prr 12)
Y como si fuera poco proponen que los Presidentes decidan:
“… establecer una Comisión de Convergencia Institucional y Coordinación, a nivel de altos funcionarios y con la participación de los secretariados de la CAN y del MERCOSUR, para asegurar [¿cinismo?] en el plano ejecutivo la implementación de las decisiones…”
Benditos secretariados. Es costumbre otorgarles representación política a los Secretarios Generales quienes terminan gobernando. Debemos tener siempre presente que la CAN y su Sistema Andino de Integración (SAI) acoplaron el Acuerdo de Cartagena a las pautas de reestructuración del Sistema Interamericano (7). Acoplamiento implementado por la acción de los protocolos de Trujillo y Sucre, 1996 y 1997, respectivamente. Y pretenden decidir la participación de las organizaciones sociales/populares, que los pueblos organizados participen, con las “formulas” instituidas por la CAN/MERCOSUR, a saber:
“seminarios y mesas redondas con la participación de segmentos representativos de la sociedad civil…” (prr 8)
Y concluyen diciendo:
“En la interacción con la sociedad civil, será tomada especialmente en consideración la experiencia adquirida con la Cumbre Social de Cochabamba”
Están tan distantes de lo que acontece en la calle, del deseo y sentir de los pueblos y pretenden, con descaro, tentar egos.

Notas:

1) Comisión Estratégica de Reflexión del Proceso de Integración Suramericano. Creada en Montevideo, 9 diciembre 2005.
2) I Reunión de la Comisión Estratégica de Reflexión del Proceso de Integración Suramericano. Montevideo, 16 junio 2006 – II Reunión de la Comisión Estratégica de Reflexión del Proceso de Integración Suramericano. Buenos Aires, 24 julio 2006.
3) Es de hacer notar que en el documento síntesis que trabajan para el 17 de noviembre este párrafo no está.
4) Hugo Chávez. Discursos Brasilia 30/9/2005. Es de hacer notar que todavía para esa fecha Venezuela era país/CAN. Denuncia 22/4/2006.
5) Principios Orientadores del IIRSA
• Regionalismo Abierto. El espacio suramericano es organizado en torno a franjas multinacionales que concentran franjas de comercio actuales y potenciales. Las Franjas o Ejes de Integración y Desarrollo buscan promover el desarrollo de negocios y cadenas productivas con grandes economías de escala.
• Este ordenamiento facilitará el acceso a zonas de alto potencial productivo. Reorientados para conformar cadenas productivas en sectores de alta competitividad global.
• La tecnología de la información acerca las economías suramericanas a los grandes motores [¿Cómo combustible?] de la economía mundial. Apoya una transformación de la organización y el funcionamiento de la sociedad incluyendo los temas educativos, servicios públicos y gobierno.
• Busca generar “la mayor cantidad posible de impactos locales de desarrollo, evitando que sean solo corredores entre los mercados principales”.
6) “Ana Esther Ceceña-Carlos Ernesto Motto. Paraguay: Eje de la Dominación del Cono Sur. Observatorio Latinoamericano de Geopolítica. 2005
7) En la I Cumbre de las Américas, Dic/Miami 1994, los gobernantes decidieron la Reestructuración del Sistema Interamericano. El ALCA es uno de los proyectos de reestructuración.
Este artículo forma parte de la edición especial de la revista América Latina en Movimiento Latina en Movimiento (Nº 414 – 415) que circulará próximamente referida al tema de la integración
Source: www.argenpress.info
Uziel Nogueira
El acompañamiento y la comprensión del proceso de integración sudamericano se tornó una tarea compleja, thumb pharm particularmente a partir de este año. Para ejemplificar esta afirmación tomemos el caso de la Primera Reunión Energética de Sudamérica a nivel presidencial, llevada a cabo el 17 de abril en la Isla Margarita, Venezuela.
En este encuentro se acordó -entre otras cosas- la creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) que sustituyó a la Comunidad Sudamericana de Naciones (CASA) que se creó en el año 2004. Es importante mencionar aquí que la mayoría de los países que participan de la UNASUR también forman parte de otros esquemas de integración subregional, regional y/o hemisférico. Veamos:  la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y sus antecedentes históricos en ese proceso subregional están en funcionamiento desde finales de la década de 1960; el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) fue lanzado a comienzos de la década de 1990 y a través del tiempo incorporó como miembros asociados a países que pertenecen o pertenecieron a la CAN. Juntos, ambos bloques buscan construir un espacio de integración más profundo, que empiece a transitar el camino seguido por la Unión Europea.
Por su parte, Perú y Colombia (países miembros de la CAN, pero asociados al MERCOSUR) están aguardando la aprobación por parte del Congreso de los Estados Unidos de un Acuerdo de Libre Comercio que sigue el modelo del NAFTA (Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte). Sin embargo, en uniones aduaneras como la CAN o el MERCOSUR, las negociaciones comerciales deben ser realizadas en bloque. Por esta razón, Ecuador, Bolivia y Venezuela no participaron de las negociaciones con los Estados Unidos.
A su vez, Chile (país asociado al MERCOSUR) tiene acuerdos de libre comercio con la mayoría de las economías globales y fue recientemente invitado a reincorporarse a la CAN, un bloque que abandonó en la década de 1970.
Venezuela abandonó la CAN en 2005 por decisión de su presidente, Hugo Chávez y en 2006 ingresó al MERCOSUR. No obstante, lanzó su propia iniciativa de integración, denominada Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) con la participación de Cuba, Bolivia y, más recientemente, Nicaragua y Haití.
Para completar este cuadro -y como se mencionó al inicio de este artículo- existe la iniciativa de construir la Comunidad Sudamericana de Naciones (CASA) impulsada desde 2004 por Brasil que, a partir de este mes, se denomina UNASUL y tiene el propósito de integrar a todos los países de esta parte del continente, incluyendo a Suriname y Guyana. Tal proliferación de bloques e iniciativas de integración despierta, al menos, dos preguntas. (i) ¿Por qué los gobiernos buscan nuevas iniciativas en vez de perfeccionar aquéllas de las que forman parte?; y (ii)  ¿Qué modelo de integración prevalecerá en el futuro inmediato? 
En relación a la primera pregunta, la respuesta probablemente esté relacionada con la insatisfacción de los gobiernos por los resultados -políticos, económicos, sociales, etc.- obtenidos por sus países, por lo que buscan mejores oportunidades a través de otras formas de integración. Esto podría explicar la decisión de Colombia y Perú de permanecer en la CAN, a la vez que negocian un acuerdo comercial con los Estados Unidos.
