Declaración política de la V Cumbre de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América

Much has been written and theorized about the Bolivarian Alternative for the Americas (ALBA) since President Chavez first proposed the idea at Isla Margarita at the III Summit of the Heads of State and the Government of the Association of Caribbean States in December, discount 2001.
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Raúl Zibechi

ALAI AMLATINA, 30/05/2008, Montevideo.- No es ALBA, ni el MERCOSUR ampliado, ni la integración energética que venía trabajando Venezuela. La UNASUR, impulsada por Brasil, tiene ventajas y desventajas: entre las primeras, potencia la autonomía regional respecto de los Estados Unidos; pero es un tipo de integración a la medida de las grandes empresas brasileñas.

El 23 de mayo, en Brasilia, once presidentes y un vicepresidente en representación de los doce países de América del Sur, firmaron el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). El tiempo dirá, pero todo indica que se trata de un hecho que hará historia en el largo y complejo proceso de integración de los países de la región y, muy en particular, de la afirmación de un proyecto propio que necesariamente toma distancias de Washington.

El proceso en curso presenta dos novedades respecto a los anteriores. Uno, es el neto protagonismo de Brasil que se ha convertido en la locomotora regional, luego de tejer una alianza estratégica con Argentina. El resto de los países pueden elegir entre seguir la corriente del país que representa la mitad del PIB regional y de su población y es, junto a Rusia, China e India, uno de los principales emergentes del mundo. Pero, además, el único en condiciones de liderar un proceso que colocará a la región como uno de los cinco o seis polos de poder global.

El segundo, es que la seguridad regional ha sido sustituida a la energía como disparador de la integración. Luiz Inacio Lula da Silva presentó la propuesta de crear un Consejo de Defensa Suramericano, del que sólo la Colombia de Alvaro Uribe tomó distancias. No obstante, se ha creado un grupo de trabajo que en 90 días presentará un informe técnico con el objetivo de eliminar las divergencias existentes. Lula se mostró confiado en que Uribe aceptará la integración en materia de seguridad, luego de su viaje a Bogotá el próximo 20 de julio.

De este modo, la diplomacia de Itamaraty arrincona las expectativas del Pentágono de abrir un frente militar, luego del ataque al campamento de las FARC en suelo ecuatoriano el pasado 1 de marzo. Esta es apenas la fase final de una estrategia que comenzó con maniobras conjuntas entre Brasil y Argentina, cuyas hipótesis de conflicto consistían en la defensa de los recursos naturales ante una potencia extracontinental. En noviembre de 2006, el coronel Oliva Neto, quien dirige el Núcleo de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de Brasil, había hecho la propuesta de crear unas fuerzas armadas regionales como parte del proyecto Brasil en Tres Tiempos, que busca convertir a la nación en un “país desarrollado” para 2022.

Para horror de Washington, y de las derechas vernáculas, la región contará en adelante con cuatro poderosas instancias de integración: la UNASUR, el Consejo de Defensa, y según el anuncio de Lula, “un banco central y una moneda única”. No está claro qué papel jugará el Banco del Sur, aunque es probable que Brasilia opte por otro formato en línea con su poderoso Banco Nacional de Desarrollo, que cuenta con más fondos para invertir en la región que el FMI y el propio Banco Mundial.

Sin duda, esta integración a la medida del “Brasil potencia” no es la que hubiera preferido Hugo Chávez, pero las dificultades por las que atraviesa el proceso bolivariano y los resquemores que levanta en la región, fortalecieron la opción brasileña. Que las grandes empresas de ese país (Petrobras, Embraer, Odebrecht, Camargo Correa, Itaú….) serán las grandes beneficiarias, está fuera de duda. Seguramente, sea el precio a pagar por romper dependencias más onerosas.

Analistas conservadores como el argentino Rosendo Fraga, esperan que “la heterogeneidad de los doce países de la región” (Nueva Mayoría, 20 de mayo) sea la piedra en el zapato del proceso de integración. Washington tiene las mismas expectativas y, además, trabaja con ahínco para ello. Llama la atención, en vista de las escasas perspectivas de futuro que tienen los pequeños países en un mundo globalizado, que el único presidente que faltó a la cita haya sido Tabaré Vázquez.


– Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios grupos sociales.

Raúl Zibechi
ALAI AMLATINA, stuff 30/05/2008, Montevideo.- No es ALBA, ni el MERCOSUR ampliado, ni la integración energética que venía trabajando Venezuela. La UNASUR, impulsada por Brasil, tiene ventajas y desventajas: entre las primeras, potencia la autonomía regional respecto de los Estados Unidos; pero es un tipo de integración a la medida de las grandes empresas brasileñas.
El 23 de mayo, en Brasilia, once presidentes y un vicepresidente en representación de los doce países de América del Sur, firmaron el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). El tiempo dirá, pero todo indica que se trata de un hecho que hará historia en el largo y complejo proceso de integración de los países de la región y, muy en particular, de la afirmación de un proyecto propio que necesariamente toma distancias de Washington.
El proceso en curso presenta dos novedades respecto a los anteriores. Uno, es el neto protagonismo de Brasil que se ha convertido en la locomotora regional, luego de tejer una alianza estratégica con Argentina. El resto de los países pueden elegir entre seguir la corriente del país que representa la mitad del PIB regional y de su población y es, junto a Rusia, China e India, uno de los principales emergentes del mundo. Pero, además, el único en condiciones de liderar un proceso que colocará a la región como uno de los cinco o seis polos de poder global.
El segundo, es que la seguridad regional ha sido sustituida a la energía como disparador de la integración. Luiz Inacio Lula da Silva presentó la propuesta de crear un Consejo de Defensa Suramericano, del que sólo la Colombia de Alvaro Uribe tomó distancias. No obstante, se ha creado un grupo de trabajo que en 90 días presentará un informe técnico con el objetivo de eliminar las divergencias existentes. Lula se mostró confiado en que Uribe aceptará la integración en materia de seguridad, luego de su viaje a Bogotá el próximo 20 de julio.
De este modo, la diplomacia de Itamaraty arrincona las expectativas del Pentágono de abrir un frente militar, luego del ataque al campamento de las FARC en suelo ecuatoriano el pasado 1 de marzo. Esta es apenas la fase final de una estrategia que comenzó con maniobras conjuntas entre Brasil y Argentina, cuyas hipótesis de conflicto consistían en la defensa de los recursos naturales ante una potencia extracontinental. En noviembre de 2006, el coronel Oliva Neto, quien dirige el Núcleo de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de Brasil, había hecho la propuesta de crear unas fuerzas armadas regionales como parte del proyecto Brasil en Tres Tiempos, que busca convertir a la nación en un “país desarrollado” para 2022.
Para horror de Washington, y de las derechas vernáculas, la región contará en adelante con cuatro poderosas instancias de integración: la UNASUR, el Consejo de Defensa, y según el anuncio de Lula, “un banco central y una moneda única”. No está claro qué papel jugará el Banco del Sur, aunque es probable que Brasilia opte por otro formato en línea con su poderoso Banco Nacional de Desarrollo, que cuenta con más fondos para invertir en la región que el FMI y el propio Banco Mundial.
Sin duda, esta integración a la medida del “Brasil potencia” no es la que hubiera preferido Hugo Chávez, pero las dificultades por las que atraviesa el proceso bolivariano y los resquemores que levanta en la región, fortalecieron la opción brasileña. Que las grandes empresas de ese país (Petrobras, Embraer, Odebrecht, Camargo Correa, Itaú….) serán las grandes beneficiarias, está fuera de duda. Seguramente, sea el precio a pagar por romper dependencias más onerosas.
Analistas conservadores como el argentino Rosendo Fraga, esperan que “la heterogeneidad de los doce países de la región” (Nueva Mayoría, 20 de mayo) sea la piedra en el zapato del proceso de integración. Washington tiene las mismas expectativas y, además, trabaja con ahínco para ello. Llama la atención, en vista de las escasas perspectivas de futuro que tienen los pequeños países en un mundo globalizado, que el único presidente que faltó a la cita haya sido Tabaré Vázquez.


– Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios grupos sociales.