En relación a la segunda pregunta, visualizo cuatro posibilidades en cuanto al modelo de integración con mejores posibilidades de prevalecer: (i) mantenimiento del status quo; esto es, la coexistencia de las iniciativas de integración arriba mencionadas; (ii) creación de un área de libre comercio sudamericana, utilizando posiblemente a UNASUR como plataforma; (iii) expansión y profundización del MERCOSUR; y (iv) expansión y profundización del ALBA.
En mi opinión, el mantenimiento del status quo  prevalecerá en el futuro inmediato porque ningún país -incluido Brasil- tiene poder y peso político, económico y comercial para imponer su propia visión y/o modelo de integración. Por lo tanto, en los próximos 4 años es de esperarse un cierto equilibrio de fuerzas entre varias iniciativas de integración existentes en este momento. Esta situación podría ser modificada en el caso de algún shock externo como, por ejemplo, una desaceleración del crecimiento global y la caída en el precio de las commodities.
Finalmente, me permito una reflexión de naturaleza más bien académica. Puede decirse que están en juego en América del Sur tres proyectos de integración: (i) el modelo europeo de unión aduanera / mercado común; (ii) el modelo norteamericano de acuerdos de libre comercio; y (iii) el modelo venezolano del ALBA. Solamente el paso del tiempo podrá mostrar cuál de los tres modelos irá a prevalecer.
INTAL Carta Mensual No. 129 – Abril 2007
V Cumbre del ALBA
Tintorero – Estado Lara, see 29 de abril de 2007
En ocasión de celebrarse la V Cumbre de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y el primer aniversario del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), hospital Hugo Chávez Frías, rx Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Evo Morales Ayma; Presidente de la República de Bolivia, Carlos Lage Dávila, Vicepresidente del Consejo de Estado de la República de Cuba; Daniel Ortega Saavedra, Presidente de la República de Nicaragua; todos representantes de los países miembros del ALBA; y contando con la presencia de René Preval, Presidente de la República de Haití; Maria Fernanda Espinosa, Canciller de la República de Ecuador; Reginald Austrie, Ministro de Energía y Obras Públicas de la Mancomunidad de Dominica; Assim Martin, Ministro de Obras Públicas, Transporte, Correos y Energía de la Federación de San Crist& oacute;bal y Nieves; Julian Francis, Ministro de la Vivienda, Asentamientos Humanos Informales, Planificación Física y Tierra de San Vicente y las Granadinas y Eduardo Bonomi, Ministro de Trabajo y Seguridad Social de la República Oriental del Uruguay, en calidad de invitados especiales y observadores de esta Cumbre, efectuada los días 28 y 29 de abril de 2007, realizaron una completa evaluación del desarrollo de los programas y proyectos aprobados en el Primer Plan Estratégico del ALBA, así como de las acciones de cooperación e integración desplegadas durante el año 2006 en la República de Bolivia y la República de Nicaragua y los hermanos países del Caribe.
En el curso del debate sostenido en un clima de fraternidad y hermandad, ratificamos la idea de que el principio rector de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, es la solidaridad más amplia entre los pueblos de América Latina y el Caribe, sin nacionalismos egoístas ni políticas nacionales restrictivas que puedan negar el objetivo de construir la Patria Grande que soñaron los próceres y héroes de nuestras luchas emancipadoras.
La integración y unión de América Latina y el Caribe a partir de un modelo de desarrollo independiente que priorice la complementariedad económica regional, haga realidad la voluntad de promover el desarrollo de todos y fortalezca una cooperación genuina basada en el respeto mutuo y solidaridad, ya no es una simple quimera, sino una realidad tangible que se ha manifestado en estos años en los programas de alfabetización y salud, que han permitido a miles de latinoamericanos avanzar en el camino de la superación real de la pobreza; en la cooperación dada en materia energética y financiera a los países del Caribe, que está contribuyendo decisivamente al progreso de estos pueblos hermanos; en el incremento sostenido del comercio compensado y justo entre Cuba y Venezuela, y en el conjunto de empresas mixtas conformadas entre ambos en diversas ramas productivas; en el importante apoyo de financiamiento directo brindado a Bolivia para el cumplimiento de diversos programas sociales, en el conjunto de proyectos identificados para la constitución de empresas mixtas binacionales; en todo el proceso de impulso que estamos brindando al Gobierno Sandinista de Nicaragua que en tan solo escasos meses está produciendo efectos altamente positivos en las áreas de generación eléctrica, producción agrícola, suministros de insumos para la industrias, entre otras áreas.
La Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América que se sustenta en los principios de solidaridad, cooperación genuina y complementariedad entre nuestros países, en el aprovechamiento racional y en función del bienestar de nuestros pueblos de sus recursos naturales – incluido su potencial energético-, en la formación integral e intensiva del capital humano que requiere nuestro desarrollo y en la atención a las necesidades y aspiraciones de nuestros hombres y mujeres, ha demostrado su fuerza y viabilidad como una alternativa de justicia frente al neoliberalismo y la inequidad.
El ALBA está demostrando con estadísticas concretas que el libre comercio no es capaz de generar los cambios sociales requeridos, y que puede más la voluntad política como sustento de la definición conciente de programas de acción encaminados hacia la erradicación de los dramas sociales de millones de seres humanos en nuestro continente.
En virtud de los antes expresado los Jefes de Estado de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, en representación de sus respectivos pueblos, reafirmaron su determinación de seguir avanzando y profundizando la construcción del ALBA, en el entendido de que esta alternativa constituye una alianza política estratégica, cuyo propósito fundamental en el mediano plazo es producir transformaciones estructurales en las formaciones económico-sociales de las naciones que la integran, para hacer posible un desarrollo compartido, capaz de garantizar la inserción exitosa y sostenible en los procesos de producción e intercambio del mundo actual, para colocar la política y la economía al servicio de los seres humanos.
En el contexto en que toma cuerpo, el ALBA constituye el primer esfuerzo histórico de construcción de un proyecto global latinoamericano desde una posición política favorable. Desde la Revolución Cubana, las fuerzas progresistas del continente, bien desde la oposición o desde el poder, lo que habían hecho era acumular fuerzas para resistir la ofensiva del imperio (Cuba es la excepción porque no solo logró sobrevivir, sino que edificó una sociedad cualitativamente superior, desplegando al mismo tiempo una trascendente labor de apoyo internacionalista a los países más pobres, en medio de un espantoso bloqueo por parte del imperialismo norteamericano); es con el nacimiento del ALBA que las fuerzas revolucionarias hemos podido pasar a una nueva situación que bien pudiéramos def inir como de acumulación de la fuerza política necesaria para la consolidación del cambio que se ha producido en la correlación de fuerzas políticas de nuestro continente.
Ante nosotros se abren nuevas perspectivas de integración y fusión que forman parte del salto cualitativo que están promoviendo los profundos vínculos de cooperación que hemos establecido en estos años. Por tal razón estamos comprometidos a llevar adelante la construcción de espacios económicos y productivos de nuevo tipo, que produzcan mayores beneficios a nuestros pueblos, mediante la utilización racional de los recursos y activos de nuestros países, para lo cual se requiere avanzar en la conformación de empresas Grannacionales, estableciendo y consolidando los acuerdos normativos e institucionales necesarios para la cooperación; instrumentando estrategias y programas Grannacionales conjuntos de todos nuestros países en materias como: educación, salud, energí ;a, comunicación, transporte, vivienda, vialidad, alimentación, entre otros; promoviendo de manera conciente y organizada la ampliación del Tratado de Comercio de los Pueblos con intercambios justos y equilibrados; llevando adelante programas para el uso racional de los recursos energéticos renovables y no renovables, construyendo una estrategia de seguridad alimentaria común a todas nuestras naciones; ampliando la cooperación en materia de formación de recursos humanos; y fundando nuevas estructuras para el fortalecimiento de nuestra capacidad de financiamiento de los grandes proyectos Grannacionales.
Reiteraron su convicción de que solo un proceso de integración entre los pueblos de Nuestra América, que tenga en cuenta el nivel de desarrollo de cada país y garantice que todas las naciones se beneficien de este proceso, permitirá superar la espiral degradante del subdesarrollo impuesto a nuestra región.
En esta V Cumbre hemos visto con mucho regocijo el contenido de la Declaración Política firmada el 17 de febrero en San Vicente y las Granadinas por los Primeros Ministros Roosevelt Skerrit, de la Mancomunidad de Dominica; Ralph Gonsálves, de San Vicente y las Granadinas, Winston Baldwin Spencer, de Antigua y Barbuda y Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en la cual manifiestan su voluntad de propiciar la más profunda cooperación y unidad entre la Comunidad del Caribe (CARICOM) y los Estados signatarios de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y el Tratado de Comercio de los Pueblos, de manera que sus beneficios sociales y las posibilidades de un desarrollo económico sustentable con independencia y soberanía sea igual para todos, to do lo cual comienza a materializarse con la presencia en esta V Cumbre de nuestros hermanos del Caribe.
Los Jefes de Estado y de Gobierno de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, acordaron suscribir la presente Declaración en la convicción de que la misma abre el camino hacia una nueva fase de consolidación estratégica y avance político de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en la perspectiva histórica de poder realizar los sueños de nuestros Libertadores de construcción de la Patria Grande Latinoamericana y Caribeña.
Hecho en la ciudad de Barquisimeto, República Bolivariana de Venezuela, a los 29 días del mes abril de 2007.
Por la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez Frías, Presidente de la República
Por el Gobierno de la República de Bolivia, Evo Morales, Presidente de la República
Por la República de Cuba, Carlos Lage, Vicepresidente de la República
Por el Gobierno de la República de Nicaragua, Daniel Ortega, Presidente de la República