V Cumbre del ALBA

Tintorero – Estado Lara, physician online 29 de abril de 2007
En ocasión de celebrarse la V Cumbre de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y el primer aniversario del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), healing
Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Evo Morales Ayma; Presidente de la República de Bolivia, Carlos Lage Dávila, Vicepresidente del Consejo de Estado de la República de Cuba; Daniel Ortega Saavedra, Presidente de la República de Nicaragua; todos representantes de los países miembros del ALBA; y contando con la presencia de René Preval, Presidente de la República de Haití; Maria Fernanda Espinosa, Canciller de la República de Ecuador; Reginald Austrie, Ministro de Energía y Obras Públicas de la Mancomunidad de Dominica; Assim Martin, Ministro de Obras Públicas, Transporte, Correos y Energía de la Federación de San Crist& oacute;bal y Nieves; Julian Francis, Ministro de la Vivienda, Asentamientos Humanos Informales, Planificación Física y Tierra de San Vicente y las Granadinas y Eduardo Bonomi, Ministro de Trabajo y Seguridad Social de la República Oriental del Uruguay, en calidad de invitados especiales y observadores de esta Cumbre, efectuada los días 28 y 29 de abril de 2007, realizaron una completa evaluación del desarrollo de los programas y proyectos aprobados en el Primer Plan Estratégico del ALBA, así como de las acciones de cooperación e integración desplegadas durante el año 2006 en la República de Bolivia y la República de Nicaragua y los hermanos países del Caribe.

En el curso del debate sostenido en un clima de fraternidad y hermandad, ratificamos la idea de que el principio rector de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, es la solidaridad más amplia entre los pueblos de América Latina y el Caribe, sin nacionalismos egoístas ni políticas nacionales restrictivas que puedan negar el objetivo de construir la Patria Grande que soñaron los próceres y héroes de nuestras luchas emancipadoras.

La integración y unión de América Latina y el Caribe a partir de un modelo de desarrollo independiente que priorice la complementariedad económica regional, haga realidad la voluntad de promover el desarrollo de todos y fortalezca una cooperación genuina basada en el respeto mutuo y solidaridad, ya no es una simple quimera, sino una realidad tangible que se ha manifestado en estos años en los programas de alfabetización y salud, que han permitido a miles de latinoamericanos avanzar en el camino de la superación real de la pobreza; en la cooperación dada en materia energética y financiera a los países del Caribe, que está contribuyendo decisivamente al progreso de estos pueblos hermanos; en el incremento sostenido del comercio compensado y justo entre Cuba y Venezuela, y en el conjunto de empresas mixtas conformadas entre ambos en diversas ramas productivas; en el importante apoyo de financiamiento directo brindado a Bolivia para el cumplimiento de diversos programas sociales, en el conjunto de proyectos identificados para la constitución de empresas mixtas binacionales; en todo el proceso de impulso que estamos brindando al Gobierno Sandinista de Nicaragua que en tan solo escasos meses está produciendo efectos altamente positivos en las áreas de generación eléctrica, producción agrícola, suministros de insumos para la industrias, entre otras áreas.

La Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América que se sustenta en los principios de solidaridad, cooperación genuina y complementariedad entre nuestros países, en el aprovechamiento racional y en función del bienestar de nuestros pueblos de sus recursos naturales – incluido su potencial energético-, en la formación integral e intensiva del capital humano que requiere nuestro desarrollo y en la atención a las necesidades y aspiraciones de nuestros hombres y mujeres, ha demostrado su fuerza y viabilidad como una alternativa de justicia frente al neoliberalismo y la inequidad.

El ALBA está demostrando con estadísticas concretas que el libre comercio no es capaz de generar los cambios sociales requeridos, y que puede más la voluntad política como sustento de la definición conciente de programas de acción encaminados hacia la erradicación de los dramas sociales de millones de seres humanos en nuestro continente.

En virtud de los antes expresado los Jefes de Estado de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, en representación de sus respectivos pueblos, reafirmaron su determinación de seguir avanzando y profundizando la construcción del ALBA, en el entendido de que esta alternativa constituye una alianza política estratégica, cuyo propósito fundamental en el mediano plazo es producir transformaciones estructurales en las formaciones económico-sociales de las naciones que la integran, para hacer posible un desarrollo compartido, capaz de garantizar la inserción exitosa y sostenible en los procesos de producción e intercambio del mundo actual, para colocar la política y la economía al servicio de los seres humanos.