Uziel Nogueira

El acompañamiento y la comprensión del proceso de integración sudamericano se tornó una tarea compleja, particularmente a partir de este año. Para ejemplificar esta afirmación tomemos el caso de la Primera Reunión Energética de Sudamérica a nivel presidencial, llevada a cabo el 17 de abril en la Isla Margarita, Venezuela.

En este encuentro se acordó -entre otras cosas- la creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) que sustituyó a la Comunidad Sudamericana de Naciones (CASA) que se creó en el año 2004. Es importante mencionar aquí que la mayoría de los países que participan de la UNASUR también forman parte de otros esquemas de integración subregional, regional y/o hemisférico. Veamos:  la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y sus antecedentes históricos en ese proceso subregional están en funcionamiento desde finales de la década de 1960; el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) fue lanzado a comienzos de la década de 1990 y a través del tiempo incorporó como miembros asociados a países que pertenecen o pertenecieron a la CAN. Juntos, ambos bloques buscan construir un espacio de integración más profundo, que empiece a transitar el camino seguido por la Unión Europea.

Por su parte, Perú y Colombia (países miembros de la CAN, pero asociados al MERCOSUR) están aguardando la aprobación por parte del Congreso de los Estados Unidos de un Acuerdo de Libre Comercio que sigue el modelo del NAFTA (Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte). Sin embargo, en uniones aduaneras como la CAN o el MERCOSUR, las negociaciones comerciales deben ser realizadas en bloque. Por esta razón, Ecuador, Bolivia y Venezuela no participaron de las negociaciones con los Estados Unidos.

A su vez, Chile (país asociado al MERCOSUR) tiene acuerdos de libre comercio con la mayoría de las economías globales y fue recientemente invitado a reincorporarse a la CAN, un bloque que abandonó en la década de 1970.

Venezuela abandonó la CAN en 2005 por decisión de su presidente, Hugo Chávez y en 2006 ingresó al MERCOSUR. No obstante, lanzó su propia iniciativa de integración, denominada Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) con la participación de Cuba, Bolivia y, más recientemente, Nicaragua y Haití.

Para completar este cuadro -y como se mencionó al inicio de este artículo- existe la iniciativa de construir la Comunidad Sudamericana de Naciones (CASA) impulsada desde 2004 por Brasil que, a partir de este mes, se denomina UNASUL y tiene el propósito de integrar a todos los países de esta parte del continente, incluyendo a Suriname y Guyana. Tal proliferación de bloques e iniciativas de integración despierta, al menos, dos preguntas. (i) ¿Por qué los gobiernos buscan nuevas iniciativas en vez de perfeccionar aquéllas de las que forman parte?; y (ii)  ¿Qué modelo de integración prevalecerá en el futuro inmediato?

En relación a la primera pregunta, la respuesta probablemente esté relacionada con la insatisfacción de los gobiernos por los resultados -políticos, económicos, sociales, etc.- obtenidos por sus países, por lo que buscan mejores oportunidades a través de otras formas de integración. Esto podría explicar la decisión de Colombia y Perú de permanecer en la CAN, a la vez que negocian un acuerdo comercial con los Estados Unidos.

En relación a la segunda pregunta, visualizo cuatro posibilidades en cuanto al modelo de integración con mejores posibilidades de prevalecer: (i) mantenimiento del status quo; esto es, la coexistencia de las iniciativas de integración arriba mencionadas; (ii) creación de un área de libre comercio sudamericana, utilizando posiblemente a UNASUR como plataforma; (iii) expansión y profundización del MERCOSUR; y (iv) expansión y profundización del ALBA.
En mi opinión, el mantenimiento del status quo  prevalecerá en el futuro inmediato porque ningún país -incluido Brasil- tiene poder y peso político, económico y comercial para imponer su propia visión y/o modelo de integración. Por lo tanto, en los próximos 4 años es de esperarse un cierto equilibrio de fuerzas entre varias iniciativas de integración existentes en este momento. Esta situación podría ser modificada en el caso de algún shock externo como, por ejemplo, una desaceleración del crecimiento global y la caída en el precio de las commodities.

Finalmente, me permito una reflexión de naturaleza más bien académica. Puede decirse que están en juego en América del Sur tres proyectos de integración: (i) el modelo europeo de unión aduanera / mercado común; (ii) el modelo norteamericano de acuerdos de libre comercio; y (iii) el modelo venezolano del ALBA. Solamente el paso del tiempo podrá mostrar cuál de los tres modelos irá a prevalecer.

INTAL Carta Mensual No. 129 – Abril 2007

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