En el contexto en que toma cuerpo, el ALBA constituye el primer esfuerzo histórico de construcción de un proyecto global latinoamericano desde una posición política favorable. Desde la Revolución Cubana, las fuerzas progresistas del continente, bien desde la oposición o desde el poder, lo que habían hecho era acumular fuerzas para resistir la ofensiva del imperio (Cuba es la excepción porque no solo logró sobrevivir, sino que edificó una sociedad cualitativamente superior, desplegando al mismo tiempo una trascendente labor de apoyo internacionalista a los países más pobres, en medio de un espantoso bloqueo por parte del imperialismo norteamericano); es con el nacimiento del ALBA que las fuerzas revolucionarias hemos podido pasar a una nueva situación que bien pudiéramos def inir como de acumulación de la fuerza política necesaria para la consolidación del cambio que se ha producido en la correlación de fuerzas políticas de nuestro continente.

Ante nosotros se abren nuevas perspectivas de integración y fusión que forman parte del salto cualitativo que están promoviendo los profundos vínculos de cooperación que hemos establecido en estos años. Por tal razón estamos comprometidos a llevar adelante la construcción de espacios económicos y productivos de nuevo tipo, que produzcan mayores beneficios a nuestros pueblos, mediante la utilización racional de los recursos y activos de nuestros países, para lo cual se requiere avanzar en la conformación de empresas Grannacionales, estableciendo y consolidando los acuerdos normativos e institucionales necesarios para la cooperación; instrumentando estrategias y programas Grannacionales conjuntos de todos nuestros países en materias como: educación, salud, energí ;a, comunicación, transporte, vivienda, vialidad, alimentación, entre otros; promoviendo de manera conciente y organizada la ampliación del Tratado de Comercio de los Pueblos con intercambios justos y equilibrados; llevando adelante programas para el uso racional de los recursos energéticos renovables y no renovables, construyendo una estrategia de seguridad alimentaria común a todas nuestras naciones; ampliando la cooperación en materia de formación de recursos humanos; y fundando nuevas estructuras para el fortalecimiento de nuestra capacidad de financiamiento de los grandes proyectos Grannacionales.

Reiteraron su convicción de que solo un proceso de integración entre los pueblos de Nuestra América, que tenga en cuenta el nivel de desarrollo de cada país y garantice que todas las naciones se beneficien de este proceso, permitirá superar la espiral degradante del subdesarrollo impuesto a nuestra región.

En esta V Cumbre hemos visto con mucho regocijo el contenido de la Declaración Política firmada el 17 de febrero en San Vicente y las Granadinas por los Primeros Ministros Roosevelt Skerrit, de la Mancomunidad de Dominica; Ralph Gonsálves, de San Vicente y las Granadinas, Winston Baldwin Spencer, de Antigua y Barbuda y Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en la cual manifiestan su voluntad de propiciar la más profunda cooperación y unidad entre la Comunidad del Caribe (CARICOM) y los Estados signatarios de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y el Tratado de Comercio de los Pueblos, de manera que sus beneficios sociales y las posibilidades de un desarrollo económico sustentable con independencia y soberanía sea igual para todos, to do lo cual comienza a materializarse con la presencia en esta V Cumbre de nuestros hermanos del Caribe.

Los Jefes de Estado y de Gobierno de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, acordaron suscribir la presente Declaración en la convicción de que la misma abre el camino hacia una nueva fase de consolidación estratégica y avance político de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en la perspectiva histórica de poder realizar los sueños de nuestros Libertadores de construcción de la Patria Grande Latinoamericana y Caribeña.

Hecho en la ciudad de Barquisimeto, República Bolivariana de Venezuela, a los 29 días del mes abril de 2007.

Por la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez Frías, Presidente de la República

Por el Gobierno de la República de Bolivia, Evo Morales, Presidente de la República

Por la República de Cuba, Carlos Lage, Vicepresidente de la República


Por el Gobierno de la República de Nicaragua, Daniel Ortega, Presidente de la República

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